LA VERDAD VS. LA REALIDAD Por Joise Morillo

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Tomando a Kant como ejemplo filosófico, se puede concluir que:
Lo que se sabe de la guerrilla latinoamericana mediante su propaganda y su retórica de eufemismo, sofisma y chauvinismo para solapar el terror, la desolación y muerte que producen; es intuición, una realidad. Lo que perciben y observan empíricamente quienes son afectados -directamente- por tal producto, es estética transcendental,
la verdad.
Raúl Blanco acierta grandemente al explicar en su artículo anterior que la incursión belicista de la guerrilla en Latinoamérica ha sido un total engaño al mundo. De esta no se pretendía la lucha por el bienestar social de ninguno de los pueblos donde han tenido su brazo macabro puesto. No derrotaron ninguna dictadura, no han conquistado ningún bienestar para estos pueblos. Pero si terror, miseria y muerte.
En consecuencia, un vandalismo probable.
La guerrilla en latino América ha sido la actividad más nefasta de la historia política de la América hispana. Retratar con inmensa precisión el espíritu de esta gleba perniciosa es describirla como la infección parasitaria más dañina que ha invadido un ser. Ésta, corrompida y vil, se escuda con la bandera del socialismo, sin ni siquiera entender y, menos, haber aprehendido que es «el socialismo», lo cual se ha recalcitrado en un emulo del comunismo arcaico y; que, a cuyo guiso ya no hallan que nombre ponerle. Empero, como herramienta, la violencia es su espíritu de conquista, no para crear beneficio, ni erradicar al demonio que empobrece a los pueblos, sino para obtener y manejar «sus gobiernos» con profundo yerro, en contra –precisamente- de quienes son el verdadero poder, El pueblo; al cual, no conquistan, lo secuestran con extorción, violencia, miedo, hambre, terror y muerte.
En otras palabras, las guerrillas en latino América han sido hordas de delincuentes con ansias de riquezas mediante el saqueo de los recursos de las naciones y el esfuerzo productivo individual de otros a quienes le asaltan y saquean.
El espíritu del socialismo como lo concibe el marxismo actual es emancipar la holgazanería, desarrollando un teatro de ponencias de origen distinto a sus convicciones, extraído de conceptos genuinos mediante el plagio ej.; de la teoría del mercado de Smith, para tergiversarlos deduciendo de estos con extremado sofisma, un satanismo absurdo.
En cuanto al discurso proselitista, genera victimización enfocado a las clases con menos recursos —de toda índole— de los pueblos a los que le inducen una idea mesiánica, de conquista de la igualdad social, promoviendo luchas de clases donde no existían o eran insignificantes, los prejuicios sociales. Cuyo eslogan es: “ser rico es malo. Ha sido indefectiblemente una inducción a la histeria huxleyana.
Existe un discurso que expresa en forma tácita, pero de excelente narración la característica parasitaria de socialismo; dictado, por el protagonista –Gary Cooper- de una película basada en una obra literaria –El Manantial de Ayn Rand- ante un tribunal que daría sentencia en un juicio, cito:
“El hombre que piensa, debe pensar y actuar por sí solo. La mente razonadora no puede reaccionar bajo ninguna forma de coacción… El creador se mantiene firme en sus convicciones… El creador piensa, el parasito copia. El creador produce… El parasito saquea…El interés del creador es la conquista de la naturaleza… El interés del parasito es la conquista del hombre. El creador requiere independencia, ni sirve ni gobierna, ata a los hombres con intercambio libre y elección voluntaria. El parasito busca poder, desea atar a todos los hombres para que actúen juntos y se esclavicen, el parasito afirma que el hombre es solo una herramienta para ser utilizada, que ha de pensar como sus semejantes y actuar como ellos, y vivir la servidumbre de la necesidad colectiva y prescindiendo de la suya.
Fíjense en la historia, todo lo que lo que tenemos, todos los grandes logros, han surgido del trabajo independiente de mentes independientes. Todos los horrores y destrucciones… Los intentos de obligar a la humanidad de convertirse en robots, sin cerebros y sin almas, sin derechos personales, sin ambiciones personales, sin voluntad, sin esperanza o dignidad, es un conflicto antiguo tiene otro nombre lo individual contra lo colectivo.” (El manantial, de King Vidor, 1948)
La narración no especifica al comunismo en su contexto. No obstante, el espíritu del comunismo concebido por el liderazgo izquierdista actualmente, ha obtenido el legado parasitario de sus mentores desde el siglo XIX hasta nuestros tiempos.
El terrorismo de estado es su mejor aliado, la doctrina déspota ha denostado la capacidad democrática que en algún momento los adláteres de su liderazgo déspota aun habían podido tener para convertirse en sátrapas del terror, con esperanzas de algunos privilegios e indulgencias pírricas que denotan su miseria esclava. Ese terrorismo nació del ansia de poder de resentidos sociales y delincuentes comunes que hicieron de su sociopatía la herramienta para poner a holgazanes con ínfulas de tiranos en los gobiernos de pueblos azotados por la peor de las pobrezas, la ignorancia. Aunando un victimismo Gramnsciano que invadió escuelas, liceos y Universidades.
Carlos Rangel en su obra “Del buen salvaje al buen revolucionario” enfoca este victimismo proselitista como la expansión de un mito poderoso elaborado para enajenar la mente del hispano donde se induce que los latinoamericanos serían personas buenas pero corrompidas por la sociedad occidental que ha destruido sus valores originales y de la que habrá que liberarse por medio de revoluciones que alejen a América Latina de Occidente y restablezcan una identidad perdida y distinta de la occidental.
Para Rangel, el mito es resultado de un proceso vindicativo ante el fracaso histórico de las naciones hispanoamericanas frente al progreso de las europeas y la norteamericana a las cuales en gran medida le imputan el atraso y la pobreza de las anteriores, siendo que las últimas partieron de iguales o peores condiciones. Empero, sus antropologías, han sido de diferente desarrollo, principalmente en el aspecto político. Mientras que en las sociedades europeas y las norteamericanas se han desarrollado más fuerte democracias, en los países hispanos han prevalecido, por muchos periodos, gobiernos totalitarios. Estados totalitarios incluso comunistas nacidos de la incursión de lideres terroristas (exguerrilleros y militares) que adoptaron el victimismo y el chauvinismo como patrón de lucha de sus revoluciones y, que se han convertido en ROBOLUCIONES descaradas.
La guerrilla en Latinoamérica no ha sido más que una directriz emanada de la voluntad de un megalómano sociópata solapada con una ideología fracasada de fundamento soviético. No es extraño que la incursión de la guerrilla en Bolivia haya sido un rotundo fracaso por tener iniciativa de otro psicópata que adoptó la doctrina maoísta para fundar sus pretensiones comunistas en el cono sur. Quienes hayan pensado y sigan creyendo en la bondad de la injerencia guerrerista de estos facinerosos que se dedicaron a encender la paz de Latinoamérica en nombre de esta ilusión utópica denominada –ahora- progresismo, han y están navegando en un limbo abstracto de desilusión y fraude.
¡Esta es, aunque duela, la verdad!
Lo último, ligado al narcotráfico que produjo la muerte de F. Villavicencio en Ecuador; ¿fue, un costo político por su adversidad en contra de los socialistas violentos de Correa, los desaciertos del gobierno de Lasso como productos de un mensaje político de terror, como afirma J. C. Calderón director de la revista Plan V, o fue causa estratégica de las mafias habidas en estos últimos gobiernos corruptos?

Joise MORILLO
[email protected]
Venezuela – USA

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