A 170 años de la caída de Rosas

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Un 3 de febrero de 1852, hace ciento setenta años, se enfrentaban en los campos de Caseros, cerca de Buenos Aires, los ejércitos del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina BrigGral Juan Manuel de Rosas y los de la coalición internacional, compuesta por argentinos, brasileños y orientales, comandados por el Gobernador de la Provincia de Entre Ríos BrigGral Justo José de Urquiza. Los ejércitos aliados derrotan completamente a las fuerzas rosistas, forzando la renuncia y el exilio del Restaurador de las Leyes. Culminaba un ciclo de la historia rioplatense y se iniciaba otro, que no sería breve, pero conduciría a que Argentina se constituyese en un Estado Federal luego de la batalla de Pavón el 18 de setiembre de 1861, bajo el timonel del unitario TteGral Bartolomé Mitrequien asumiría la Presidencia de la Nación. La derrota de Urquiza frente a Mitre en Pavón, fue fruto de un acuerdo secreto entre ambos que eran masones. Para comprender el ascenso y la caída de Rosas es preciso retrotraernos al 9 de diciembre de 1828 cuando el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires el federal Manuel Dorrego es fusilado por el caudillo unitario Juan Lavalle, ello despertó la indignación del más prestigioso y progresista hacendado bonaerense Juan Manuel de Rosas, a quien la Sala de Representantes de la Provincia de Buenos Aires lo designa Gobernador, con facultades extraordinarias, para el período 6/12/1829 a 6/12/1832. Por su eficaz labor gubernamental se le confirió el título de Restaurador de las Leyes. Luego de un interregno, la Sala de Representantes lo vuelve a designar Gobernador con facultades extraordinarias, lo cual sería refrendado por un plebiscito y el 13 de abril de 1835 asume el cargo que detentará hasta el 3 de febrero de 1852. Sus largos años en el poder significaron la ausencia total de libertad, fue el suyo un gobierno basado en el terror, el culto a la personalidad y la uniformización de la vida política y social, todo ello impuesto a sangre y fuego por la Sociedad Popular Restauradora, conocida popularmente como La Mazorca. Su política fue nominalmente federal, en los hechos, con el monopolio aduanero bonaerense, respondió a los intereses de su Provincia en desmedro de las otras, a las que quiso compensar con un acentuado proteccionismo comercial. Se negó a que el país se diera una Constitución, en cambio se manejó con pactos interprovinciales. No se resignó a ladesintegración de la Patria Grande, por ello estuvo en conflicto con Bolivia, intervino en  Uruguay y nunca reconoció la independencia del Paraguay. Impidió la secesión de las provincias mesopotámicas de la Confederación Argentina y desplegó un activo nacionalismo que lo llevó a enfrentarse con Gran Bretaña y Francia a quienes doblegó en los tratados de 1849 y 1850 respectivamente. Estos dos últimos aspectos han sido los más subrayados por la historiografía revisionista nacionalista de derecha y de izquierda. En Uruguay Fructuoso Rivera desde el comienzo se enfrentó con Rosas, en cambio Manuel Oribe fue su aliado. El 1 de mayo de 1851 Urquiza rompe su alianza con Rosas y reasume las relaciones exteriores de su Provincia, el caudillo federal entrerriano penetra en territorio oriental con el beneplácito del gobierno de la Defensa y luego acuerda con Oribe, ambos eran masones, y con ello el 8 de octubre de 1851 se pone fin a la Guerra Grande. Rosas  le reprochará la actitud asumida por Oribe, la alianza antirrosista se consolida y el régimen sucumbe el 3 de febrero de 1852. Aventadas las amenazas exteriores, las Provincias en especial las mesopotámicas  no soportan más la tutela de Buenos Aires y bregan por una Constitución Federal que salvaguarde sus derechos. Llama la atención la forma en que se procesa el final político de Rosas, se refugia, junto a su familia, en la residencia de Robert Gore, representante diplomático británico en Buenos Aires y luego se embarca al exilio, junto con su voluminoso archivo, en navíos ingleses primero en el Centaur y luego en el Conflict, es saludado con todos los honores al hacer escala en Devonport y se radica, hasta su muerte el 14 de marzo de 1877, en Southampton. Mantiene en el exilio una fluida relación personal y epistolar con un destacado masón Lord Palmerston primero Secretario de Exteriores y luego Primer Ministro del Reino Unido. Se reconcilia afectuosamente con Urquiza y éste le envía remesas de dinero y le levanta la interdicción de sus bienes, cuando Urquiza es asesinado el 11 de abril de 1870 le envía a su viuda una conmovedora carta de condolencias. No contamos con elementos para afirmar que Rosas fuese masón, pero sin duda que muchos masones,  lo ayudaron en su segura retirada política y luego en su largo exilio. Juan Bautista Alberdi, adversario y también masón se encontró con él en 1857 y lo defendió del escarnio, resaltando sus cualidades como desterrado. Quienes formaron nuestras Patrias pueden ser pasibles de críticas y vaya sí Rosas se ha hecho acreedor a ellas, pero jamás deben ser objeto de escarnio y execración. Así lo entendió el Presidente ArgentinoDrCarlos Saúl Menem cuando repatrió los restos de Rosas el 1 de octubre de 1990, en cumplimiento de una ley nacional promulgada en 1974 por la entonces Presidenta Argentina Sra María Estela Martínez de Perón.

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