Qué tema, la economía

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Por Daniel García

Montevideo, 13 de Junio de 2021

Que tema, La Economía.

Confieso que no soy economista, tampoco experto en el tema y poco o nada me gustan los números, aunque no carezco de opinión en el tema.

Pero la economía, aunque no nos guste, estamos en contacto con ella a diario.

Porque debemos resolver compras de todo tipo, desde las domésticas de cada día o semana, hasta aquellas relacionadas con compras de bienes o más complejas como el caso de inversiones.

Todas requieren de una decisión, donde ponderamos variables buscando el mayor beneficio.

Así procedemos las personas en forma individual, familiar, así proceden las entidades económicas como las Empresas, así proceden o deberían, los gobiernos que llevan adelante la conducción de un país.

Aquí es donde se producen más discusiones, ya que inevitablemente las distintas posiciones filosóficas sobre economía, escuelas, autores, etc. convierten al tema en campo de discusiones.

A grandes rasgos podríamos decir, que hay una rivalidad entre quienes defienden más intervención estatal y quienes entienden que debe primar la mayor libertad económica y la iniciativa privada.

Ejemplos en el mundo tenemos de sobra de un lado y del otro.

Veamos, históricamente y en origen, la economía se desarrolló como una actividad privada, ya que la aparición formal del Estado, como agente regulador, organizador, legislador y demás funciones que le conocemos actualmente, es posterior y más reciente.

Este es un dato importante para considerar, ya que nos demuestra en principio, un origen como actividad humana, que sienta bases para entender los caminos de la economía.

Se define siempre, como la administración de recursos escasos para satisfacer necesidades ilimitadas.

Es una definición concreta, que abarca casi todos los quehaceres y fácil de comprender. Para ser más sencillo en las explicaciones, basta con pensar en lo que nos sucede en nuestra economía doméstica, lo que acontece en la casa de la mayoría de nosotros. Habrá determinado número de los integrantes de la familia que trabajarán, otros estudiarán, habrá amas de casa, tal vez jubilados, etc.

Esa familia tendrá un ingreso así como determinada cantidad de necesidades y también deseos.

Como en todo hogar, habrá que pagar servicios básicos, impuestos, comida, ropa, y un sinfín de productos, bienes y servicios de toda índole.

Para ello, alguien deberá ordenar el pago de todas esas cosas, o dividirá entre los que cuentan con ingresos, que cosa se hace cargo cada uno.

Esa operación, que de seguro, todos hacemos en nuestra casa, según cada realidad, requerirá de ingresos que permitan cumplir con las obligaciones, así como administrar las necesidades a satisfacer.

Cuando no alcanza, por equis motivos, que hacemos? revisamos nuestros gastos, tomamos la calculadora y hacemos una lista de todos ellos y la tijera invisible, que se llena de racionalidad, generalmente, dice, esto no compramos más, cambiamos por un proveedor que nos cobra menos, recortamos servicios que pueden no ser imprescindibles, y tantas otras medidas que conocemos, con la finalidad de adecuar el ingreso a los gastos.

Pese a estos recortes, nos podemos encontrar que no sean suficientes, que no nos siga alcanzando y comencemos a generar deudas.
Historias y secuencias que la mayoría de nosotros conocemos por haberlas padecido seguramente.

Alguien podrá aportar otras soluciones, como buscar otro trabajo, al obtener una actividad remunerada dependiente o propia.

Otra situación puede derivar en que no se cubran los gastos, haya deudas, genere sanciones económicas, pasar al clearing, etc.

Alguien dirá, vendamos tal o cual cosa para obtener dinero, gestionemos un préstamo para saldar deudas, etc.

Cualquiera de esta situaciones, no son ajenas a lo que puede suceder en una Empresa, sabemos de miles que terminan cerrando, aunque sean por variadas razones.

Pero también los países, aunque con una escala superior, están comprendidos en estas circunstancias.

Ahí aparecen los diferentes modelos económicos donde cada uno presentará sus ideas, los países están sometidos a estos avatares, donde la economía es cosa seria, como esté organizada y que soluciones aporta.

Unos defenderán que el Estado se haga cargo y dirija la economía en todas sus líneas, dictando y controlando todas las medidas, asignando recursos, diciendo en que y como gastar.

De esto tenemos innumerables ejemplos de fracasos, basta pensar en la ex URSS y todos los países del mundo atrás de la Cortina de Hierro, para saber que la incapacidad de sus economías planificadas, llevaron a una implosión del sistema, además de otras razones.

Los ejemplos más cercanos de Cuba y Venezuela, solo son fieles testigos de un desastre económico sin precedentes. Recuerdo imágenes de Cuba donde la gente debe hacer colas de 3 cuadras para poder tomar un helado, seguro con pocas alternativas de gusto.

A poco de instalada la Revolución Bolchevique, ante el fracaso que comenzó a mostrar la economía, Lenin tuvo que apelar a aplicar la famosa NEP (Nueva Política Económica) cuyo objetivo fue, liberar algunas actividades hacia la economía privada, para dar oxígeno a las consecuencias negativas, hambre y muertes que acontecían.

Otras economías y experimentos que encontramos en el mundo, no dejan de ser testigos de los fracasos de las economías planificadas.

Pero porqué sucede esto? Generalmente porque se asfixia la iniciativa privada, la carga impositiva del Estado que debe asignar recursos cuantiosos es interminable, no hay estímulos a que los privados inviertan y las consecuencias son estancamiento, inflación, desocupación, gente que emigra buscando mejores oportunidades, hasta quienes están dispuestos a invertir.

Usted conoce este tipo de situaciones? Todos las conocemos porque las hemos vivido.

Sucede, que cuando perdemos de vista lo que nos pasa en nuestras familias, como ya vimos, aparecen los demagogos de turno, prometiendo medidas mágicas y asegurando en discursos llenos de utopías que todos vamos a ser felices, se pierde la realidad y muchas veces la mayoría le da su voto y nos subimos en un barco que tarde o temprano hará agua.

Los países, salvando las distancias y escalas son como nuestras familias, deben administrar recursos escasos para satisfacer innumerables demandas.

De donde saldrán esos recursos, inevitablemente el Estado somos todos, por lo tanto, todos somos los que aportamos.

Nuestra actualidad dice que el gobierno anterior dejó un déficit equivalente a un 5% del producto bruto interno, o sea unos 3000 millones de dólares, además de una larga lista de fracasos, malos negocios, negocios extra millonarios sin lógica y un largo etc.

Ese dinero es el que le falta al Estado para pagar sus gastos, por lo tanto, casi como en nuestra casa, las alternativas no son muchas. En este caso por lo general, pasa por endeudarse a un determinado plazo para cumplir compromisos, emitir moneda, con las consecuencias que trae, etc.

Pero, encontrar otro camino es primordial, hacer reformas es inevitable. Aquellas cosas que tantas veces nos quejamos y nos pesan, como son los altos impuestos, los altos costos de combustibles, luz, agua, etc. deben ser sometidos a análisis racionales para optimizarlos. Mirar el recibo de sueldo y ver cifras importantes que a todos nos retienen, que podrían destinarse a nuestras necesidades y que terminan tantas veces, financiando proyectos sin sentido, gastos que no aportan nada, cuando no destinados a solventar puestos de trabajo innecesarios.

Debemos buscar, incentivar y promover la iniciativa privada, que asegure inversión, generar genuinos puestos de trabajo, agregar valor a nuestros productos, en lugar de exportar materias primas que se terminan procesando en otros países. Debemos hacer acuerdos comerciales con la mayoría de los países posibles, que permitan colocar el trabajo nacional.

Pero, para todo eso es fundamental el desarrollo de la iniciativa privada, sustentada por sistemas educativos modernos, no politizados que preparen los muchachos debidamente.

Esto es neurálgico, nuestro sistema educativo ha sido asaltado por grupos politizados e ideologizados, con visiones de filosofías políticas de confrontación, que dejan cada vez más alejados a los jóvenes de un mundo que marcha por otros carriles.

Uruguay necesita una “reforma” general de su Estado, de varios conceptos y “mitos” que han invadido ámbitos académicos, que han trasladado visiones erróneas.

La realidad siempre nos puede ampliar el panorama. Cuando hablamos de otros países como posibles modelos a tener en cuenta, porque allí se dan los mejores índices, por lo menos hablando a nivel económico y desarrollo, la lista está integrada por aquellos que hacen cosas distintas y que además, cuando la gente se va, ya sea a estudiar o buscar mejores condiciones económicas, siempre son los elegidos.

Difícil, es ver gente que elija países socialistas, en busca de mejorar económicamente.

Esto no quita, que no se critique al sistema liberal, capitalista, de libre iniciativa, ya que los errores, abusos y malas decisiones abundan.

Sucede, que aquel empresario que se equivoca, puede pagar con la pérdida de su capital, cerrar su empresa, o en caso de ser fraudulento terminar tras las rejas.

La economía es cosa seria, individual o colectivamente hablando. Para entender un poco mejor algunas cosas, siempre tengo en cuenta una frase de un premio Nóbel de Economía como fue Milton Friedman, que aclara mucho y que comprende todos los espacios y circunstancias “no hay almuerzos gratis”, alguien siempre termina pagando, a no olvidarlo.


Daniel García

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