SOCIALISMO Y CAPITALISMO (I). Por Joise Manuel Morillo

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El fin de este trabajo es enfocar puntos que no se han profundizado de manera específica en la crítica a estos dos tópicos de los cuales se les tiene una concepción errada en elevada medida. Y que, han sido utilizados de forma ideológica el primero y de forma específica de la economía, el segundo. Esto, por la evidente abstracción del socialismo y su supuesto materialismo y por la evidente praxis de un modelo productivo basado en las teorías del mercado.

Ante todo, tendremos el modo de formar las palabras que conforman el título de este trabajo. En este sentido tenemos en primer lugar socialismo, formada por la palabra social y el sufijo ismo. Aquí hacemos una derivación de lugar y describimos en primer término el sufijo ismo, el cual forma derivados de bases adjetivales, nominales y verbales que determinan el gerundio del sujeto abordado como complemento del concepto. Sea, en términos generales; ismo, forma sustantivos que suelen significar: doctrinas, sistemas, escuelas o movimientos. En cuya actividad se han aplicado fórmulas, teorías, hipótesis, etc. De forma abstracta y la esperanza de lograr objetivos de éxito empírico. En general, ismo da sentido a movimientos que se caracterizan por la innovación con lo cual se pretende establecer pragmatismos de vanguardia.

Social; semánticamente, la capacidad de unión de entes autónomos, el poder de unirse que tiene un espécimen en derivación de características similares y/o compatibles.

Etimológicamente deriva del latín “Socialitis” que define comunión. Es un adjetivo que define la unión para la cual está programado, postulado o elaborado un proyecto.

“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. (Karl Marx. Alemania, Prusia renana, 1813)

Considerando lo anterior explicado tenemos que Socialismo compete a la actividad que se presenta como un proyecto colectivo que pretende o redunda en un objetivo basado en abstracciones cuyo método experimental es indefinido. Donde se considera lo conocido materialmente descartando la naturaleza espiritual del individuo humano. En esto solo prima la capacidad de unirse que tiene cualquier espécimen, de forma que lo gregario tiene chance a prosperar siempre limitado a una directriz de liderazgo.

A esto se une el poder de la palabra. O sea, la potencia del discurso y el poder de convicción de este.

Físicamente se puede definir como una fórmula cuántica con elementos de una misma especie o naturaleza y condiciones de adhesión similares, sin orden establecido a priori, lo cual lo hace posible tender al caos. En términos humanitarios lo único que lo hace obtener orden es la política. Por ende, con esto último se hace posible lograr armonía y disciplina en la medida de la consecución de una economía exitosa.

Al considerar está premisa se puede concluir que el socialismo no es un sistema político. En este existe ausencia tenaz de administración coherente. No hay hasta el momento un proyecto económico que determine las bases de un concepto clave en función de otorgar al socialismo el grado de sistema político. En esto la ecología económica del orden público se basa en utopías de un romanticismo bohemio e hipótesis donde prima un supuesto mérito a la justicia. Empero, no se considera -desafortunadamente- reconocer el valor de la iniciativa privada, ni el mérito individual que no sea la que posee -supuestamente- una Matriz absolutista que recibe culto.

Esto último descalifica al socialismo y lo muestra como un ente que omite la filantropía convirtiéndolo automáticamente en un factor de orden pródigo.

“Está claro que los comunistas no saben gobernar, pero sí conservar el poder” (Mario Vargas Llosa, Arequipa, Perú ,1936, escritor Premio Nobel de literatura 2010)

“Los comunistas disque saben repartir, pero no saben producir» (José María Aznar, España,1953, político expresidente de España)

Al ser obstaculizada la iniciativa individual se está privando la unidad cuántica de un sistema energético, sumada esa omisión para las otras Quantas, se destruye por completo una adhesión que es supuestamente el espíritu del socialismo. En esto se puede observar la más patética de su ambigüedad.

 En países donde se ha adoptado el socialismo como ente asociado a la economía con inspiración marxista se han producido mediante el sistema dictatorial como álter ego de la “Dictadura del proletariado” una forma de inversión parcializada o sesgada al fascismo, denominada capitalismo de Estado, este tiene como objeto el control de la inversión y la producción de los recursos naturales de esos países, en Venezuela Arturo Uslar Pietri señala que:

“Una parte de esa gran riqueza -el petróleo como recurso natural- se ha invertido en crear un Capitalismo de Estado…Ese Capitalismo de Estado tiene consecuencias graves”

Pietri preconiza que si este capitalismo de Estado crece desmesuradamente cualquier país en esta condición va llegar a ser: no  dependiente del petróleo, sino dependiente del Estado,

“(…) ese capitalismo monstruoso del Estado llegará fatalmente a convertirse…en una terrible máquina de tiranizar.”

En general el socialismo se ha convertido para el mundo en un ente reductor al gregarismo que caracteriza a las especies diferentes a la humana. Su virtud radica en descartar, irónicamente, la capacidad de sobrevivencia autónoma -Darwin y Spencer- que es inmanencia de la naturaleza del ser humano; para convertirlo, mediante la enajenación en el producto de una homologación doctrinaria.

Lo peor del caso es que aunado a los hipnotismos -tipo flautista de Hamelin- doctrinarios que ha adoptado el socialismo con su discurso Falaz y sofista, ha creado maquinarias de opresión y terror, tanto físicas como psicológicas, para someter a los pueblos a sus designios.

En una entrevista de Salvador López Arnal, 1954, España, filósofo y escritor con Ariel Petruccelli, 1971 Lanús (Argentina) historiador, docente de Teoría de la Historia y de Historia de Europa, el primero le preguntó al segundo:

 “¿Qué es socialismo?”

Petruccelli respondió:

“Yo entiendo el socialismo (o comunismo, como prefiera) a la manera de Marx: una sociedad basada en los productores libremente asociados. No creo que una sociedad así exista en la actualidad, y no me parece que haya existido en el pasado. Hubo formas de colectivismo que desafiaron al capitalismo, hablaron en nombre del socialismo y sin duda algún parentesco tienen con él. Pero socialismo como la organización de los productores libremente asociados nunca vio la luz (…) las dificultades del socialismo son evidentes, me parece. Que no exista ninguna sociedad que se acomode mínimamente a tal concepto habla por sí solo. Pero incluso si tomamos como genuinamente socialistas los modelos de colectivismo estatal o burocrático (al estilo URSS), la constatación obvia es que han sido barridos casi en todos lados”

Unas de las peores consecuencias del absolutismo que producen los gobiernos -casi siempre totalitarios- que utilizan erradamente el socialismo como herramienta de orden económico es la privación de libertad en muchas formas.

En una ocasión, Margaret Thatcher “la Dama de Hierro” (Londres, Inglaterra, 1925-2013) política y estadista británica que ejerció como primera ministra del Reino Unido desde 1979 a 1990, sarcásticamente resumió ante uno de los representantes del laborismo, lo que significaban las políticas impulsadas por su tolda política, que es la versión socialista de las cámaras de diputados del gobierno inglés, cito:

«¿Quiere quedarse con el dinero que gana? Creo que eso es muy egoísta. Deberíamos cobrarle impuestos. ¿Quiere tener acciones de su propia empresa? No podemos permitirlo, el Estado debe ser el dueño de su compañía. ¿Quiere elegir a qué escuela mandar a sus hijos? Eso causa muchas divisiones. Enviará a su hijo adonde nosotros le digamos. El problema con el laborismo es que no se siente cómodo con la libertad. Al socialismo no le gusta que la gente elija, porque podría no elegir el socialismo»

En conclusión, en el socialismo visto hasta ahora, el Estado que según sus teóricos de la era post moderna y post revolución francesa debía desaparecer para dar paso al comunismo real, contrariamente se ha fortalecido en los países dominados por gobiernos totalitarios de inspiración marxista. No obstante, tal idea, fraguada con plagios y utopías para lograr una ideología plagada de ambigüedades, si ha logrado cosechar frutos, pero secos. Por ende, Marx si ha logrado vindicar su máxima respecto al fin de la filosofía; en consecuencia, el socialismo si ha transformado los mundos en sus manos, de prósperos a miserables.

Joise Morillo

[email protected]

Venezuela USA

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