Las guerras del pasado

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Montevideo, 27 de Abril de 2021.
LAS GUERRAS DEL PASADO….

A los amigos de CONTEXTO gracias por la oportunidad de decir algunas cosas.

Los años 60 y 70 marcaron la historia, no solo en nuestro país sino en todo el continente, producto de la llamada Guerra Fría que enfrentaba a los EE.UU. y su rival identificado como la URSS.

Conflictos que se extendieron por estas tierras, alentados por el triunfo de la Revolución Cubana, Fidel Castro y sus llamados “barbudos”.
No podemos olvidar la Conferencia de OLAS Organización Latinoamericana de Solidaridad, encuentro en el que se determinó por las fuerzas marxistas extender y apoyar la lucha armada en América, bajo la consigna decrear muchos Vietnam.

Millones de dólares de apoyo económico, apoyo logístico, así como becas para que guerrilleros fueran a entrenarse en técnicas de armas, explosivos, sabotajes. Como podemos ver ninguna actividad emparentada con la política ni la democracia, ni actividad que merezca ser considerada más que ilegal, al margen de la ley y combatida.

Los grupos de “iluminados” que tuvimos en nuestro país, entendieron que podían formar grupos en la clandestinidad y prepararse para tomar el poder mediante la lucha armada, como en forma por demás explícita está escrito y divulgado por sus propios documentos, para que nadie se engañe. Acá no hay muchachos idealistas, o que pensaban distinto. Estos eran grupos irregulares dispuestos a todo, que actuaban en forma compartimentada, con alias, como la delincuencia en general. Secuestraron, mataron por la espalda, robaron millones de dólares, hasta la histórica Bandera de nuestros 33 Orientales, que nunca la política y los políticos llegaron a reclamar por su justa devolución, en fin perlas a tener en cuenta.

Uruguay de fines de los 60 y principios de los 70 era caos, paros, ocupaciones, huelgas interminables, atentados, muertes, secuestros de figuras nacionales como diplomáticos extranjeros en una verdadera afrenta al ser nacional y las más caras tradiciones democráticas.
Así en el año 72, a pesar de que hubo elecciones con todas las garantías el año anterior, el Parlamento elegido en elecciones, decretó el Estado de Guerra Interno, dando intervención a las FF.AA. ya que el accionar policial estaba sobrepasado.

Suceden estas cosas, ya que se debe entender que las guerras irregulares requieren de respuestas que están por fuera de las guerras llamadas convencionales. Ya no son 2 ejércitos que combaten, plenamente identificados así como sometidos a determinadas reglas que rigen los duros y sangrientos escenarios de guerra.

Esto es muy diferente, el enemigo no se sabe dónde está, puede ser cualquier persona, hubo familias con integrantes de grupos armados que desconocían por completo su pertenencia a esos grupos clandestinos.

Guerras irregulares requieren respuestas que no son tal vez las más ortodoxas y no todo lo que uno quisiera saber. Pero las guerras son siempre crueles, hay mucha gente que muere e inocentes de todos lados.

Así intervinieron las FF.AA. destruyendo en breve tiempo los grupos clandestinos que de a poco y gracias a las propias confesiones de sus integrantes, fueron yendo a prisión con la aplicación de la Justicia Militar quien actuaba en estos casos.

Como vemos repasamos hechos de 50 años, en el interín vuelta la normalidad Institucional, se otorgó una generosa amnistía general e irrestricta, como así se denominó, a todos los guerrilleros presos, aún a quienes nunca pagaron por sus crímenes. Siguiendo una vieja tradición de pacificación como nuestra historia nos ilustra, todos los guerrilleros fueron alcanzados por la misma, esto incluyó reposiciones de carreras, no siempre justas, millones de pesos de indemnizaciones.

Producto de un relato generado en las cárceles, cientos de libros, entrevistas, canciones, agentes culturales divulgadores de todo tipo de historias y mitos, las acciones de guerra sicológica fueron tomando terreno en la mente de mucha gente que fue creyendo toda esa catarata de información, que no tenía contrapartida ni réplica.

Las FF.AA. optaron por un famoso “silencio austero” que dejó sin respuestas al monopolio instaurado por la izquierda en general.
Diferentes ONGS hacen su trabajo en forma permanente, buscando la forma de cumplir con su venganza ideológica tratando de poner de rodillas a las FF.AA. que saben es el último bastión y freno a sus delirios mesiánicos.

Todos recordamos que la izquierda, luego que el Parlamento votó la ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado, se dedicó a juntar firmas buscando alcanzar un plebiscito para intentar derogar lo votado democráticamente. Nos decían que era para que hubiera justicia y demás eslóganes viejos que como siempre atrapan incautos o más bien “tontos útiles”.

La ciudadanía se expidió en forma contundente, optando por mantener la ley, dar vuelta la página de una vez y poner el país en marcha ocupándose de lo importante.

El famoso “como te digo una cosa, te digo la otra” instaurado por Mujica, no deja de ser una definición clara y real de como opera el Frente. Dos pasos adelante y uno atrás, marca la consigna revolucionaria de un grupo que tiene poco de político, mucho de buscar y encontrar formas de hacer imposible la convivencia, la no colaboración y el doble discurso que desconcierta a quienes no están preparados para lidiar con gente poco seria y poco democrática, no en vano su permanente admiración y defensa de lo peor de miserables dictadores.
Tuvimos 10 años después otro intento de plebiscito, nuevamente buscando la derogación de la ley de caducidad.

En un hecho inédito a nivel mundial, el pueblo tantas veces invocado, nuevamente dijo que no, que aceptaba la ley y sus consecuencias.
En pleno gobierno del frente todo esto fue desconocido, le dieron una buena patada a todos los argumentos usados para mostrarse preocupados por la Justicia.

Asi se operaron detenciones de viejos servidores que combatieron la subversión, fueron trasladados en condiciones infrahumanas, personas de más de 70 y 80 años enfermas de crueles y duras patologías.

Muchos han ido falleciendo, han seguido desfilando con juicios sumarísimos, muchos sin pruebas, lo que muestra que nuestra Democracia está herida. No puede entenderse que ancianos sean detenidos aún en condiciones de rehenes, por hechos sucedidos hace 50 años y bajo la aplicación de Estados de Guerra Interno. Sin duda una afrenta a quienes lucharon con lo mejor que tenían para cumplir con el mandato dado por el superior.

El Sr. Presidente de la República debería tomar cartas en este asunto, seguro cuenta con la facultad de otorgar una amnistía, aunque por razones a esta altura exclusivamente humanitaria, debería enviar a todos esos ancianos servidores a su casa para que puedan terminar sus días con un poco de dignidad, cerrar esa cárcel de Domingo Arena o mejor utilizarla para tanta delincuencia desenfrenada que sigue asolándonos.

Las Guerras del pasado aún nos siguen golpeando, espero que las fuerzas democráticas que nos gobiernan estén a la altura de las circunstancias, sobre todo por quienes prestamos nuestro voto con la firme esperanza de cambios que coloquen al Uruguay en su sitial de libertad.

Saluda cordialmente,

Daniel García

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