ORO, INCIENSO, MIRRA Y LA SOCIEDAD DE LA NIEVE. Por Daniel García

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Que fecha tan particular hoy, en la que festejamos la llegada de los Reyes Magos, en la que millones de niños alrededor del mundo, son tocados por una casi varita mágica, que los hace soñar, desear y ser protagonistas, al recibir esos regalos tan esperados.

Todos hemos pasado por esos estupendos momentos, en los que la inocencia y la magia de una noche de expectativas, desencadenan una pequeña batalla, entre no querer dormirnos y el sueño que nos vence, hasta que despierta ese nuevo día.

Rememoramos así, lo sucedido ya hace más de dos mil años, cuando el Mesías anunciado en las Sagradas Escrituras, nace en un modesto establo en la ciudad de Belén, con la Santísima Virgen, San José, unos humildes pastores y sus animales.

Guiados por una Estrella, estos tres sabios, llegaban desde tierras lejanas, a rendir tributo a quién, ellos sabían, representaba alguien único, distinto y que sería un antes y un después en la historia de la humanidad, ese misterio casi insoldable, que tantas veces nos cuestiona, nos hace reflexionar, pensar, hurgar en nuestro interior más espiritual.

Nuestra existencia humana y más terrenal, cuando somos niños, nos hace soñar y aguardar con impaciencia, ese juguete o juguetes que han alimentado nuestra imaginación de poder tener, para lo cual, hasta hemos escrito la famosa “carta” a los Reyes Magos, alimentamos el espíritu sin saberlo.

Ese “niño”, que todos de alguna forma mantenemos en nuestro interior, con recuerdos, vivencias y experiencias, aún de grandes, nos despierta esa fantasía de esa noche especial y si bien hacemos los regalos a los niños, también lo trasladamos hacia nuestros seres queridos, ya más grandes.

La tradición propone, dejar nuestros zapatos, un poco de agua y pasto, para que los “Reyes y sus camellos”, puedan saciar su sed y hambre, al pasar por nuestras casas, antes de depositar los ansiados regalos junto a los zapatos.

Pero aquellos famosos Reyes Magos, portaban regalos un tanto distintos, como cargados de un simbolismo que es preciso señalar, teniendo en cuenta, quien era el destinatario.

Oro, Incienso y Mirra, tres elementos, que dan parte al título de nuestra nota, significaban para tan especial visita, rendir un homenaje con una trascendencia que atravesaría la historia y daría certezas a las profecías y anuncios previos.

El Oro, un tributo a quien era el Rey o Salvador, un metal precioso que no se altera ni deteriora en el tiempo, un justo y preciso homenaje de estos sabios provenientes del Oriente.

El Incienso, una sustancia aromática, que desprende un exquisito olor, una ofrenda al verdadero Dios, que aún se sigue utilizando en la Iglesia en actos litúrgicos.

La Mirra, se trata de una resina en estado sólido destinada a la embalsamación.

Por ello, el uso más recurrente de la mirra, era el último cuidado dedicado a los muertos antes de ser enterrados.

El significado de la mirra para el niño Jesús, era una especie de anuncio anticipado de que en algún momento iba a fallecer, como cualquier otro ser humano aunque, más tarde, resucitaría.

Como se puede apreciar, esos regalos, estaban cargados de un simbolismo, no casual, más bien plenamente determinados, para dejar bien en claro, el significado de esa visita, a quien se rendía tal honor, con una llegada desde tan lejos y guiada en forma sobrenatural, por una Estrella especial hasta el lugar exacto, como si de un GPS moderno se tratara.

En estos días pasados, hemos celebrado la Navidad, que es el verdadero quiebre en la historia, ya que el nacimiento de El Salvador, ha dividido la misma en un antes y después de Cristo, al que sumamos, este otro acontecimiento histórico protagonizado por estos tres personajes, que se encuentran sepultados en la Catedral de Colonia en Alemania.

Hechos que reafirman la Fe, de quiénes creemos en Jesucristo, que también nos invita a reflexionar, en este mundo complejo en el que vivimos y en el que tantos asuntos que involucran las conductas humanas, desvelan y ocupan nuestro pensar.

Creemos, que todo alejamiento y olvido de la parte inmaterial que poseemos los seres humanos, esa que anima nuestras emociones, sentimientos y que traducimos como lo espiritual o relacionada con el alma, es la que nos produce tantas desavenencias, conflictos y diferencias, lo que debería llamarnos a pensar más en este rubro.

La otra parte del título, que refiere a la Sociedad de la Nieve, es en razón de la película, del mismo nombre, recientemente estrenada, que recrea el famoso accidente en Los Andes.

Ocurrido en el año 1972, por aquel equipo de rugby que iba a Chile a jugar un partido y que terminó en una tragedia mundialmente conocida, por la increíble sobre vivencia de varios uruguayos durante más de setenta días en condiciones inhumanas.

He visto la película, la cual es recomendable, por los detalles, escenas, dramatismo y reflejo de una durísima realidad, a la que estuvieron sometidos esos jóvenes en aquellos momentos, de muerte, desazón, incertidumbres y acciones de supervivencia difíciles de poder imaginar.

Algo que nos muestra, de que cosas somos capaces los seres humanos, cuando estamos sometidos a condiciones y situaciones, que ni la más creativa ficción podría recrear.

Superar tantas adversidades, solo puede ser explicada, por un recio espíritu de equipo, fuertes convicciones y creencias, que logran sobreponerse a los más crueles y despiadados obstáculos que se nos ponen delante.

No voy a decir, que todos hemos sufrido unas circunstancias como estas, difícilmente, pero todos hemos tenido nuestra “cordillera” una, o muchas veces, en las que la vida, nos enfrenta a situaciones y obstáculos que nos dejan sin aliento, esperanzas o futuro.

Sin embargo, una potencia extraordinaria, yace dentro nuestro, que no depende de ningún órgano conocido, que es la actitud, templanza, voluntad y ansias de salir adelante, revertir lo malo, superar en definitiva, aquello que se interpone con nuestros deseos y objetivos.

El ejemplo de lo sucedido en Los Andes, es una muestra de hasta donde podemos llegar, cuando la voluntad, se impone a los obstáculos.

Con esto me refiero, a tantas situaciones, de enfermedad, de pérdidas de familiares, de trabajo, de frustraciones en proyectos, objetivos, amores, que hacen a nuestra existencia.

Y en especial, lo traigo a consideración del amable lector, no para dar una clase de moral, ni mucho menos, si, una reflexión contemporánea sobre algunos asuntos que despiertan tantas explicaciones sobre lo que acontece y como explicarlo.

Psicólogos y sociólogos, buscan dar respuesta a tantas situaciones que producimos los seres humanos, donde por lo general, explicaciones del ámbito material, pretenden deducir conductas o necesidades.

Entiendo, que hay una “pata” que falta en esta mesa, que es la que ya indicamos, la espiritual, la inmaterial, que no vemos, que realmente pueda dar la explicación más integral de lo que acontece.

No podemos entender, ni menos dar explicación, a lo que sucedió en Los Andes, si no consideramos, el componente de voluntad, actitud y creencia en lo Superior, que animó a los intervinientes, que como vimos, en varios casos terminales, donaron generosamente sus cuerpos, para permitir la sobre vivencia del resto de sus amigos.

Decisiones difíciles, plagadas de controversias, pero que señalan, una conducta, inclinada hacia el prójimo, lo que pregona el Cristianismo, desde sus orígenes y para lo cual, nace el anunciado Salvador, el que hemos honrado, al recordar esta fecha de los Reyes Magos y sus regalos de orden sobrenatural.

Queremos unir ambos hechos, con las distancias y circunstancias que corresponden, para si marcar, el mensaje que debemos deducir que se produce.

De orden sobrenatural, tres Reyes Magos, concurren guiados por un elemento de difícil explicación, una Estrella, para llegar a rendir su tributo al Rey de Reyes y Salvador, según lo anunciado, con una tragedia de sobre vivencia, en las que la fe, perseverancia y voluntad, nos muestran las capacidades ocultas de los seres humanos.

Ambos hechos, deben ser unidos y explicados, a la luz de lo que hoy se olvida, no se toma en cuenta y no forma parte de lo que debemos entender y plantearnos como guía, de tantas conductas, Oro, Incienso, Mirra, son parte de cualquier Sociedad, aunque sea de la Nieve, porque lo espiritual rige y se impone a lo material.

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