Manuel Flores Silva

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Por: Semanario Contexto.

CE– Si bien conocemos, y reconocemos que muchos ciudadanos saben quién es Manuel Flores Silva, cuéntenos y cuénteles, ¿Quién es Manolo? (Orígenes, familia y formación).

M- Yo estudié Letras. Me recibí dando una clase sobre Felisberto Hernández. Tuve suerte porque a la inspectora le gustó la clase y poco después había un seminario sobre Felisberto Hernández en la Universidad Católica. Participaban profesores encumbrados y por los primerizos me invitaron. No me fue del todo mal y entonces me invitaron a dar clases en la Católica, que entonces tenía  profesorado. Razón por la cual di clase cinco años a un nivel universitario siendo muy joven. Luego dejé de dar clases porque llegaba la democracia y fui electo Senador.

He dado clases en alguna Universidad sobre periodismo, también. Es que hice un semanario el año 1983, Semanario JAQUE, que tuvo un papel importante en la lucha contra la dictadura e hizo su aporte en la restauración de un nivel cultural democrático.

Once años después, era otro momento, hice la Revista Posdata, que también tuvo repercusión entre los medios de comunicación uruguayos.

Diría que básicamente he sido político un tiempo, en algún momento profesor, en algún momento periodista. Después me gane la vida algunas décadas como consultor de organismos internacionales, una gran parte de esas consultorías con Naciones Unidas.  El tema siempre giraba sobre calidad de las instituciones y gobernabilidad. Lo hice siempre viviendo en Uruguay,  pero saliendo todos los meses, durante muchos años.

Es que había sido Presidente de la Comisión de Partidos Políticos del Senado durante cinco años. Había estudiado mucho tanto sistemas de partidos como sistemas de gobierno y sistemas electorales. Me había adentrado bastante en la Ciencia Política. De instituciones y de gobernabilidad fui conociendo más en la práctica. 

Porque la praxis enseña. Estuve yendo 3 años a Nicaragua, por ejemplo. Había hecho allí un ejercicio que habíamos inventado en Bolivia 10 años antes para medir las carencias institucionales de un sistema. Pero surgió una crisis de gobernabilidad. Me pasé 4 días negociando entre el gobierno y la oposición, yendo casi sin dormir del despacho del Presidente Enrique Bolaños al despacho del jefe de la oposición de entonces, Daniel Ortega. Había gente de ambos ya en la calle. Hasta que sacamos un acuerdo. No era fácil. Era gente acostumbrada a negociar sobre cadáveres. La guerra civil de 15 años antes había dejado 50.000 muertos. 

Dejé la política, porque una cosa es hacer política de valores  como fue la lucha contra el autoritarismo. Otra cosa es la comedia del poder por el poder. Para decirlo en términos literarios, a mi me interesa la política en términos épicos, en términos de cambiar una sociedad. A mí la  política como comedia es una cosa que no me interesa.

Cuando uno en su juventud lucha por la recuperación democrática y trabaja en un proceso de transición exitoso, uno queda matrizado por eso. Por el anhelo republicano. Por un republicanismo radical que no transa.

He tenido luego ofertas muy generosas para volver, recuerdo en este momento cuatro. Muy generoso el Dr. Sanguinetti en 1993, muy generoso el Dr. Jorge Batlle en 1994, muy generoso Tabaré Vázquez en 1999 y muy generoso Mujica en 2003. A todos les dije que no, tratando de no molestar a nadie.

Pienso ahora en perspectiva, que tal vez la propuesta de Jorge la debí haber aceptado. Pero tengo esa resistencia a la política comedia, que tal vez no correspondía en el caso.

Sobre mi infancia, yo quiero decir alguna cosa. Yo tuve una infancia muy feliz, con padres excepcionales. Con mis hermanos nos consideramos unos privilegiados.

Una vez me preguntaron en un reportaje radial, sobre mi padre, y a mí me nació decir una frase parecida a esto: “la sensibilidad hace más inteligente a la inteligencia, la inteligencia hace más sensible a la sensibilidad, y las dos, a consuno, hacen más buena a la bondad”. Eso reflejaba lo que yo pienso sobre mi padre. 

Desde luego por ahí me llegó naturalmente la convicción republicana, republicana adical del Batllismo, del republicanismo social.

Pero me legaron mucho más que eso mis padres, siendo eso muy importante. Mis padres, me legaron lo que era la centralidad de la casa donde tuve la suerte de nacer, que no era la política. Eran diferentes modos de la cultura.

Mi madre era una egresada de Bellas Artes, que después fue al Taller de Torres García. Su vida fue siempre la estética y la plástica. Mi padre era un intelectual al modelo francés, él había ido al Liceo Francés, es decir, un intelectual de la acción, como Zola o Malraux en el sistema francés, gente que está en el pienso pero también en la acción. 

Generalmente los intelectuales de la acción son resistidos por los intelectuales puros, que consideran que son gente que se mete demasiado en la praxis, en la realidad. Y también son resistidos por los políticos, porque los consideran “intelectualoides”. 

Cuando yo nací, en mi casa, vivía un poeta español exiliado, de la generación del 27, (de la generación de García Lorca), José Bergamín. Es la razón por la cual no sigo el “Maneco” de mi padre, de mi abuelo, de mi bisabuelo, sino que soy Manolo porque Bergamín me nombraba a “la española”.

Bergamín tenía una nota sobre la biblioteca que decía “Me fui de Granada” y firmaba una F muy larga y Federico. Es que Neruda, Bergamín y Federico estaban citados para un espectáculo. Y esa noche Federico dejó esa nota y se fue a Granada, donde todos sabemos que fue asesinado. 

Los amigos de mi padre, los que frecuentaban mi casa, eran Amanda Berenguer y su esposo José Pedro Díaz, Ida Vitale y su entonces esposo Angel Rama, Carlos Maggi y su esposa, mi madrina, María Inés Silva Vila, entre otros.

Los maestros de la generación del 45 habían sido los que Onetti irónicamente llamó la generación del 44: Paco Espínola, Felisberto Hernández y el propio Onetti. 

A Paco lo ví mucho y fue una de las razones por las que me decidí a estudiar letras. A Felisberto no lo ví. Una vez papá y mamá querían descansar y nos dejaron a Onetti un fin de semana al cuidado de los tres chicos, éramos muy chicos 5, 6, 7 años. Nos pareció un hombre muy serio y  muy feo, porque tenía esos ojos saltones. 

Entonces en esa lógica cultural de mis padres, mi viejo, que nunca tuvo dinero, pero juntaba unos pesos, me fui a Europa con ellos por tres meses cuando yo tenía 15 años. Museo, museo, museo y museo, arquitectura y catedrales.

Entonces mi infancia fue un poco así. 

CE– ¿Cómo y por qué llega a la simpatizar por una determinada fuerza política? ¿Por cuál?

M- Creo que cada persona es hija de su tiempo. Yo me formé cívicamente en un tiempo de autoritarismo, donde las garantías no existían, ni los derechos, ni la garantía de la vida, ni el derecho a decir los que uno pensaba.  Soy Republicano, nunca podría apoyar a Cuba porque soy Republicano. Yo nunca podría apoyar a Maduro, según Bachelet mató 7.000 personas el otro año, asesinatos políticos. Lugares donde no hay división de poderes, libertades, no podría apoyar. Los que no son Republicanos, no solo apoyan eso, como a Ortega en Nicaragua, sino que cuando acá hubo violación de la República, la apoyaron. Por ejemplo, es claro que todo el Frente Amplio sin excepción apoyaró el golpe militar de Febrero de 1973  contras las instituciones. 

Entonces pese a que la peor parte de violación de DDHH, ocurrió en el año anterior en el 72, al año siguiente el Frente Amplio apoya a los militares. Es decir, los Tupamaros se fundan en el 62, arrancan muy fuerte en el 68, son eliminados en el 72, violación de DDHH de por medio,  y después de eso el Frente Amplio y los tupamaros apoyan el golpe militar. Eliminar la república era lo prioritario. Bien, porque creyeron que era una dictadura progre, entonces llamadas “peruanistas”, entonces sí valía la pena barrer con la Constitución, los derechos civiles, las garantías republicanas de los ciudadanos.  Ellos creen, por ejemplo, en que el socialismo, o la dictadura del proletariado, son causas por la que vale la pena matar gente, sacrificar las libertades y hundir la democracia.

Así llegué al republicanismo. Al republicanismo radical, afín al republicanismo social, particularmente al republicanismo social.

 ¿Por qué? ¿Porque estamos en el país de Batlle y Ordoñez. Estamos en el país de que los ciudadanos pudieron aspirar a la igual oportunidad. Los ciudadanos nunca van a ser iguales, los ciudadanos lo que tienen que tener son las mismas oportunidades. Unos las utilizarán mejor, otros peor. 

Esto no lo señalo de casualidad, o al azar, lo digo porque pienso que el gran debe del Partido Colorado, del Partido de los republicanos hoy, es una propuesta republicana social. Si vengo a hacer política, vengo a levantar del piso  las banderas del republicanismo social, las banderas de igualdad de oportunidad. Para decirlo rápido, el 60% de los jóvenes no termina el liceo, del 40% que si termina, otro 60% no supera las pruebas del conocimiento mínimo. El sistema uruguayo en consecuencia, determina que solo el 16% de los jóvenes del Uruguay, termine Secundaria y tenga conocimientos minimos. Es decir que el sistema uruguayo determina que el 84% de los jóvenes o no termina secundaria o no tiene conocimientos y esté comprometido con un techo laboral bajo, en el caso que consiga empleo. Por supuesto en el 20% de la población más pobre solo terminan liceo y tienen conocimientos el 2% de la población.

La educación en Uruguay no es otra cosa que un gigantesco sistema de reproducción de la desigualdad. 

Entonces, es obvio que los republicanos sociales tenemos que decir eso, tenemos que hablar de eso. Incorporé al programa del Partido Colorado en 2014 los liceos de tiempo completo y las plazas de integración social. 

Los liceos de tiempo completo tienen que tener liceo, obviamente, pero formación en oficios. Un uruguayo de 18 años debe poder subsistir con un oficio, operador informático, carpintero o electricista. Y debe recibir tres ingestas. 

Las plazas de integración social deben llevar a los barrios más vulnerables del país más comisarías, más escuelas y liceos de tiempo completo, más Caif, más policlínicas para la salud mental y las adicciones, juzgados, etc. La actual densidad del Estado uruguayo deja a los vulnerables con poco Estado.

Precisamos construir 150 liceos de tiempo completo y 60 plazas de integración social. 

CE– ¿Cree que la pandemia dejará una lección en nuestra sociedad? Y si así fuera, ¿qué cree usted que dejará en el colectivo ciudadano?

M- Yo creo que el Ministro Salinas se distrajo y empezamos a vacunar un mes tarde. Justo cuando se venía la cepa brasileña o P1. Creo también que se fue demasiado tolerante en los free shop de Rivera, que hicieron un gran lobby, y lograron lo que nadie: que el Parlamento entero pidiera la apertura de los free shop de Rivera. Cuando justamente por ahí se colaba el  el P1, que mató al 90 y pico por ciento de nuestros muertos por pandemia.

Señaladas estas discrepancias, quiero decir que soy un acérrimo defensor de la política sanitaria de la Coalición, en particular del Dr. Luis Lacalle Pou. Creo que lo que hizo Lacalle fue lo que había que hacer en términos generales y le debemos a él que el Uruguay tenga la mejor estadística en víctimas. Mejor que toda América del Sur, que toda Europa y que de los Estados Unidos desde luego. 

¿Cómo se mide esto? Esto es muy sencillo, muertos por cada millón de habitantes. Uruguay tiene menor cantidad de muertos por millón de habitantes, que toda América Latina, que toda Europa y que Estados Unidos.

Eso fue una buena política. En un momento se trató te acorralar al Gobierno, se trató de perjudicar al Gobierno, sosteniendo que al Gobierno no le importaba que hubiera muertos. Esa idea loca a la que se ató el Frente Amplio, que de yo soy bueno porque el otro es malo. Y el otro es malo porque quiere que los uruguayos se mueran: una barbaridad, un dislate, una manera de concebir la política que solo lleva al desastre. 

Desastre de manera de pensar que he conocido. Pertenezco a una generación de muchachos jóvenes del IAVA, que murieron muchos por causas que después fueron traicionadas, la reforma agraria o la nacionalización de la Banca, la lucha contra la corrupción o contra el clientelismo. Y no solo murieron sino que, más grave todavía, mataron. Entonces, si algo he aprendido en la vida es que estas radicalizaciones son muy graves.

Ahora bien, cuando se sostiene que Lacalle quería que los demás se murieran, no lo sostuvo cualquiera, lo sostuvo el Presidente del Frente Amplio el Dr. Miranda. Le hizo juego todo el poder mediático del Frente Amplio, para empezar concretamente Aldo Silva en Canal 12.

No se tuvo en cuenta que el éxito de la política sanitaria de la Coalición, evitó miles de muertos. Si tomamos el indicador de muertos de cualquiera de los países de europa, de América, de EE.UU, y los trasladamos a Uruguay, tendríamos que haber tenido miles de muertos más. Eso se evitó con el acierto de la política sanitaria. 

CE– ¿Cuál es el desafío más importante que le ha tocado transitar en la vida, y qué le dejó de experiencia?

M-El desafío más importante que he tenido en la vida pienso que haya sido la responsabilidad que tuve en el manejo de la salida de la dictadura y en los cinco años siguientes de transición política. Hice una agrupación política la CBI, hicimos un semanario JAQUE, estuvimos en toda la movilización,  hicimos hasta un centro de estudios,  Centro Brum de Investigaciones para la formación política. Y bancamos políticamente una transición que era muy difícil. Eso por un lado. 

Así como JAQUE que fue un desafío en la recuperación de las libertades y la recuperación de La República, POSDATA, que se hizo en 11 años después de JAQUE en  los 90´,  también fue un desafío porque había que luchar contra corrupción política que se dió. Debo declarar, sin embargo, por la lealtad mínima, que la corrupción de los años 90 al lado de la corrupción del Frente Amplio fue un juego de niños, un juego absolutamente infantil.

CE– ¿Cuáles entiende usted que son sus fortalezas? (Personales/Profesionales)

M- Fortaleza personal puede llegar a ser que soy trabajador. 

En realidad yo no soy político en el sentido tradicional. Si yo fuera político hubiese aceptado ofertas que en su momento me hicieron Presidentes (que ya mencioné) y rechacé las cuatro ofertas. Entonces un político, que busca su espacio eso no lo hace. A mi interesan las Instituciones la calidad de las Instituciones, el país más que cualquier “carrera política”. Entonces creo que mi fortaleza puede ser justamente que yo no soy rehén de lo de los intereses políticos menores. Toda mi vida lo he demostrado.

CE– ¿Cuáles entiende usted que son sus debilidades?

M- En cuanto a mis debilidades personales,  no sé, en realidad, trato de ser fuerte siempre pero… Algunos me han dicho como debilidad que soy un hombre demasiado estricto algunas cosas. Sigo siendo Republicano como siempre lo fui, soy Colorado como siempre lo fui. Probablemente si tuviese más flexibilidad en cuanto a mis convicciones de pronto podría  haber obtenido algún cargo mejor, podría haber sido senador 30 años seguido, yo que sé. Pero no es como soy yo, puede ser una fortaleza o una debilidad, no se. Me lo señalan, como debilidad a veces.

CE– ¿Ha tenido la sensación del fracaso alguna vez? De ser así, ¿cómo ha moldeado ello su vida?

M- Fracaso, el fracaso es todo un tema. ¿En el fracaso que puede haber moldeado mi vida? Siento que por ahora fracasé solamente en no convencer un poco más a mi partido, al Partido Colorado. Tener una posición más republicana, más republicana social radical. Pero que se cuiden porque en cualquier momento hago un nuevo intento (risas).

CE– ¿Cuáles son los ejes que considera principales para mejorar la calidad de vida de los uruguayos?

M- Primero, un país que tiene, como decía, en la educación la fábrica de desigualdad más grande es un país que tiene que cambiar la educación en varios sentidos.  

A su vez creo que nos debemos también una reflexión sobre el tipo de capitalismo que tenemos. Uruguay solo tiene destino si tiene un capitalismo moderno y las inversiones vengan y entonces sea un lugar donde con gente más calificada haya más fuente de trabajo y haya prosperidad. 

Hoy tenemos un tipo de capitalismo donde en que el Estado tiene más de la mitad de la banca de crédito, del negocio del dinero, en que el Estado tiene más de la mitad de la cartera de seguros del país, en que el Estado tenga más de la mitad del sistema de pensiones, de las AFAPS. 

Entonces, el capitalismo ha cambiado básicamente porque el modelo que mejor anduvo fue el norteamericano y muchos lo imitan. El Estado regulador estadounidense. Un Estado en que más que en la propiedad de las empresas se hace hincapié en las regulaciones que el Estado establece para que haya competencia y para cuidar que no haya precios abusivos y para cuidar que haya calidades. Es decir el Estado fija las reglas para que no haya disminución de calidades de los productos ni precios altos. El Estado asegura la competencia, evita los monopolios. La competencia entre privados o entre privados y Estado debe ser fortalecida. Esa es la lección del capitalismo norteamericano. 

Dejemos nuestra presencia del Estado en el mercado pero compitiendo más. Eso ahorrará impuestos y entonces traerá inversiones.

Las agencias que hay en Estados Unidos primero, y en todo el mundo después, cuidaban eso. En una norma puede haber más soberanía que en la estatización de un sector. Yo creo que hay que conservar empresas estatales y que tienen que jugar  un papel importante desde luego. Pero creo que hay que fortalecer el papel de las entidades reguladoras como la URSEC la URSEA y muchas otras, que existen o se crean porque se deben crear.

¿Por qué? 

Porqué básicamente el capitalismo que fue un sistema que en 250 años bajo la pobreza del 96 % de la población del mundo a un 20 %. Es decir, sacó a 5 mil millones de seres humanos en la pobreza. Pero el sistema capitalista no es un sistema político es un sistema económico que debe ser reformado por la política,  para que en sí mismo no se coma, en la búsqueda de rentas,  la calidad de vida del ciudadano.

El Estado salvó al capitalismo en el mundo a principios del siglo XXI, porque el 2008 se cayó el capitalismo norteamericano y fue el Estado que le dio los recursos para que saliera. 

En los años 1860 en el ferrocarril había un monopolio en llevar y traer ganado y personas desde el este al oeste de los Estado Unidos.  con Se hizo la primer entidad reguladora que se encargó de que ese monopolio no generará un abuso de precios y una pérdida de calidad del servicio.

Después por 1900 hubo un señor con gran capacidad que como había   27 tipos de combustibles hizo el más standart, la Standart Oil, y copó el mercado y se quedó con las 27 empresas de combustible. Hizo un monopolio. Era el Sr. Rockefeller. Teodoro Roosevelt lo combatió y se empezó a regular ese mercado. 

Después vino la crisis mundial del 29, se cayó toda la bolsa, el desempleo del mundo fue una la locura y hubo regulación  del sistema  bancario.

Cuando le década del 90´, el Presidente Clinton eliminó las regulaciones de la banca de inversión ¿qué pasó? 

Una hipoteca que valía 50.000 US$ la colocaban como si valiera 500.000 US$ y bueno pasó cualquier cosa y entonces se cayó el sistema capitalista en el año 2008 y fue salvado por el Estado. Hay que reflexionar  más sobre estas cosas. El tema no es el fanatismo de mercado o el fanatismo del Estado. El tema es como mejor armonizar esos dos mundos. Eso es lo que trae prosperidad.

CE– ¿Es usted lector? ¿Qué tipo de lectura recomienda y por qué?

M- Yo para leer soy bastante clásico,  yo me enamoré de la literatura por William Faulkner. Me enamoré por Jorge Luis Borges en sus ensayos. Por Andrés Malraux el novelista y ensayista francés. Por Ramón del Valle Inclan. Hay 3 tres poetas que matrizaron mi alma que son Francisco del Quevedo,  por supuesto Federico García Lorca y por supuesto San Juan de la Cruz.

Ahora mismo estoy leyendo tres libros de Oscar Padrón Favre sobre el asunto de los indígenas en Uruguay.

CE– ¿Qué es el Éxito para usted?

M- A mi mis padres me enseñaron que el éxito no es tener dinero, que por suerte no me ha faltado para que los míos y yo sobrevivamos. Tampoco me ha sobrado nada.

Pero el éxito es otra cosa,  el éxito es primero tener objetivos y segundo lograrlos. 

Es decir, por ejemplo, si cuando estamos dirigiendo JAQUE y matan a un tipo torturado el objetivo era terminar con la tortura  en Uruguay y el éxito que logramos fue averiguar quién, cómo, dónde, de qué manera lo había matado y que, incluso, el régimen dictatorial reconociera eso.

Entonces yo no tengo una idea clara de lo que es el éxito en mayúscula porque el éxito en mayúscula  supone una ideología implícita que es que el ser humano vive para el éxito.

Yo lo que tengo es una idea de éxitos paulatinos,  pequeños, incrementales,  que van generando una vida útil de servicio, que es lo que puede ser éxito finalmente.

CE– ¿Cuáles son las fortalezas de Uruguay en el contexto mundial?

M- La fortaleza de Uruguay básicamente reside en las Instituciones. Las instituciones uruguayas siguen siendo admiradas y traen inversiones. Paradójicamente  nuestras instituciones están funcionando bastante mal.  Pero funcionan  mejor que lo que funciona en el resto de América Latina y entonces somos un lugar que se distingue por la calidad de sus Instituciones. A ver, la tarea de un republicano es la ingeniería institucional permanente. La adecuación constante de las instituciones. 

Cómo tuvimos a principios de siglo XX grandes ingenieros institucionales en los dos partidos históricos, tuvimos un país diferentes.

Hoy las instituciones uruguayas están necesitadas de reformas.

Es decir, el Partido de los republicanos  tiene que proponer una reforma Republicana.

Funciona mal la justicia, funciona mal la educación, funciona mal la seguridad, el sistema electoral, la relación entre el dinero y la política, etc. No es difícil detectar en cada campo los déficits institucionales existentes. 

En ese marco hay que repensar republicanamente el país.

Tenemos que volver a plantarnos ante el mundo como un país institucionalmente modelo porque entonces el mundo vendrá más a Uruguay. Porque si hoy somos diferentes y mejores pese a que tenemos mal las Instituciones, si las mejoramos, entonces desde las Instituciones van a atraer personas y capitales para ser de esto un gran país.

CE– ¿Cuáles son las debilidades de Uruguay, que dificultan una mayor prosperidad como Nación?

M- Muchos sistemas funcionan mal entonces el uruguayo termina por conocer poco de cómo funciona el mundo, de cómo son los desafíos que se vienen y como tiene que se tiene que actuar.

Se empieza por un mal sistema de comunicación. Patético. Los informativos de los canales, que es el medio de comunicación más frecuentado, son una vergüenza periodística lisa y  llanamente. El Canal 10 no existe, es un canal  politizado que da la versión que se tiene en el Frente Amplio o  en el PITCNT de los hechos. Curiosamente el canal de Otegui. El  Canal 12 está buscándose el mercado del 10 y sus tres presentadores son frentistas. Deslizan permanentemente su sesgo. 

A ver la pobreza aumentó?, bajó?, se mantuvo? Con este sistema informativo nadie lo sabe.  

¿Cómo es el sistema este? Nada profundo se sabe porque no se dedican informar, entonces es el reino del bolazo que surge de las presiones de los actores interesados. El equilibrio de los mediocres.

Con la pobreza es claro el tema. En la década del 90´ hubo más o menos 300.000 pobres,  en torno al 13%. En 2002 vino la crisis y la pobreza subió al 30 % un año y bajó rápidamente y ¿donde se ubicó?, se ubicó en 13% que es lo que hay.

El Frente Amplio dijo que había llegado a 9% de pobres, lo que era falso.

Primero no comparaba con la pobreza de los años 90 sino con la cifra de los peor de la crisis. Y ellos tenían los mismos pobres de antes de la crisis. El 13%.

Segundo, la trampa estadística. Para lograr bajar la pobreza que se mide por el ingreso de los hogares le atribuyó a los hogares ingresos que no recibían,  es decir le puse un ficto, monetizó el derecho que se tiene a la salud pública, y se la contaba como dinero contante y sonante que ingresaba a los hogares, como efectivo. 

Si hacían lo mismo con el derecho a la educación pública y la monetizaban se acaban los pobres en la estadística del Uruguay. Unos farsantes.

Por supuesto no contaban ese dinero para los gobiernos anteriores donde la mitad de los ciudadanos se atendía en la salud pública.

Tercero, eran todo mentira y se descubrió cuando vino la crisis de la pandemia y se llamó a la gente sin ingresos a que se anotara, y aparecieron 200.000 ciudadanos más. 

Cualquier operador político disfrazado de periodista oculta esto. El Frente Amplio dice que bajó la pobreza, Aldo Silva, Blanca Rodríguez y otros periodistas orgánicos lo repiten. Y la gente se desinforma.

CE– ¿Cree que hay una decadencia de valores en la sociedad?

M- Yo no estoy de acuerdo con la idea bastante difundida de que han decaído los valores de la sociedad. Soy optimista sobre el ser humano. Las sociedades cambian, se van haciendo aportes de unos que son inteligentes, aportes de otros que son muy deficitarios. Unos en algún momento influyen más otros, en algún momento influyen menos, las sociedades van mutando,  con la mutación de la sociedades van mutando las instituciones. 

Mucha gente cree que estos cambios son negativos. Yo estoy con Vaz Ferreira. El hombre hoy es tan inteligente como siempre, el que hizo la teoría de la relatividad como el que inventó la rueda. Lo que es el ser humano es más moral cada vez. Asi también los códigos de valores y los códigos jurídicos de largo plazo

CE– ¿Todo tiempo pasado fue mejor?

M-  Uruguay tuvo un tiempo pasado mejor, porque los Partidos históricos, quizá en los primeros 20 años de este siglo, tuvieron ingenieros institucionales notables como decía. 

Luego eso, se fue quedando. Es decir que en el caso uruguayo, hubo un pasado mejor. Eso no quiere decir que todo pasado sea mejor porque también antes de un pasado bueno, hubo un pasado malo, como el militarismo del siglo diecinueve. 

Lo que pasa que cuando un pasado fue bueno es que se transforma en dogma y cuesta adecuarlo a la nueva realidad. Entonces, el pasado uruguayo fue un poco mejor, pero la regla de que todo tiempo pasado fue mejor, que se origina tal vez en un poema de Jorge Manrique, de hace cientos de años, eso no creo.

CE– ¿Qué mensaje desea dejar a la ciudadanía como referente en su especialidad?

M- A mi me llamó la atención cuando en la campaña electoral la senadora Topolansky sostuvo que con gobierno de la coalición la gente se iba a levantar y salir a la calle.

Después me llamó la atención esto de tratar de hacer creer que la LUC privatizaba la enseñanza, según voz oficial de la campaña del Frente y el Pit. O que lanzaba a la calle en días a los que alquilan. Son falsedades que pretenden asustar a cientos de miles de personas.

La idea de la política del todo vale, el fin justifica los medios, la mentira se impondrá, en fin. Un actor político importante en la vida del país ha desertado de la moral. Eso es grave. Y solo va a tensionar gravemente a la democracia.

Me llamó la atención que cuando hubo una noticia falsa respecto a que Uruguay entraba en una lista gris de la Unión Europea por legislación tendiente a facilitar el lavado de dinero, noticia desmentida en horas, el Senador Bergara le echara la culpa de algo que no existía a la LUC.

Estamos ante un nuevo Frente Amplio. El nuevo Frente Amplio, más claramente populista, es totalmente anti republicano. Apoyan a cuanto anti republicano hay en el mundo, cuanto tipo se lleva por delante los derechos humanos, las vidas mismas de la gente, cuanto tipo se lleva por delante la separación de poderes, los derechos y las libertades. Sea apoyando a Maduro, a Cuba o a Nicaragua. Antes apoyaron al sistema más homicida en la historia de la humanidad, el socialismo real. También apoyaron el derrocamiento de la democracia en Uruguay y apoyaron rotundamente la irrupción militar. Ahora vienen por todo, agraviando los valores democráticos del país. Así nomás. 

Me acuerdo de cuando Seregni no quiso recibir la comandante Chávez candidato a Presidente.

La caída del nivel del liderazgo frentista es atroz.

Seré más claro, cuando se funda el Frente Amplio había dos corrientes dominantes integrantes: uno era el Partido Comunista uruguayo que proclamaba por entonces la necesidad de la dictadura del proletariado, una cosa que no era para desestimar porque esa teoría manejaban la mitad del mundo.

La otra teoría que había era, la lucha armada, el modelo cubano que lo sostenía el MLN, los tupamaros. 

La jugada esa a dos puntas de jugar a la radicalización, llevó al país al precipicio. A la dictadura.

Luego de la dictadura tuvimos otro Frente Amplio: Vázquez, Astori, Seregni antes. Ese Frente Amplio moderado a mi no me gusta pero lo entiendo. 

Ahora tenemos un tercer Frente Amplio,  el que maneja el Partido Comunista y el MLN nuevamente, dado el resultado electoral de hace un par de años. La jugada política del PCU-MLN es ir por todo.  Están viniendo por todo. La confrontación total.

Entonces un día inventan que la LUC, decíamos por ejemplo,  privatiza la Educación Primaria o  Secundaria. “No voy a dejar que privatices la escuela pública a la que van mis hijos”, dice textualmente el aviso publicitario que invita a votar contra la LUC. Sin embargo, no hay un solo artículo de la LUC que se refiera al tema ni tenga nada que ver con eso. Y la apuesta a favor de la  educación pública de la Coalición de gobierno es central. Simplemente mienten, sabiendo que mienten. Un actor del sistema, el Frente Amplio, degrada así la vida política. Ese es el cambio central del sistema: la degradación política del Frente Amplio.

¡Privatizar la escuela pública! Qué anormales. Luego dicen el mismo aviso publicitario, “No voy a dejar que te echen de tu casa”. Otra mentira, nadie que tenga contrato de alquileres la LUC le cambia absolutamente nada. La mentira como sistema. Kirchnerismo.

Un día dicen eso de la eliminación de la educación pública, al día siguiente lo retiran. Cierra el episodio con esa nueva mentalidad del FA que tengan un nuevo asesor publicitario kirchnerista, llamado Leandro Raposo. La respuesta que ha tomado el Frente Amplio a la decisión de la gente de apartarlo del poder ha sido el kirchnerismo. 

El slogan de la campaña misma del Frente Amplio “La LUC no es Uruguay” muestra esa idea de la política por la cual los que ganaron las últimas elecciones no son uruguayos. Una locura. Un publicista argentino viene a decirnos quiénes no son uruguayos.

Que hagan lo que quieran, pero al nuevo Frente Amplio kirchnerista éste país le va a decir que no. Y en esa lucha épica ¡yo estoy anotado!

Tal vez nadie ejemplifica mejor ese nuevo Frente Amplio que Fernando Pereira, Presidente del PIT CNT y ahora candidato a Presidente del Frente Amplio.

Bastante bestia el muchacho. Me acuerdo una vez que se opuso a no me acuerdo que tratado de libre comercio y explicó que el 60% de nuestro comercio era con el Mercosur. Ni idea tenía. Lo multiplicó por tres. 

Ahora ha dicho muchas cosas. La penúltima que la LUC es la causa de la pobreza ultima que produjo la pandemia. Es decir, no es solo que no entiendan, sino que creen que nadie entiende y pueden decir cualquier cosa.

La última es que la victoria que van a tener derrotando la LUC creará una “nueva mayoría”. Lisa y llanamente que el gobierno que fue elegido para gobernar cederá su derecho de gobernar a una “nueva mayoría”.

Ese conjunto de falsedades busca radicalizar y sacar a la gente a la calle. Buscan la represión que no encontrarán. Si encontrarán un arco democrático que los combatirá con argumentos y los derrotará.

Yo viví los tiempos de confrontación del país. El mensaje que dejo a los lectores es que reflexionen el daño que causa eso. 

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