JULIO MARENALES ERA EL JEFE DE LA CELULA TERRORISTA CAPTURADA

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Fecha: 09 de Octubre de 1968 – Diario “El Diario” – En Portada

JULIO MARENALES ERA EL JEFE DE LA CELULA TERRORISTA CAPTURADA

Un Tupamaro trabajó en el Estado mayor del Ejército

ESTA HERIDO UNO DE LOS TERRORISTAS

CAYERON 7 HOMBRES Y UNA MUJER

CONFESARON EL ASALTO A UN BANCO

Así reconstruyó Cent el preciso instante en que uno de los Tupamaros es trasladado, luego de ser capturado, a la parte posterior de la propia camioneta (robada tiempo atrás, pero transformada hasta hacerla irreconocible) en la que viajaba el comando cuando fue interceptado por los policías que lo seguían. Con este procedimiento se destruye, prácticamente, una célula terrorista del llamado M.L.N.

Fecha: 09 de Octubre de 1968 – Diario “El Diario” – Pág. 7

CINCO AÑOS DE VIOLENTA HISTORIA

Por vez primera, una célula terrorista del movimiento tupamaro es apresada por la policía. En los anteriores enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los comandos del grupo armado, obró siempre la casualidad como causa del encuentro. Extrañamente, las pistas sobre los tupamaros parecieron venir hasta la víspera, de la mano de hechos vinculados a vehículos accidentados o robados.

La aparición del grupo en julio de 1963, según los redactores del suplemento de la revista chilena 2Punto Final”, en ocasión del famoso robo de fusiles del “Club de Tiro Suizo” de Colonia, puede considerarse el punto de partida del movimiento en sus acciones hostiles contra el orden vigente. En aquella oportunidad, el robo no pudo aclararse, hasta que cuarenta días después, una camioneta volcaba en el Km. 234 de la Ruta 3, Dpto. de Flores. Un policía coloniense, de licencia en dicho departamento, supo el 5 de setiembre de 1963 que los ocupantes del vehículo se negaron a recibir auxilio alguno. Hizo sus propias pesquisas en el lugar, una vez que desaparecieron los supuestos accidentados y encontró un cerrojo de fusil, correspondiente a los robados en Colonia.

Las investigaciones se orientaron entonces hacia Paysandú, ciudad en donde seis personas fueron detenidas pocos días después y trasladadas a Colonia. En su mayoría eran integrantes del Partido Socialista en cuya sede sanducera se hizo el embalaje de nylon de los fusiles robados en Colonia y que aparecieron días después en las cotas del arroyo negro. Raúl Sendic, dirigente gremial instalado en el medio rural, fue acusado en ese entonces de ser el cerebro del grupo que consumó el operativo. La propia revista “Punto Final” expresa textualmente con relación a Sendic que “en el trabajo de liderazgo, primero sindical y después político de Sendic, en dicho medio proletario rural, y particularmente en el movimiento cañero, se encuentran las raíces del Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros)”.

Larga lista de atentados

Hasta las postrimerías de 1966, el movimiento continuó actuando en las sombras sin llegar nunca a un choque con las fuerzas policiales. En el período que va desde el robo de Colonia hasta el encuentro en el barrio Brazo Oriental dónde murió el tupamaro Flores, son numerosos los actos terroristas que el movimiento se adjudica en sus revelaciones a la prensa, preferentemente extranjera. Es así, que en las tantas veces citada revista chilena al igual que en publicaciones de Argentina, una larga lista de acciones se atribuye a los comandos tupamaros, en ese lapso de cinco años que comienza en setiembre de 1963.

Ya en la Navidad de 1963 diversas barriadas pobres de Montevideo son favorecidas por los “comandos de la generosidad” que luego se asaltar grandes almacenes de plaza hacen reparto de comestibles. La distribución fue acompañada de la entrega de volantes suscritos por el Movimiento de Liberación Nacional. En 1964 reaparecen en la escena cuando el gobierno uruguayo resuelve la ruptura de relaciones con Cuba. A modo de represalias se suceden los atentados contra Radio Carve, City Bank y otras empresas norteamericanas. Al mismo tiempo se lanzaban bombas en los domicilios de los miembros del entonces Consejo de Gobierno. Más cercanos todavía son el atentado contra el domicilio del Cnel. Aguerrondo y otro en la empresa Bayer.

En los precedentes actos no hay seguridad completa de la intervención del grupo, pese a que en las entrevistas que conceden a publicaciones extranjeras, personas vinculadas al grupo tupamaro les acredita tales atentados. Recién en otoño de 1965, cuando perpetran el sabotaje contra la empresa norteamericana “Moore McCormack Line”, dan testimonio de su presencia con volantes cuya redacción se mantiene coherente hasta la fecha con la ideología demostrada por el grupo. Pauta espectacular de la permanencia del grupo surge con el robo de disfraces militares en la carpa FUTI realizado poco después.

Muere Silveira Regalado

Llegamos así a fines de 1966 donde el azar haría enfrentar a policías y tupamaros en un feroz tiroteo en el cual murió Carlos Alberto Flores Álvarez. Sucedió en la mañana del 22 de diciembre y las investigaciones posteriores condujeron a la estructura de la organización terrorista que, en tres años de sigilosa labor, había crecido en la sombra y había echado sus bases en la ciudad. Cinco días después, otro tiroteo en la madrugada cobró dos víctimas en un rancho cercano al Sauce el tupamaro Mario Robaina Méndez se suicidó luego de matar a balazos al comisario Antonio Silveira Regalado. Se detuo allí al tupamaro José Willman González. Se supo además que, aprovechando la escasa vigilancia existente en la jornada electoral del último domingo de noviembre, los terroristas eran responsables del asalto a una armería céntrica y al local de la Intendencia de policía. Desaparecieron allí 63 armas, 10.000 proyectiles y cuatro uniformes de policía, uno de ellos, seguramente, el que usó Manera Lluveras para secuestrar disfrazado de agente, al Dr. Pereira Reverbel.

Encuentro en El Pinar

La organización atravesó en el verano 1966-67 el momento más crítico de su historia y sólo después de varios meses, el movimiento comenzó a recuperarse y a mostrar nuevamente sus uñas. En esta etapa se incluirían asaltos, a bancos y según “Punto Final” el incendio de ómnibus cuando se anunció una suba del boleto. Así llegó el 29 de noviembre de 1967, día en que dos agentes policiales que investigaban el robo de un vehículo, sorprendieron a un comando tupamaro en los bosques de El Pinar y se entabló allí una refriega que terminó con un funcionario y un terrorista heridos de bala.

Ocho días después, la primera edición de “Época” publicó una carta abierta de los terroristas participantes en el tiroteo a los policías que intervinieron en el procedimiento, lo cual sería a la postre uno de los factores conducentes al cierre del citado diario, la prisión de sus responsables y la clausura de los grupos políticos que apoyaban.

Secuestro de Pereira

El 7 de agosto los terroristas reaparecían para dar el golpe más espectacular. Al secuestrar al presidente de UTE, los tupamaros pasaron a la consideración de la opinión pública uruguaya, por vez primera, alarmada por la alta peligrosidad de estos sujetos. Al día siguiente, la presidencia del banco central recibió una carta del secuestrado dirigida al presidente Pacheco. El domingo 11, cuando el despliegue policial era impotente para detectar el paradero de Pereira Reverbel, los tupamaros lo liberan en la intersección de las calles Vidal y Fuentes, y demuestran así que imitan las acciones de los comandos venezolanos y cubanos, que retuvieron sólo por días a dos personalidades del deporte: Alfredo Di Stéfano y Juan Manuel Fangio.

Si el secuestro les dio una publicidad dentro y fuera del país que jamás habían conocido, pudo bien ser el toque de alerta para nuestras autoridades y el comienzo de una persecución implacable rematada en la acción policial de la víspera. Tampoco debe olvidarse que Pereira Reverbel estuvo cuatro días con ellos y brindó amplios informes sobre cuanto vio y oyó a la Jefatura de Policía.

CREEN A MARTINEZ PLATERO, UNO DE LOS DETENIDOS, PIEZA CLAVE

Esta Identificado desde Hace Tiempo

Leonel Martínez Platero, ex estudiante de Arquitectura, de 25 años, es considerado por la policía importante pieza dentro de uno de los comandos Tupamaros, pese a su juventud. Fue identificado cuando la Policía detuvo en su domicilio a José Luis Nell tachi (actualmente en prisión) y se volvió a tener noticias de él cuando se tiroteó con una patrulla el 29 de noviembre de 1967 en el balneario “San Cristóbal”, junto a otros dos Tupamaros.

Al ser detenido anoche, se mostró desafiante frente a las autoridades – según informó la Policía – y anunció no temer los interrogatorios. Cuando se le exhibió un identi-kit suyo, en relación al asalto al Banco de La Paz (Canelones) respondió con suficiencia: “Habrán querido dibujarme, pero es muy malo el trabajo”. Martínez Platero viajaba (con Marenales y otro Tupamaro) en la camioneta cuya detención, anoche, posibilitó el procedimiento que culminó con la captura de otros tres integrantes de la organización.

EL TIROTEO DE SAN CISTOBAL

El joven extremista cobró notoriedad en oportunidad del tiroteo que mantuvo con la Policía en el balneario “San Cristóbal” (Canelones) luego de haber robado alhajas, una pistola y dinero por valor de medio millón de pesos, del interior de un automóvil de turistas argentinos estacionado en el Balneario “El Pinar”, a pocos metros de la costa. En la oportunidad, actuaba junto a Héctor Amodio, Ismael Fernández Bassini y Nelly Graciela Jorge, todos los cuales lograron escapar después de herir a dos funcionarios policiales.

El robo había sido advertido por los dueños del automóvil, quienes lo denunciaron en el destacamento policial de Shangrilá, aportando el dato de que los ladrones viajaban en motoneta. Una patrulla inició la búsqueda, ubicando el vehículo junto a una cabaña. Montado en la motoneta, se encontraba un individuo que exhibió documentos a nombre de Martínez Platero.

DOS POLICIAS HERIDOS

Mientras era identificado, Martínez Platero se dirigió en voz alta hacia la cabaña, diciendo: “A ver si te apuras para salir”. Evidentemente esto era una señal de alerta puesto que, instantes después, apareció en la puerta un hombre empuñando un revólver, que conminó a los funcionarios: “No se muevan o los quemo”. Casi simultáneamente, surgió desde atrás de ambos una joven vestida con prendas masculinas que empuñaba un rifle y llevaba al hombro una mochila.

Ante un gesto de resistencia de los policías, Martínez Platero aplicó un golpe de judo a uno de ellos despojándolo de su arma, mientras se entablaba un tiroteo entre sus compañeros y el otro funcionario.

Finalmente, los tupamaros huyeron dejando heridos al sargento Delfino González y al agente Víctor Bentancor, ambos en hombros y tórax.

En la cabaña, fueron encontradas armas y una camioneta blindada con una plancha de hormigón, similar a las utilizadas por los tupamaros en otras ocasiones.

CARTA DE “TUPAMAROS”

Después de registrado este hecho, el clausurado diario “Época” publicó una carta del “Movimiento de Liberación Nacional”, certificada como auténtica por el redactor responsable de aquel periódico, en la cual la organización se refería al tiroteo.

Los “Tupamaros” manifestaban en ella a los policías heridos, que se habían visto obligados a balearlos, frente a la actitud que mantuvieron en la ocasión, agregando que trataron por todos los medios de encontrar una salida antes de tirar. “Y ello fue así -decían- porque no somos delincuentes comunes; porque nuestra lucha no es contra los agentes policiales. Nuestra lucha es contra quienes utilizan las instituciones armadas, o las integran, para reprimir al pueblo y sostener sus privilegios. El mismo pueblo que conforma y paga dichas instituciones. Contra ellos sí, apuntan sin vacilaciones las miras de nuestras armas y apuntarán también contra quienes asumen la defensa consciente o inconscientemente. Hemos iniciado una lucha en la que nos va la vida. Lucha que se detendrá sólo ante la victoria o la muerte”.

Más adelante decía: “De ahora en adelante las cosas van a ser mucho más claras con el pueblo o contra el pueblo. Con la Patria o contra la Patria. Con la revolución o contra la revolución…”, y agregaba: “… si nos volvemos a enfrentar, ustedes o cualquiera estarán optando por uno de los términos de esa disyuntiva y si nos toca caer otros ocuparán sin lugar a dudas nuestro puesto… “.

IDEOLOGÍA Y ACCION PRACTICA DE LA ORGANIZACIÓN TUPAMARA

Antiguos miembros del Partido Socialista, desilusionados por el fracaso de la Unión Popular en 1962, se nuclean en torno a este movimiento Tupamaro que desde julio de 1963 -cuando el robo de armas en Colonia- optó definitivamente por la violencia como vía de acceso al poder político. Tal es el origen del movimiento cuyas actividades vuelven hoy al primer plano de la opinión pública.

Veamos como explica un tupamaro, en el suplemento a la edición Nº 58 de la revista chilena “Punto Final”, la posición del grupo dentro de la izquierda uruguaya. “Creo que todo aparato armado debe formar parte de un aparato político de masas a determinada altura del proceso revolucionario. Esto no quiere decir que sea obligado, en el panorama de izquierda, adscribirse a uno de los grupos políticos existentes o se deba lanzar a uno nuevo. Esto es perpetuar el mosaico o sumarse a él. Hay que combatir la mezquina idea en boga de Partido, que lo identifica con una sede, reuniones, un periódico y posiciones sobre todo lo que o rodea. El conformismo de esperar que los otros partidos de izquierda se disuelvan ente sus andanadas verbales, y sus bases y el pueblo en general vengan un día a él”.

GUERRILLA URBANA

Influidos por el proceso revolucionario de Cuba y por los intentos repetidos en varios países latinoamericanos los tupamaros parecen haber construido una teoría de guerrilla totalmente propia, pensada en exclusividad para nuestro país. El citado suplemento de “Punto Final” cuyos aspectos sustanciales ya fueron divulgados en oportunidad del ingreso al país del técnico compatriota Irialty Jover con 200 ejemplares del mismo, tras una verdadera definición sobre la estrategia guerrillera que vienen usando los comandos terroristas del llamado Movimiento de Liberación Nacional.

Dice el tupamaro entrevistado por “Punto Final”: “Otro factor estratégico a tener en cuenta -éste negativo- es el factor geográfico. No tenemos lugares inexpugnables en el territorio como para instalar un foco guerrillero que perdure. En compensación tenemos una gran ciudad con más de 300 Kms.2 de edificios que permite el desarrollo de la lucha urbana. Esto quiere decir que no podemos copiar estrategias de otros países. Por lo contrario, tenemos que elaborar una estrategia autóctona adecuada a una realidad diferente a la de otros países latinoamericanos”.

Señala más adelante el terrorista que “Montevideo es una ciudad lo suficientemente grande y polarizada por las luchas sociales como para dar cobijamiento a un vasto contingente de comando en actividad. Desde luego -agrega- toda organización que pretenda perdurar en la lucha urbana debe construir pacientemente sus bases materiales y el vasto movimiento de apoyo y cobertura que necesita un contingente armado para operar o subsistir en la ciudad”.

En el comunicado que dirigieron a la opinión pública el 7 de agosto pasado, día en que raptaron al presidente de UTE, Dr. Ulysses Pereira Reverbel, los tupamaros se autoerigen en defensores de lo que llaman “justicia popular” y organizadores de lo que califican “defensa del pueblo”.

SE ESTABAN FORTALECIENDO

La espectacular acción policial que anche detectó y destruyó una de sus principales células arece haber encontrado al movimiento en la etapa que el tupamaro entrevistado por “Punto Final” describió así: “Toda organización que pretende perdurar en la lucha urbana debe construir pacientemente sus bases materiales y el vasto movimiento de apoyo y cobertura que necesita un contingente armado para operar o subsistir en la ciudad”. Consultado sobre la actividad que desenvuelven en la actualidad dijo que estaban en la fase de “crear una fuerza armada con la mayor premura posible…” y echar bases materiales para poder desarrollar la lucha urbana y la lucha en el campo”.

SINTESIS IDEOLOGICA

Una revista argentina que meses atrás publicó uno de los tantos 2informes” sobre los tupamaros decía: “Pese a su probable influencia izquierdista resulta difícil emparentarlos con un ala determinada: con bastante habilidad, los tupamaros eludieron enrolarse públicamente detrás del chinoísmo, casrísmo, trotskismo o de la prolija corriente moscovita, una posibilidad que no resultaría aventurado descartar del marco de conjeturas (Confirmado, Nº 163).

Los tupamaros no han dado a publicidad ningún documento doctrinario de densidad suficiente como para establecer su ideología o encasillarlos en cualquiera de las denominaciones izquierdistas que actúan en el país. Quizá las definiciones más precisas deban buscarse en la citada carta abierta, difundida cuando el secuestro del Dr. Pereira Reverbel. De allí pudieron extraerse las siguientes conclusiones:

1) Los tupamaros no creen que los cambios estructurales que ellos preconizan puedan realizarse dentro de nuestro actual ordenamiento jurídico que dicen contado para favorecer los intereses de sectores opuestos.

2) Los tupamaros no enfrentarán directamente a la policía o a las Fuerzas Armadas, sino que atacarán a los gobernantes que les dictan las órdenes.

3) Los tupamaros buscan atraer al pueblo a su línea de violencia, mediante un aparato de captación organizado a tales efectos.

4) Parecen dispuestos a proseguir la lucha armada hasta sus últimas consecuencias.

Fecha: 09 de Octubre de 1968 – Diario “El Día” – En Portada

APRESAN TUPAMAROS

Anoche, tras una accidentada persecución y tiroteo, pudieron ser detenidos seis integrantes del comando “tupamaros” incluyéndose en el número una mujer. El espectacular episodio tuvo lugar en la Avda. Garzón y santa Lucía. Un poco antes de ese lugar, una comisión policial que viajaba en tres autos al mando del Comisario Alejandro Otero, de “Inteligencia y Enlace”, se cruzó con una camioneta en que viajaban tres personas. Se les dio el alto y no obedecieron, iniciándose una inmediata persecución que se prolongó por veinte cuadras en medio de nutrido tiroteo. Finalmente, los perseguidos optaron por rendirse; había, entre ellos, un herido, cuyo nombre no se ha proporcionado. Entre los detenidos se individualizó al exprofesor de Bellas Artes, julio Marenales Sáenz, considerado junto al Ing. Manera Lluveras, como uno de los cabecillas del movimiento “tupamaro”. Una hora después de esta espectacular detención, en una finca, cerca de Sayago, fueron apresados otros tres integrantes de la célula terrorista, entre ellos, Leonel Martínez Platero que protagonizó meses atrás, un tiroteo con la policía de Shangrilá. Esta madrugada la policía creía estar en poder de daos que le permitirán, en pocas horas, deshacer el movimiento terrorista.

(Copia fiel de los originales)

Fuente: www.pasadoreciente.com “Museo de la Memoria del Pasado Reciente”

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