CRISIS ENERGÈTICA MUNDIAL: Situación de Brasil y Argentina

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    La primera crisis del petróleo ocurrió en 1973, cuando los países árabes miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), además de Egipto, Siria, Túnez e Irán, decidieron dejar de exportar petróleo a los países que apoyaron a Israel en la guerra de Yonm-Kippur. Fue un año “bisagra”, un alerta para todas las grandes potencias.    

     La matriz de consumo energético global se ha incrementado significativamente y su composición estructural ha ido cambiando debido a su diversificación a través de fuentes de energía más limpias. Se destaca el gas natural, llamado el “energético de transición”. La vivienda y el transporte representan la mayor parte del consumo de energía final. El petróleo puede presentar múltiples problemas, pero en el mercado ninguno de ellos había afectado donde verdaderamente se nota: el bolsillo del consumidor.

   Según OLADE (Organización Latinoamericana de Energía), en 2018 la demanda anual de energía fue de 9.938 millones de toneladas equivalentes de petróleo, duplicándose con respecto al consumo registrado en 1973, concentrándose en los países OCDE y China, quiénes consumieron el 59% del total. Ya en 2004, la AIE (Agencia Internacional de Energía) calculaba un aumento continuo hasta 2030 y una duplicación para 2050.

  Los porcentajes en América Latina y el Caribe, siempre según OLADE, alcanzaron 4.6%. El consumo final de energía en 2019 fue de 618 millones de toneladas equivalentes en petróleo, aproximadamente 4 veces más que el consumo registrado en 1973. Dicho consumo está “predominado por el petróleo” y derivados, registrando en el 2019 una participación superior al 50% y con una tendencia del incremento de la utilización de electricidad, gas natural y fuentes renovables.

    Según la agencia de noticias “Sputnik” (rusa) “el conflicto bélico en Ucrania alteró el funcionamiento del mercado internacional del petróleo y el gas”. Es decir, lo alteró Rusia. Y los estrategas buscan frenéticamente nuevas fuentes de recursos.

   Uruguay está ubicado entre dos países gigantes y nuestra situación geopolítica puede condicionar nuestra estrategia energética. ¿Hemos pensado en este asunto con criterio prospectivo, estructurando escenarios para veinte años adelante?  ¿Cuál es la situación de nuestros vecinos, Brasil y Argentina?

Brasil busca predominio mundial.

    El sitio web “Bnamericas” publicó un artículo el 30 de marzo de 2021 donde informa que en el 65% de los 47 pozos perforados frente a las costas brasileñas desde enero de 2020 se encontraron petróleo, gas natural o ambos. Los pozos fueron perforados en las cuencas Santos (34), Campos (12) y Espírito Santo (1) por varias empresas.

    Pedro Zalán, geólogo y experto en materiales energéticos, apunta que la simple detección de hidrocarburos no significa mucho. Más bien se requiere un “éxito geológico”, es decir una columna de petróleo o gas detectables. Si el material fluye desde el yacimiento hasta el pozo, se logra el “éxito tecnológico”. Si el operador logra sacarlo a la superficie, tratarlo, venderlo y obtener una ganancia, se alcanza el “éxito comercial”. Zalán ve perspectivas positivas para la exploración en Brasil, en diferentes entornos, sean en cuencas “costa afuera” o “costa adentro”.

   Pero es en energía nuclear el campo donde Brasil parece apostar más fuerte. Lo hace desde más de una década, desde que se acercó y trabajó en conjunto con Irán. Ya desde entonces Brasil busca ser líder en asuntos mundiales, un poder no alineado, con voz independiente. Y la energía nuclear es una fuente de suministro y de diversificación de los recursos energéticos.

     Brasil ha experimentado en nuevo ciclo de inversiones. El día 6 de octubre de 2022 se publicó un artículo en el sitio web “Bnamericas”, en la que el experto Celso Cunha, presidente de ABDAN (Asociación Brasileña para el Desarrollo de Actividades Nucleares), brinda información en tan interesante tema y explica el proceso de expansión de la energía nuclear en Brasil en el corto, mediano y largo plazo. El   plan energético decenal a 2031 apunta a la instalación de 1GW (1) de energía en la región sureste. Para 2050 se calcula 8-10GW.

   A pesar de las “turbulencias geopolíticas” y la mayor inseguridad energética mundial, Brasil continuará invirtiendo en este rubro, según afirma Cunha, impulsado por los esfuerzos que en tal sentido han lanzado China, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, en concordancia con su objetivo estratégico de posicionarse como una potencia mundial.

Argentina, futuro jugador de relevancia mundial.

   Argentina fue el primer país de América Latina en adoptar la energía nuclear, pero a pesar de tener industria avanzada, siempre ha importado tecnologías de reactores.

     Luego de una interrupción en la década de 1990, el sector se reactivó a partir de 2006 con un proyecto nuclear nacional a largo plazo. En febrero de 2022 el gobierno firmó un contrato con China para la construcción de un central núcleo eléctrica

(ya tiene tres) con una inversión de 8.000 millones de dólares. La central tendrá una vida útil de 60 años. Es decir, es un “escenario energético” a largo plazo.

      Pero, por otro lado, en este futuro escenario energético crítico, Argentina, según la agencia de noticias “Sputnik”, “asoma como un gran jugador de relevancia mundial en lo referente al petróleo”. El yacimiento de hidrocarburos no convencional denominado Vaca Muerta, localizado en las provincias de Neuquén, Mendoza y La Pampa, se ha puesto de moda en el mundo petrolero debido a los cálculos de reservas y exitosos métodos no convencionales de extracción de hidrocarburos.

      Martin Bronstein, investigador del “Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad” explicó que Argentina puede potenciar al máximo las posibilidades de reservas no convencionales de Vaca Muerta, con grandes chances de exportación de gas. A tales fines se necesitan grandes inversiones no solo en la exploración y explotación, sino además en el transporte y posterior infraestructura logística de exportación.

   Nuestros vecinos han marcado sus objetivos y trazaron sus estrategias. La “guerra energética” del futuro así lo requiere: adelantarse a las crisis es primordial.

  • Un GW, gigavatio, es una unidad de potencia que equivale

a mil millones de vatios.

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