LA GEOGRAFÍA EN LA HISTORIA. Por Hilario Castro Trezza

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A medida que avanzamos en la investigación histórica nos convencemos más, que sin la ayuda de la geografía es imposible interpretar cabalmente los acontecimientos del pasado. Vamos a elocuentes ejemplos de nuestra región en el siglo XIX, como ya lo expusimos en otra columna, con la creación del Estado Oriental del Uruguay, el Imperio del Brasil obtiene la internalización del Río de la Plata. Pero necesitaba imperiosamente tener acceso al Río Paraná y al Río Paraguay para entrar por vía fluvial al estratégico Mato Grosso.

El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina (1835-1852) Brig Gral Juan Manuel de Rosas, impidió la libre navegación de los ríos como forma de mantener el monopolio del Puerto de Buenos Aires y con ello su rica Aduana. Gran Bretaña, Francia, Brasil, Paraguay y las provincias argentinas de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe todos ellas se veían notoriamente perjudicadas.

En el Congreso de Viena (1814-1815) las potencias europeas habían convenido la libre navegabilidad de los ríos que separaban o atravesaban dos o más Estados, pero ello no era vinculante para América que no formó parte de dicho Congreso. Brasil impedía la libre navegación del Amazonas y Gran Bretaña hacía lo mismo con el Río San Lorenzo en Canadá, lo que la llevó a tener conflictos con los Estados Unidos.

En lo que respecta al derecho internacional la política de Rosas no merecía objeciones jurídicas, pero sí era censurable en lo interior ya que impedía el libre desarrollo de las provincias del litoral y aislaba al Paraguay cuya independencia nunca reconoció, ello fue el talón de Aquiles del despótico Restaurador.

El Gral José María Paz revela en sus memorias que el propósito de la misión de Florencio Varela a Londres en 1843 era gestionar la independencia de Entre Ríos y Corrientes para obtener la internalización del Río Paraná. En 1844 Brasil encomendaba al Marqués de Abrantes que gestionara ante Londres y París la intervención de Gran Bretaña y Francia en el Río de la Plata ante la política de Rosas de clausura de los ríos. En 1845 la flota naval anglo francesa bloquea el puerto de Buenos Aires, pero ante la oposición de los comerciantes británicos, emprenden a la fuerza el acceso al Río Paraná, lo que da motivo a la épica batalla naval de Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845, los extranjeros obtienen una victoria que no logran resultados comerciales y exacerban el sentimiento nacionalista argentino.

No es casual que el Gral San Martín, que residía en Francia, obsequie su sable a Rosas. En 1849 Rosas logra acordar con los ingleses su retirada, lo mismo ocurrirá con los franceses en 1850. No obstante estar en la cima de la gloria comenzó a tener problemas con la rica provincia de Entre Ríos, gobernada por el Gral Justo José de Urquiza, por el monopolio portuario bonaerense, quien en 1851 reasume la política exterior de su provincia, se alía con el gobierno uruguayo de la Defensa y con el Brasil quienes coaligados derrotan a Rosas en Caseros el 3 de febrero de 1852, al año siguiente Urquiza decreta la libre navegación de los ríos. Pero Brasil aún no estaba satisfecho dado que Paraguay se negaba a la libre navegación del Río Paraguay.

En el Tratado de la Triple Alianza entre Brasil, Argentina y Uruguay de 1865, que era secreto y salió a la luz pública en el parlamento británico, se le impondrían al Paraguay, entre otras muchas cosas, la libre navegabilidad de sus ríos. Concluida la guerra en 1870, con un Paraguay desbastado, se le impone la libertad fluvial. Durante el curso de la misma tampoco es casual que Rosas desde su exilio británico obsequie su sable al Mariscal Francisco Solano López.

El Emperador del Brasil Pedro II  había logrado todos sus objetivos, que ya Gran Bretaña le había asignado a la vieja colonia lusitana, recordemos que cuando la invasión napoleónica, la Corte portuguesa en 1808 se traslada a Río de Janeiro en treinta y seis navíos escoltados por la flota británica. No en vano el Imperio Británico tuvo el dominio marítimo y por ende comercial en todo el mundo hasta bien entrado el siglo XX, luego su hijo dilecto los Estados Unidos de América pasaría a ocupar su lugar, pero esa es otra historia.

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