LA OSE DISTÓPICA DEL FRENTE AMPLIO. Por Sebastián Castro

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Lo genial de la obra de Orwell no se encuentra en su futurista distopía sino en su esmerada similitud con hechos reales. Concebida como una despiadada sátira del estalinismo, el carácter universal de su mensaje hace de su obra un extraordinario análisis de la corrupción que engendra el poder. Robemos por un instante su genial pluma para poder con ella recrear el mundo ideal de 2015. Año en el que el gobierno de izquierda volvía a ganar el gobierno. Supongamos que la sequía aún no existía pero aún así para ese primer año de gobierno la falta de lluvias empezaban a complicar las reservas de agua dulce de Paso Severino. En ese mundo distópico que el FA gobierna por tercera vez, el Estado se infla, el déficit aumenta y la pobreza crece o se coloca en un umbral peligroso desde donde años después, miles de Uruguayos caerían con el primer soplo de viento en contra.

Para el 2016, un año después de empezar la sequía, OSE anuncia la construcción de una represa en el Arroyo Casupá por 100 millones de dólares. Si bien la necesidad de construir la represa data de por lo menos 2008, para este año el presidente de OSE Milton Machado anunciaba: “Con la firma del contrato para los estudios de anteproyecto y confección de pliegos, OSE comenzó el proceso de construcción de una represa sobre el arroyo Casupá, en el departamento de Florida, que servirá como fuente para el abastecimiento de agua potable destinada a Montevideo y el área metropolitana”.

En realidad OSE nunca comenzó la construcción de nada, pero las autoridades volvieron a plantar el relato de que se estaba en proceso de construcción, cuando en documento del 2014 (plan_de_accion_2014.pdf colgado en la página de OSE) se puede leer: Elaboración del pliego para licitar los estudios básicos de la presa de Casupá (PA-06) y Elaboración del pliego para licitar los estudios relativos al desvío del Arroyo Canelón Grande (PA-07). 5 años después, en el orwelliano mundo del Frente Amplio, se vuelve a retomar el tema desde cero, anunciando las mismas obras que ya se habían anunciado en el período de gobierno anterior, las cuales obviamente no se hicieron.

En aquel distópico año, en conferencia de prensa (colgada en la página de ose: conferencia-prensa-sobre-seguimiento-cuencas-aguas), se puede escuchar a la Ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente Eneida de León decirnos que se habían ejecutado el 50% de los 100 kms de alambrado de restricción del entorno de Paso Severino anunciando también la construcción de la represa de Casupá donde dijo textualmente “ya se adjudicó el proyecto ejecutivo” (que nunca se ejecutó). También se anunció la elaboración de un “Atlas” de la cuenca del Santa Lucía porque según algunas fuentes, los Atlas que se reparten en las escuelas son insuficientes y tardíos.

En cuanto a las cianobacterias que habían aparecido en 2013, el ministro de aquel entonces había dicho: “vale la pena señalar que el concepto “agua potable”, que según el reglamento de OSE no admite cianobacterias, fue recientemente sustituido por el más vago de “agua apta para el consumo”. En aquel entonces si se podía cambiar el concepto de potable por otro que se ajuste al evento ocurrido, pero no se permitió ese dislate en 2023 cuando el gobierno actual hizo lo mismo para explicar que el agua se podía tomar, era segura pero no potable. En la misma conferencia tanto De León como Machado se expresaron sobre las inversiones que se proyectan para la construcción de dos embalses en los arroyos Casupá. Los embalses, que la Universidad de la República estima que diversificará las fuentes de agua bruta y aliviarán la presión sobre Aguas Corrientes, pueden, sin embargo, convertirse en nuevas fuentes de floración de algas, según una advertencia insospechada del entonces vicepresidente de OSE, Daoiz Uriarte.

Así se fue otro año, donde se expresó el deseo de resolver un problema que se conocía desde 2008 al menos, pero que nunca se comenzó siquiera a resolver (¿creían que se iba a resolver con 100 kms de alambrado?).

En 2015 y proyectando que la prioridad de las obras en Casupá excedía la necesidad de construir el “Antel Arena”, con la “orden” de Tabaré Vazquez sobre la mesa, los directores de ANTEL resolvieron en el mismo sentido y la obra se postergaría.

Poco duró el pedido del presidente, ya que para 2016 y luego de 6 meses de suspenso, se reanudaría la obra faraónica a impulso de la Ministra de Industria Carolina Cosse.

Mientras una obra que podía resolver a futuro el déficit hídrico, había transitado como anteproyecto durante casi 10 años, los esfuerzos por crear el monstruo monolítico del “Arena” que fue impulsado en 2010 cuando Cosse era presidente del ente estatal se logró comenzar a construir en 2015 y se terminaría en 2018. Un proyecto sin mayor urgencia fue resuelto en un plazo máximo de 8 años. Mientras un proyecto mucho más sensible, tardó más de 10 años en ser apenas una carpeta en la mesa del próximo presidente electo en 2020.

Volvamos a nuestro distópico 2018. Ya pasaron 3 años desde que se anunciaran las obras del OSE, las cuales nunca se hicieron. Pero recordemos que en esta sátira orwelliana en 2015 empezó la sequía. Para la inauguración del Antel Arena en 2018 ya no había agua dulce en el Santa Lucía. No llueve, no hay represa pero tenemos un hermoso estadio. Así que el presidente hace una conferencia de prensa y en el estadio recién construido nos explica que el mate a partir de ahora va a ser amargo. Si, claro, ya lo tomábamos amargo, pero el presidente insiste en que es un tema de semántica, que el mate uruguayo nunca fue dulce. Al mismo tiempo que anuncia la creación de otro ministerio: el ministerio de la Verdad. Porque según cree la izquierda, la verdad es subjetiva.

Festejen uruguayos el relato, porque si vuelve la izquierda, volverán las carpetas, los anteproyectos y los “Arenas” en formas nunca antes imaginadas.

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