IEMANJÁ Y LA OPORTUNIDAD DE APRENDER POR ENCIMA DE LOS TABÚES. Por Marcelo Martín Olivera

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La diversidad cultural es un tesoro que debemos valorar y celebrar. En América Latina, encontramos una riqueza de tradiciones y creencias que nos conectan con nuestro pasado y nos permiten comprender mejor nuestra identidad. Una de estas tradiciones es la veneración a Iemanjá, la diosa yoruba del mar.

Dicha divinidad tiene sus raíces en la religión yoruba, que llegó a nuestras latitudes a través de la trata de esclavos africanos. Su historia se encuentra lejos de ser una virgen como se concibe en las religiones judeocristianas, es parte de un panteón de dioses. Iemanjá es considerada la madre de todos los orishas, las divinidades que gobiernan el universo. Su energía se asocia con el mar y se cree que tiene el poder de controlar las aguas y proteger a los marineros.

Cada 2 de febrero, las playas se visten de blanco y azul, y se convierten en la sede espiritual de la veneración a Iemanjá. Este día se celebra en honor a la diosa del mar y para los practicantes de la fe yoruba es una oportunidad para expresar gratitud por los dones que el mar brinda. Los devotos acuden a las playas para realizar ofrendas de flores, velas y objetos simbólicos, que son lanzados al mar como muestra de devoción.

En Uruguay, la celebración de Iemanjá tiene un significado especial. El país tiene una fuerte influencia africana, y la veneración a Iemanjá se ha convertido en una parte integral de la cultura uruguaya. Además de un atractivo turístico.

Tradicionalmente la playa Ramírez, en la zona de Parque Rodó, es el epicentro de la celebración, donde miles de personas se reúnen para rendir homenaje a la diosa del mar.

La religión es un aspecto fundamental de la identidad de muchas personas, pero a menudo está rodeada de tabúes y prejuicios. Es importante superar estas barreras y abrirnos a aprender de diferentes credos, ya que esto nos enriquece como individuos y como sociedad. Observar su veneración desde el respeto es un ejemplo de cómo podemos abrazar la diversidad religiosa y reconocer el valor de todas las creencias.

La veneración a Iemanjá trasciende las creencias religiosas y tiene un significado cultural profundo. Iemanja representa la fertilidad, la protección y la conexión con la naturaleza. Su celebración puede interpretarse como un símbolo de la lucha por la igualdad y el respeto a la diversidad. Celebrar a Iemanjá es una forma de honrar las raíces africanas y un recordatorio de que no solamente somos un país laico, sino que somos respetuosos de cualquier expresión de fe mediante la libertad de culto.

Umbanda es una religión abierta, se puede asistir a este o cualquier evento con total naturalidad, pero es importante hacerlo de manera respetuosa. Antes de realizar cualquier ritual u ofrenda, es recomendable informarse sobre las tradiciones y protocolos asociados a dicha festividad. Además, es importante recordar que la veneración a no se trata solo de realizar rituales, sino de vivir de acuerdo con los valores que representa, como la protección del medio ambiente y la conexión con la naturaleza.

La veneración a la divinidad del mar es más que una práctica religiosa, es una forma de celebrar la diversidad cultural y reconocer la importancia de todas las creencias en nuestra sociedad. Al explorar y aprender sobre dicha divinidad, nos abrimos a nuevas perspectivas y nos enriquecemos como individuos. Celebremos la diversidad, abracemos las diferentes tradiciones religiosas y aprendamos unos de otros para construir un mundo más tolerante y respetuoso.

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