Taiwán y Pelosi, las piedras en el zapato de China. Por Marcelo Martín Olivera.

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Con el conflicto entre Rusia y Ucrania lejos de resolverse el mundo observa cómo Xi Jinping amenaza con invadir Taiwán y multiplicar el drama que atraviesa el planeta. Todo esto en respuesta a la llegada de la presidente de la Cámara de Representantes de los EE.UU, Nancy Pelosi. Las raíces del conflicto son complejas pero vamos a ver un poco de historia para tratar de entender lo que se teje por aquellos lares en dos grandes partes: lo geográfico-comercial y lo político-militar

La cuestión geográfica y comercial

La isla de Formosa (del portugues ilha Formosa,) más conocida por el nombre de Taiwán, es una vieja obsesión para la continental China. Si miramos el mapa podemos ver que el gigante asiático se encuentra encerrado por el oeste por su gran rival, India, hacía el este se encuentran Japón, Corea del Sur y los aliados occidentales. Por el norte tiene frontera con Rusia que es mejor tener de amiga.

Esto coloca a Taiwán en una posición tan estratégica como peligrosa, se encuentra en medio de la ruta por donde pasa el grueso de las exportaciones chinas y uno de cada cuatro dólares del comercio mundial, eso sin contar que en dichas aguas hay una cantidad de petróleo y gas sin explotar por la inestabilidad territorial. Este encierro para China puede resolverse si Taiwán accede a integrarse pacíficamente al país continente, esto sabemos que no va a suceder así que la vía libre para China es una guerra pura y dura.

A todo esto hay que sumar el hecho de que la isla desafía directamente el paradigma de “gigante asiatico” cultivado por China en estos años. Taiwán prospera en medio del capitalismo y la democracia con un ingreso per cápita anual de unos USD 25.000 contra unos USD 10.500 de China. El presidente chino debe resolver este cubo Rubik ya que la isla también es la principal productora de tecnología del mundo, genera el 94% de las placas bases del globo y el 62% de la tecnología que conocemos.

Sin la isla el mundo entero se ve obligado a parar las rotativas en tiempos que casi todo lo que conocemos lleva microprocesadores.

Lo político – militar

Sobre lo político militar podemos encontrar la primera referencia en las negociaciones de Nixon con Mao en 1972, el presidente norteamericano aceptó mudar su embajada de Taipei a Pekín con la intención de acceder al mercado chino. Sin embargo, todo este negociado no incluía que EEUU fuera a abandonar Taiwán, los norteamericanos mantuvieron al ejército taiwanés bien equipado a cambio de aceptar que China pudiera aislar diplomáticamente a la isla evitando que fuera reconocida formalmente como estado independiente.

Quienes reconocen diplomáticamente a la isla son expulsados del sistema por China, en 2021 Lituania aceptaba que la isla abriera una oficina en su capital, la respuesta de Pekín fue retirar a su embajador del país y bloquear el ingreso de productos lituanos al mercado chino. Comercialmente se puede estar con la isla o con el continente, no hay margen para negociar.

En lo militar Taiwán se las ingenió para tener su propio arsenal y evitar la amenaza china dejando de lado la dependencia de suministros norteamericanos. Así y todo en agosto de 2020 el ex presidente Trump aprobó nuevas ventas de material táctico militar ante la cercanía de la armada china en aguas territoriales taiwanesas. El ingreso de Biden a la Casa Blanca no modifica la política de armas con la isla y en abril de 2022 Washington aprobó un pedido de armas entregando misiles antiaéreos Patriot ante el aumento de la tensión con China.

La llegada de Nancy Pelosi a Taipei solo hace crecer las tensiones, pero ¿Que la hace tan delicada? Además de ser la funcionaria estadounidense de mayor rango en visitar la isla desde finales de los noventa, Pelosi en 1991 visitó Pekín a dos años de los incidentes de la Plaza Tiananmén, donde las tropas chinas mataron salvajemente a cientos de estudiantes. En ese viaje Pelosi sostuvo una bandera conmemorando a los estudiantes fallecidos junto a otros congresistas.

Por su parte Biden no puede decir nada al respecto ya que no quiere ser visto como alguien que determina a dónde puede viajar la presidente de la Cámara de Representantes. Dicho de otra forma: se encuentra en jaque.

China vió la visita como una provocación y EEUU respondió otorgando una guardia especial de aviones caza para su funcionaria, con esto solo agregan nafta al incendio. Ahora solo podemos esperar que Xi Jinping y EEUU vean la futilidad de una nueva guerra en este marco tan complejo. Amén de eso la visita, y todo el derrotero de la representante norteamericana son algo totalmente innecesario en un escenario tan vidrioso.

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