NI POR VIEJO NI POR REPETIDO. Por Alfredo Oliú

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En Bizancio, en el Siglo VI después de Cristo y bajo el Reinado de Justiniano ocurrió un episodio tan llamativo como cruento. La gente en ese entonces y por aquellas zonas, era muy aficionada a las carreras de cuadrigas (carros tirados por cuatro caballos). Los corredores se identificaban con colores: rojo, azul, verde, y blanco. Y tenían una gran cantidad de seguidores apasionados cada uno. Pero quienes concitaban mayor adhesión eran los verdes y los azules. Cuando se enfrentaban era el equivalente a lo que hoy se denomina en el deporte “un clásico”. Estas carreras se desarrollaban en un circo elíptico en el cual ingresaban decenas de miles de personas (más de cien mil sin duda). Y tenía todos los condimentos que tienen hoy los clásicos: vendedores, cánticos, gritos, insultos, y por supuesto violencia. Al parecer la violencia fue en aumento y en ocasión de un enfrentamiento entre verdes y azules dentro del estadio la cosa se puso extremadamente violenta. Estando presente el Emperador, ordenó prender a los “cabecillas” y colgarlos públicamente (el Emperador era un hombre de armas tomar si). Cuando se inicia la ejecución pública por ahorcamiento, ejecutados que fueron los primeros la gente se empezó a impresionar. En ese entonces y cuando estaban por colgar a dos sucede lo imprevisto: se rompe la cuerda. La multitud congregada, le pide al Emperador que ya está, ya fue suficiente, que perdone a los que restaban por ejecutar. El Emperador inflexible no accede y la súplica se transforma en reclamo, el reclamo en exigencia y de allí en adelante en un levantamiento armado que casi termina con el reinado del Emperador. Murieron decenas de miles.

Se suspendió el fútbol profesional este fin de semana en Uruguay por la violencia. El Fiscal Romano está tomando declaraciones a cada uno de los que denunciaron ser objeto de amenazas. Todo muy lamentable. Para colmo, otra vez se pretende politizar lo sucedido y aparecen las distintas declaraciones. Uno no debería tomarlas muy en serio si fueran a título personal, pero, no es así. Y empezó la danza de comunicados. Hasta el sindicato de ANCAP emitió un comunicado del cual extraigo una frase, dice FANCAP: “…en plena agudización de la lucha de clases la batalla es por la hegemonía cultural, bien lo saben quienes persiguen y quieren disciplinar a la gente que impulsa el proyecto Villa Española”. Impresiona. Nuevo intento de inyectar la ideología en el deporte. Desagradable.

El Presupuesto Nacional es el plan quinquenal de gastos del Estado. Formalmente es una ley con vigencia de cinco años y solo tiene la iniciativa el Poder Ejecutivo. Luego, año tras año se presenta la Rendición de Cuentas que también es ley y también la iniciativa la tiene el Poder Ejecutivo. Aún cuando lo que se establece es materia presupuestal en ambas leyes, en su interior aparece de todo un poco. Y aún cuando la Rendición de Cuentas debería ser eso: una rendición de cuentas, la misma se transforma en una puja por agregar o quitar gastos del Presupuesto. En realidad, casi siempre agregar. Esta semana se presentó ante el Parlamento el Proyecto de Rendición de Cuentas en el que se otorga 45 millones de dólares extra para la educación, 27 millones de dólares para organismos a cargo de la seguridad, 26 millones de dólares para ciencia, tecnología e innovación, y 70 millones de dólares para incremento de salarios de funcionarios públicos. Si bien, como dicen los economistas, mientras que los recursos son limitados las necesidades son ilimitadas (y es verdad por supuesto) esta Rendición de Cuentas denota un esfuerzo por reforzar el gasto en sectores cuyo salario se ve afectado por la crisis y, a su vez, por reforzar áreas estratégicas para el presente y el futuro. Es una Rendición de Cuentas balanceada y cumpliendo con la premisa de no gastar por encima de los ingresos cumpliendo de esa forma con la “regla fiscal” que tanto molesta al Frente Amplio y al PITCNT (quizás el orden debería ser inverso, pero, en fin).

De manera que mientras los titulares nuevamente se los lleva la violencia en el deporte, se presenta ante el Parlamento una ley clave para nuestro presente y futuro. Esta historia ya es vieja y conocida. Pero no por vieja y conocida deja de ser un horror. Confiemos en el sano juicio de los actores políticos para bajar los decibeles en cuanto a la violencia en general y en el deporte en particular dejando espacio también para concentrarse en los gastos del Estado que preocupan y mucho a la ciudadanía.

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