GRAN HERMANO:LA GRAN DISTOPÍA. Por Tilio Coronel Grillo

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Una distopía o antiutopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma. Suele ser sinónimo de «mal lugar» y es un antónimo de utopía.

Vista en este tono, la casa de » Gran Hermano», es la casa distópica por antonomasia.

Con situaciones  lindante en lo ridículo, articuladas a diario por sus participantes, plantea a los televidentes una falsa impresión: es un reflejo del comportamiento de la sociedad actual.

¿No será al revés? ¿No será que el programa trata de imponer modos y estilos de conducta a la sociedad?

Porque los participantes ya perdieron casi su condición de «seres humanos».

Son ya «maquinas de producir información» y ahí está el «gran negocio » de los organizadores y productores del programa.

Además de las enormes regalías por concepto de propaganda y publicidad,

han atrapado al público con la información producida, modificando conductas y comportamientos, incluso en la forma de hablar.

 Palabras chabacanas e insultos groseros  se usan usan en forma continua y las muletillas al hablar como  «chicos» y «boludo» ya se instalaron en este «lado del charco».

¿Estamos fascinados y encantados con todo lo argentino? Parece que si y eso aumenta nuestro viejo «complejo de petisos», que en términos académicos sería «nuestro problema de identidad nacional».

Pero volvamos a «Gran Hermano» ¿Es el ejemplo de «la casa más famosa del mundo? ¿O es la máquina perfecta de desinformación y dominio de la población?

El régimen de distribución de información aplicado hace que los participantes sean totalmente  «transparentes» y no se guardan nada.

Se dice que emplean «estrategias» pero ese término es un vestido que les queda grande. Sus conspiraciones, artimañas y artificios para obtener ventajas entre los contrincantes son apenas «tácticas » de pésimo gusto.

Pero ellos tal vez ni sepan que son usados por el «Gran Hermano», quien emplea las más avanzadas (y a veces siniestras) técnicas del manejo de  información no para controlar «la casa»,el edificio que vemos en la tele,sino que,al presente,el » Gran Hermano » controla una «casa» más grande: la población de dos países,en este caso, Argentina y Uruguay y no se si no me quedo corto.

Según el coreano Byung-Chul Han, en su obra  «Infocracia», «en el régimen de

información, el dominio se fusiona por completo con la vida cotidiana».

Y así se hace en el programa.   «La casa más famosa del mundo» es la prisión donde los actores producen la suficiente cantidad de información para atolondrar (y de paso dominar) a la población.

Pero el «Gran Hermano» emplea ¡cómo no! la disciplina como forma de control. Es un método tan viejo como el Mundo, pero no se aplica en su forma clásica donde se debía obedecer. Es a la inversa. El «Gran Hermano» no prohíbe nada, sino al revés, lo autoriza todo y emplea un modo sutil de controlar el comportamiento. A no ser, claro, cuando alguien se extralimita y el «Gran Hermano», con una voz susurrante y engañosamente tierna impone algún cambio para que todo siga igual.

En conclusión, el programa es un fenómeno interesante y merecedor de un estudio, no por las situaciones planteadas por los prisioneros de la casa sino por la forma de manejar un caudal enorme de información intrascendente para  consumo de la población y de paso distraerla y dominarla.

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