ANCAP, EL PORTLAND Y LOS LUJOS DE LA MISERIA. Por Marcelo Martín Olivera

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En tiempos en que la eficiencia y la responsabilidad financiera deberían ser pilares fundamentales de la gestión pública, nos encontramos con situaciones que desafían la lógica y el sentido común. Uno de estos enigmas es la persistente presencia de ANCAP, la empresa petrolera estatal uruguaya, en el negocio del cemento portland, una actividad que está lejos de ser su naturaleza.

Los números hablan por sí solos y no dejan lugar a dudas. El «negocio» del portland de ANCAP proyecta un déficit de alrededor de U$S 25 millones en el año 2023, y si retrocedemos en el tiempo, nos damos cuenta de que en las últimas dos décadas la empresa ha acumulado pérdidas asombrosas, sumando un total de U$S 760 millones. Estas cifras colosales, que podrían haberse destinado a proyectos de desarrollo y bienestar para la sociedad uruguaya, son difíciles de digerir.

Es alarmante que en un país como Uruguay, donde la prudencia fiscal y la responsabilidad económica deberían ser prioridades, se haya tolerado durante tanto tiempo esta sangría financiera. La pregunta que surge de inmediato es: ¿por qué ANCAP se ha mantenido en el negocio del cemento portland, a pesar de su falta de viabilidad y rentabilidad?

La respuesta parece residir en una especie de inercia institucional y en la creencia arraigada de que el Estado debe estar presente en todos los ámbitos económicos, sin importar su competencia o experiencia en dichos sectores. Es hora de comprender que la capacidad de gestión y eficiencia varía según el ámbito de actuación, y ANCAP, a lo largo de los años, ha demostrado no ser apta para operar en la industria del cemento.

Los números son simplemente asombrosos y sirven como un claro recordatorio de la magnitud del problema. Con un déficit proyectado de aproximadamente U$S 25 millones para el año 2023 y pérdidas acumuladas que ascienden a un asombroso total de U$S 760 millones en las últimas dos décadas, es imposible ignorar la insostenibilidad de la situación actual. Para ponerlo en perspectiva, el costo del reciente proyecto espacial de India, que envió un módulo a la Luna, fue de sólo U$S 75 millones de dólares. Estas cifras desafían cualquier lógica económica y subrayan la urgencia de una revisión y reestructuración completa del involucramiento de ANCAP en el negocio del cemento portland.

El caso del lamentablemente famoso tercer horno comprado por ANCAP por la astronómica cifra de US$ 53 millones en 2014 (más costos de seguros y vigilancia) es un ejemplo vívido de la falta de visión y gestión eficiente en la empresa. Este horno permanece embalado en contenedores, con una garantía vencida y es un equipo que ya se considera obsoleto en el mercado. Lo más preocupante es que este equipamiento, que formaba parte integral de un ambicioso plan de reconversión tecnológica de la industria, no se ha montado en la Planta de Paysandú hasta la fecha. Esta inacción y falta de implementación reflejan la desconexión entre las inversiones realizadas y los resultados tangibles, lo que subraya aún más la necesidad apremiante de replantear la presencia de ANCAP en el negocio del cemento Portland y enfocarse en proyectos que realmente beneficien a la empresa y al país en su conjunto.

La crítica constructiva se impone como un camino necesario en este contexto. ANCAP debe replantear su participación en el negocio del cemento portland. En lugar de seguir acumulando pérdidas millonarias, la empresa podría centrarse en su competencia central: la industria petrolera. La inversión y modernización de esta área podría generar retornos más significativos y contribuir al desarrollo sostenible del país. Es hora de que el Estado actúe con responsabilidad, tome decisiones estratégicas y deje de sostener negocios que no son rentables ni coherentes con su misión. La sociedad uruguaya merece una empresa estatal que trabaje en su beneficio, no que acumule pérdidas en proyectos que claramente están fuera de su alcance.

Uruguay merece una ANCAP enfocada en su competencia principal, la industria petrolera, y una administración eficiente que respete la responsabilidad financiera. Es hora de cerrar el capítulo del cemento para ANCAP y enfocarse en proyectos que realmente contribuyan al desarrollo sostenible de la nación. El destino de ANCAP y su papel en la economía uruguaya dependen de la voluntad de adaptarse a una realidad que exige eficiencia y responsabilidad.

1 COMENTARIO

  1. NINGUNA REPARTICION PUBLICA DEBE SER MANTENIDA CON EL CINERO DE TODOS LOS URUGUAYOS.-
    UNA VEZ SE CERRO EL ESPINILLAR EN CONSTITUCION ,DEPARTAMENTO DE SALTO.-
    HOY BASADO EN ESA EXPERIENCIA HAY QUE CERRAR LA SECCION PORLANT DE ANCAP.-
    TOOS LOS EMPLEADOS A SU CASA COBRANDO SU SUELDO.-Y AL QUE QUIERA SE LO REDISTRIBUYE EN OTROS LUGARES DEL ESTADO.-

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