EL 31 DE MARZO DE 1933. Por Hilario Castro Trezza

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No podemos soslayar el hecho de que se cumplen noventa años del Golpe de Estado de 31 de marzo de 1933, dado por el Presidente de la República Dr Gabriel Terra, que significó la disolución del Consejo Nacional de Administración; la Cámara de Senadores; la Cámara de Representantes; los Concejos de Administración y las Asambleas Representativas de los diecinueve Departamentos.

Ello estuvo acompañado por la censura de prensa, destierros y confinamientos de políticos opositores. El Presidente Terra tuvo el apoyo dentro del Partido Colorado del sector batllista que le era afecto (Dres Demicheli, Charlone, Ghigliani, Bado, etc); el Riverismo (Dr Manini Ríos); el Radicalismo Vierista (Dr Espalter) y el Tradicionalismo Sosista (Dr Puyol). A su vez tuvo la adhesión del sector mayoritario del Partido Nacional liderado por el Dr Luis Alberto de Herrera. Los ex Presidentes de la República Dr Claudio Williman; Ing José Serrato y Sr Juan Campistegui le dieron su respaldo. La Policía, el Ejército y la Armada respondieron al Presidente de la República.

En la oposición se situaron los batllistas netos: el ex Presidente Dr Baltasar Brum- quien se suicidó ese día en protesta por el arrasamiento de la Constitución- los Sres  César Batlle Pacheco, Luis Batlle Berres, Tomás Berreta, Andrés Martínez Trueba y Julio César Grauert-muerto por desacatar la orden policial de arresto, en octubre de 1933, etc. También se opusieron los nacionalistas independientes: Dres Eduardo Rodríguez Larreta; Gustavo Gallinal;  Carlos Quijano; Lorenzo Carnelli; Ing Agr Arturo González Vidart; Esc Basilio Muñóz, etc. El Partido Socialista liderado por el Dr Emilio Frugoni y el Partido Comunista encabezado por el Sr Eugenio Gómez, también se oponen, en forma moderada lo hace la Unión Cívica del Uruguay a cuyo frente se encontraban los Dres Joaquín Secco Illia y Dardo Regules.

El país sufría una difícil situación económica financiera. Existía un gobierno bicéfalo con un Poder Ejecutivo integrado por un Presidente de la República y un Consejo Nacional de Administración. Este absurdo sistema funcionó en épocas de prosperidad, pero ante un período de crisis se mostró ineficaz.

El Presidente Terra impulsó una reforma de la Constitución, la Carta de 1919 requería para ser reformada los dos tercios del total componentes de cada Cámara y en dos legislaturas consecutivas, con la oposición a la reforma de batllistas netos y nacionalistas independientes, la reforma se hacía inviable. Luego propuso un plebiscito de consulta popular que contravenía la Constitución conforme a la autorizada opinión de los más prestigiosos juristas de la época.

El 31 de enero de 1933 se entrevistan Terra y Herrera, esté último lo intima a una definición, Terra le pide evitar la efusión de sangre y esperar un poco más, hasta el invierno. El enfrentamiento político llega a su climax cuando Terra adopta medidas prontas de seguridad y estas son levantadas por la Asamblea General, ante ello da el Golpe de Estado, crea una Junta de Gobierno asesora, una Asamblea Deliberante con cometidos legislativos y convoca a elecciones para una Convención Nacional Constituyente para el 25 de junio de 1933, la cual aprueba un proyecto constitucional el 24 de marzo de 1934, la que es aprobada en plebiscito el 19 de abril de 1934, ese mismo día se eligen Senadores y Diputados, el Presidente y Vice de la República lo elige la Convención Constituyente recayendo en las personas de los Dres Gabriel Terra y Alfredo Navarro, asumiendo el 18 de mayo de 1934 y expirando sus mandatos el 19 de junio de 1938.

Los Intendentes y las Juntas Departamentales para el período 1934-1938 son designados por el Presidente de la República en acuerdo con el Consejo de Ministros. La Constitución de 1934 instituyó un Presidente de la República con un Consejo de Ministros, donde en los nueve Ministerios seis debían ser del Partido mayoritario y tres del Partido que le siguiese en número de votos.

La Cámara de Senadores se integraba con quince Senadores del Partido mayoritario y quince del Partido que siguiese en número de sufragios, la Cámara de Representante se mantenía por representación proporcional.

A nivel Departamental habría un Intendente, una Junta Departamental y Juntas Locales. Se consagran los derechos sociales, los institutos de democracia directa y un sistema parlamentario racionalizado. En lo medular es el sistema que está recogido por la Constitución de 1942 y 1967 con excepción del Senado de medio y medio y la coparticipación forzosa de la oposición en el Consejo de Ministros.

La oposición batllista neta y nacionalista independiente se abstienen en las elecciones de 1933, 1934 y 1938. Los socialistas sólo se abstienen en los comicios de 1933 y los comunistas y cívicos comparecen a todas las elecciones. Las elecciones de 27 de marzo de 1938, le dan el triunfo al Gral Arq Alfredo Baldomir, quien con el apoyo del batllismo neto, el nacionalismo independiente y el comunismo y mediante un Golpe de Estado de 21 de febrero de 1942 y por decreto ley reforma la Constitución, con la oposición del nacionalismo de los Dres Herrera y Quijano y de socialistas y cívicos.

En las elecciones de 29 de noviembre de 1942 se ratifican las enmiendas a la Constitución y es electo Presidente de la República el Dr Juan José de Amézaga.

Hasta aquí el relato de los hechos, en lo personal tenemos un juicio adverso del Golpe de Estado de 1933, no obstante, en perspectiva histórica, reconocemos circunstancias que no eximen a sus protagonistas de responsabilidad, pero sí la atenúan.

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