A FALTA DE HUMO, BUENOS SON CONFLICTOS. Por Daniel García

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Recordábamos en una nota reciente, que a principios de los años setenta, Rodney Arismendi, un gran teórico del marxismo reconocido internacionalmente, se jactaba orgulloso de que el Uruguay fuera el país del mundo con mayor cantidad de conflictos.

En esa histórica estrategia de confrontación, alimentada por el estímulo a la “lucha de clases”, que es el motor ideológico propio de la visión marxista, echan mano en esta batalla cultural, de cara a las elecciones del 2024.

Visión que alimenta hace años al movimiento sindical, por influencia y hegemonía directa del poder de militancia de los cuadros formados del partido comunista, bajo viejas consignas como “Obreros y estudiantes, siempre unidos y adelante”.

Para entender esto deberíamos preguntarnos, cual es la razón por la que un partido minoritario desde el punto de vista electoral, con una postura ideológica que ha demostrado fracasos en todos los lugares donde se ha establecido, entonces, ¿cuál sería la explicación para tener tanto predicamento?

En la central sindical vemos, una constante preponderancia de dirigentes afines con esta corriente ideológica, como se percibe también en una cantidad de gremios en particular. Gran amenaza que Ferreira Aldunate fustigó antes de dejar el parlamento en 1973. El sindicalista no debe ser político decía Ferreira.

Eso obedece a una organización aceitada, una constante formación de sus cuadros y un claro objetivo del propio partido de trabajar en direcciones concretas como el caso del área sindical y gremial.

Veamos del Estatuto propio algunos detalles:

Artículo 37

La Agrupación vincula estrechamente al Partido y sus organismos superiores con la clase obrera, los asalariados rurales y las masas populares.}


Sus principales tareas son: 

  1. Elaborar su Plan de transformación de la realidad sobre la que actúa, en función de los objetivos y lineamientos del Plan general del Partido.
  2. Realizar trabajo de agitación y propaganda entre las masas; difundir la prensa y la literatura del Partido; editar su propia prensa, literatura y otros instrumentos.
  3. Organizar a los trabajadores y a la población de su jurisdicción para la lucha por sus reivindicaciones económicas y políticas, ligada a la lucha general de la clase obrera y el pueblo, por la liberación nacional y social.
  4. Lograr que los miembros del Partido tengan participación activa en los sindicatos y organismos de masas, así como en los Comités de base y demás organismos del Frente Amplio, atendiendo a los problemas políticos, económicos y culturales de los trabajadores y el pueblo, para que se organicen y luchen por la solución de todos los problemas que le afecten.

Para que no queden dudas de cómo es el accionar y su “éxito” en este asunto al que nos referimos.

Días pasados asistimos a una nueva ofensiva, en una arremetida de la que nadie queda afuera, tal vez porque estamos en épocas de tratamiento por el parlamento de la Rendición de Cuentas, en la que los reclamos y reivindicaciones se tornan recurrentes.

Pero entendemos, además, que los recientes acontecimientos vinculados a lo del gremio de OSE y sus famosas bombas de humo, desencadenaron esta postura de mayor confrontación en la que se sumaron tantos actores.

Así es que, en una conferencia de prensa colectiva, los representantes gremiales de ANCAP, UTE y OSE, nos presentaron sus planes de movilización y cronograma de futuras medidas que van a descargar sobre nuestra sociedad.

En la misma se despacharon con varias consideraciones tales como que había un claro desmantelamiento del estado, intenciones de privatización, beneficios notorios para privados y otras conocidas y repetidas consignas.

Ocupaciones, guardias gremiales, paros sorpresivos son algunas cosas de las que nos esperan, todo es bueno para movilizar y encolumnar.

Es más que obvia la falta de consideración que tienen las autoridades sindicales con la población en general, la que termina siendo rehén de conflictos que no tienen fundamento, en un claro abuso de este tipo de medidas.

Medidas que ahora son ilegales, pero que el gobierno no encuentra como hacer respetar, en un claro debilitamiento del principio de autoridad, que la sociedad reclama se ejerza.

Podemos entender que el paro, la huelga, sean derechos consagrados legalmente, pero acontece, que la utilización de esta herramienta se ha tornado en un descontrol que afecta claramente los derechos de la mayoría de los ciudadanos al entorpecer la convivencia, el trabajo y la paz social.

A consecuencia de una agresión recibida por un conductor de un ómnibus, el sindicato de las cooperativas de transporte decretó un paro de actividades, una concentración en el centro de la capital para ejercer su protesta, con la consiguiente distorsión en el tránsito y la movilidad.

¿Y qué se puede hacer frente a esto? ¿Cuál sería la defensa que los ciudadanos tenemos ante este tipo de situaciones?

¿Hasta dónde llega el derecho de aquellos trabajadores en situación de conflicto?

¿Resuelven el problema la aplicación de la medida de paro?

Con el pretexto de que es un derecho de los trabajadores, que es su lucha por mejores salarios y condiciones laborales, la mayoría de las veces es una mezcla de consideraciones de tipo político e ideológico, por lo que nos vemos envueltos en conflictos de dudosa legitimidad.

El hilo argumental de los huelguistas y agitadores resulta inaguantable si uno no tiene la cabeza lavada.

Casi en forma imperceptible, nos hacen viajar y acompañar en una marea de supuestos reclamos, siendo afectados nuestros derechos, como que se pierdan clases, se distorsione el ritmo familiar, perdamos turnos de médicos, retrasemos trámites, se alteren nuestras obligaciones laborales y como desahuciados aceptemos convivir en un clima de caos, enojos, retrasos, en una especie de resignación colectiva.

Hasta se va haciendo costumbre, el no tener clases y demás obligaciones, en una pérdida constante de continuidad educativa y laboral cada semana.

Pero nuestro país también es muy particular, basta alejarnos un poco de la capital y tomar contacto con zonas más rurales, para comprobar que allí ese clima conflictivo, de puños crispados, donde llegamos a ver y escuchar a trabajadores cantando “La Internacional”, se encuentra en otra dimensión.

Cuando nos preguntamos, cuáles son las razones para que la izquierda gobierne en Montevideo hace más de treinta años, sin importar quien sea el candidato, sin que se cuestione el fracaso en la gestión de sus tareas básicas, sin que se tenga en cuenta el despilfarro de dineros en cualquier actividad, así como la brutal carga impositiva que debemos soportar, multas, etc., deberíamos analizar algunos puntos de lo que venimos diciendo.

Se nos ha “culturizado” en este permanente estado de conflicto, de grupos que reclaman más presupuesto, más salario, más derechos, que todo lo que hace el gobierno está mal, siempre que no sea de izquierda, que hay que atender a los más postergados, a la enseñanza y a una interminable lista de supuestos desatendidos.

Y así es que debemos ver muros, pancartas, manifestaciones, entrevistas en todos los medios, fachadas de centros de enseñanza con una permanente prédica siempre en un mismo sentido, dando por cierto todo tipo de reclamos.

Como podríamos explicar que marchas como el 8 de marzo, Día de la Mujer, tenga tantos adherentes, a pesar de que presenciemos actos vergonzosos llevados a cabo por mujeres, cantos cargados de odio e insultos incomprensibles por parte de estos que reclaman tolerancia, diálogo y respeto.

Tienen un halo de dignidad en sus dislates y se nos hace incomprensible entender que nos está pasando. Es como si hubiera una gran manipulación mental generalizada que afecta al parlamento, al poder ejecutivo y a cada casa, puertas adentro.

O que la famosa “Marcha del Silencio”, convoque tantas personas, con una importante mayoría que ni siquiera, sus propios padres habían nacido, para enarbolarse en defensa de algo que no tienen idea como sucedió, se ha tergiversado y donde se ocultan deliberadamente porciones gigantes de la historia.

La estrategia del conflicto, por más desprestigio que pueda significar para el movimiento sindical, según lo que nos dicen las encuestas, no deja de ser una sutil herramienta que la izquierda utiliza sabiamente, por la cual recordábamos al principio, que don Arismendi se jactaba a comienzos de los años setenta, por ese extraño récord que ostentaba el país.

Hasta una fundación tiene y que trabaja activamente como parte de la batalla cultural.

Para entender un poco mejor como operan estos entramados operativos en las conductas, percepciones, en los cambios de actitudes y hasta del pensamiento, vamos a recordar una historia de Mao Zedong con sus discípulos.

Mao les preguntaba, como se podía hacer para que un gato comiera pimienta, los discípulos decían, se la hacemos tragar, se la mezclamos con la comida, etc. a lo que Mao respondía, que el gato se daría cuenta y la terminaría escupiendo de su boca.

Entonces Mao puso fin a la polémica, explicando cómo se debería hacer para que el gato terminara comiendo la pimienta.

Se debe espolvorear al gato con pimienta, se debe impregnar con pimienta todos los lugares por donde el gato duerme, circula y entonces el gato se lamerá para sacarse la pimienta, lo que hará que termine comiéndola.

Esto es un símil, de cómo opera la estrategia del permanente bombardeo en todos lados y por todos los mecanismos, para hacer circular consignas, relatos, reivindicaciones, protestas, agitación, conflictos, que terminan inundando y contaminando nuestros pensamientos, palabras que usamos o situaciones que terminamos contemplando o defendiendo.

Piense estimado lector, mire a su alrededor y en su diario vivir, si no es algo de lo que sucede y este entorno nos termina contagiando, o peor aún, nos hace comer esa “pimienta” que no deseábamos.

La batalla cultural que padecemos es la herramienta que va imponiendo estas cosas y la izquierda lo sabe y utiliza con gran astucia.

Desde mi opinión, considero que se debería legislar de una vez, el propio derecho de huelga, para hacer que realmente sea una herramienta que se use con cierto criterio, en ocasiones puntuales, como un último recurso al que los trabajadores puedan recurrir.

No puede seguir quedando, como un medio que se usa en forma anárquica, debido a las consecuencias que su aplicación ocasiona en el diario vivir de personas e instituciones.

No es lógico ni saludable, que se use como la primera medida antes de sentarse a negociar cualquier instancia, que se eche mano recurrentemente en forma sorpresiva afectando diferentes situaciones de tantos ámbitos.

La LUC, tímidamente incursionó en el tema de la libertad de trabajo, la cual se viola, existen normas sobre ocupaciones, pero vemos que la misma se desafía en forma continua en cuanto a su cumplimiento.

Deducción, los gremios tienen como consigna no acatar ninguna ley, más allá de declaraciones, violan todas las normas de respeto, convivencia, siendo cualquier ley un conjunto de letras pasible de ser ignorada impunemente.

El gremio de OSE utilizó bombas de humo para sus eventuales protestas, varios otros gremios buscaron su apoyo para encontrar argumentos de salida ante hechos irregulares, denunciados y cuestionados.

¡¡Nos queda la certeza, de que, a falta de humo, buenos son conflictos!!

Daniel García

6 COMENTARIOS

  1. …faltan argumentos,faltan motivos y falta coherencia….el fanatismo y el hambre de poder de la izquierda los lleva acá y por el mundo a actos atroces e inexplicables en nombre de la REVOLUCIÓN….dejando Pueblos devastados aplastados por la Ideología perversa comunista …
    Gracias al escritor por esta presentación impecable como ya nos tiene acostumbrados a nosotros sus lectores!!😌🙏

    • Muchas gracias Claudia, buen resumen de lo que significa esta perversa ideología que va dejando miseria a su paso. En nuestro país, divisiones, envidias y ese fomento del odio que retrasa todo progreso posible.
      Cordial y atento saludo!

    • Hola Eduardo, debería completar el famoso dicho. Es de quien le rasca el lomo sin duda. Ahí tenemos una larga lista a través del tiempo que se han combinado para rascar sin parar.
      Cordial saludo

  2. Hola Daniel. Excelente columna. Dentro de un montón de conceptos que nos son familiares a muchos que hemos estado atentos al camino político, sindical y cultural de los últimos años, destaco cuando decís

    «Medidas que ahora son ilegales, pero que el gobierno no encuentra como hacer respetar, en un claro debilitamiento del principio de autoridad, que la sociedad reclama se ejerza.»

    Este gobierno es débil para gestionar para el pueblo y para cumplir su promesa de campaña, pero no es débil sino que es hasta fuerte, cuando se trata de mantener sus intereses y hasta su buena imagen. Hay una especia de pacto tácito, que nadie le hará perder poder al presidente (si bien no al partido de gobierno) en tanto y en cuanto él se vea como alguien «cool» que se mantiene «atlético» simpático, sonriente, a pura table de surf, sonrisa y selfies, se mantiene y lo ayudan a quedarse chato, vano, intrascendente, débil con el pueblo pero fuerte en su «impronta» livianísima. Bendiciones

    • Muchas gracias Adolfo, aprecio su comentario. Comparto esa visión del presidente. Hay una preocupación de imagen y marketing personal. No se si eso se pueda trasladar a las próximas elecciones en las cuales no será candidato, por lo que no queda claro el futuro de la Coalición en el sentido del poder. Creo que la mayoría de la gente espera más acción y determinación por parte del ejecutivo. Pero no parece ser el estilo, salvo algunos casos particulares.
      Cordial saludo!

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