El Caudillo Artigas y el Rey Fernando VII. Por Hilario Castro Trezza

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La explicita lealtad y adhesión de Artigas hacia el Rey de España Fernando VII, que surge en forma incuestionable de la documentación del Archivo Artigas, duró probablemente hasta mediados o finales del año 1812 y se rompió con lo establecido en el art 1º de la Instrucciones de abril de 1813 que propuso la Independencia de la Corona de España y de la Casa de los Borbones.

Dicha postura es ratificada en correspondencia dirigida por el Caudillo, al Capitán Luis Larrobla el 25/2/1814 y al General Joaquín de Pezuela el 28/7/1814. No obstante, enfrentado al Gobierno de Buenos Aires, que desde el 23/6/1814 al 25/2/1815 controlaba Montevideo y refugiado en el Cuartel General de Arerunguá, las circunstancias lo obligan a repensar su relación con la monarquía española y con su titular, restaurado en el trono, el Rey Fernando VII.

Ello ha sido investigado e interpretado, en forma diversa, por los historiadores Juan Pivel Devoto (Advertencia al tomo XVIII del Archivo Artigas); Flavio García (Boletín Histórico Nº:65); Hugo Barbagelata (Artigas y la Revolución Americana) y Washington Reyes Abadie, Oscar Bruschera y Tabaré Melogno (tomo 3 de El ciclo artiguista).

El 13 de setiembre de 1814 desde Casupá el Cnel Fernando Otorgués, como segundo jefe del ejército oriental, y en nombre de su jefe José Artigas envía a dos emisarios a la Corte de Río de Janeiro, el Pbro José Bonifacio Redruello y el Mayor José María Caravaca “con instrucciones para que manifiesten su disposición en el sentido de reconocer la autoridad de Fernando VII y para que se admitiera el refugio en territorio lusitano de fuerzas orientales” y en otra misiva, el mismo día, al Gobernador de Río Grande “… 

Según noticias generales se haya ya restituido al trono el señor Fernando VII, cuya ausencia fue la que esencialmente causó que esta provincia entrase en la actual revolución y en la que habiendo cesado aquél motivo, es consiguiente la devolución de esta alhaja a su legítimo dueño…” (Tomo XVIII del Archivo Artigas).

En noviembre de 1814 los emisarios de Otorgués se entrevistan con el Encargado de Negocios de España en Río de Janeiro Andrés Villalba y con la Infanta Carlota Joaquina, esposa del Regente de Portugal y hermana de Fernando VII. Artigas ya desde agosto de 1814 tenía fluida correspondencia con los jefes militares riograndenses y en octubre de 1814 mandata a su secretario Miguel Barreiro a que haga gestiones ante el Gobernador Diego de Souza y el Marqués de Alegrete.

El historiador sanducero Javier Ricca en un libro excepcional titulado Artigas 1814- Secretos de una Revolución, sobre la base de copiosa documentación, no deja dudas que la iniciativa de Otorgués tenía la aprobación de Artigas. Las negociaciones no prosperaron y el Jefe de los Orientales el 14 de febrero de 1815 las da por finalizadas. Había ocurrido un hecho extraordinario que venía siendo perseguido sin éxito desde 1811: la Muy Fiel, Ilustre, Reconquistadora y Benemérita Ciudad de la Purísima Concepción y de los Apóstoles San Felipe y Santiago de Montevideo, quedaba en poder de las fuerzas artiguistas.

Javier Ricca, en el mencionado libro informa que en 1815 el Rey Fernando VII condecora a Artigas con la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica y lo nombra Coronel Vivo de la Caballería de Línea Española. A su vez citando un trabajo titulado: Apuntes sobre el sitio de Montevideo que data su publicación de 1865 del Cnel José María González Echendía (1794-1861), primer Director de la Escuela Militar Oriental, inaugurada el 11 de abril de 1859 y luego de un impase recreada por el Gral Máximo Santos el 25 de agosto de 1885, es contundente en cuando al deseo de Artigas de regresar a la obediencia del Augusto Soberano Fernando VII y agrega un dato clave en la línea de investigación, Artigas figuraba en la Guía de Forasteros de España en lista de Brigadieres.

Desconocemos la reacción o respuesta de Artigas a tantas gratificaciones del Rey de España. La invasión portuguesa, en connivencia encubierta con sectores prominentes del gobierno de Buenos Aires, el 28 de agosto de 1816 ya en conocimiento de Artigas desde comienzos de dicho año, hizo trizas cualquier acercamiento a España y Portugal. El Caudillo debió enfrentar una guerra total contra Buenos Aires y el Reino de Portugal hasta su derrota y exilio en 1820.

En diciembre de 1818 lo visita Pascual Moreno para persuadirlo de regresar a la obediencia del Rey Fernando VII y portando una carta que entre otras cosas decía: “Don José Artigas podrá titularse Brigadier de los Ejércitos y Jefe Militar Intendente de la provincia a nombre de su Majestad” Artigas, en acuerdo con su secretario Monterroso, dispone el fusilamiento inmediato del emisario, (Lincoln Maiztegui- Orientales, tomo I).

Este fue el final trágico de la relación de Artigas con Fernando VII. No obstante Artigas nunca rompió con la hispanidad, siempre reconoció que América era obra de España y del catolicismo que profesó hasta su último suspiro, el 23 de setiembre de 1850 en tierras paraguayas. Rescatar episodios soslayados o pudorosamente abordados por la historiografía tradicional, para mí tiene por propósito comprender a los hombres en el ámbito de sus circunstancias temporales y sus limitaciones humanas, sin caer en el anacronismo de valorar los hechos del pasado con los criterios del presente.

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