LAS MUCHACHAS DE ABRIL…LOS MARTIRES DE MAYO… Por Daniel García Castro

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1876

La llamada historia reciente nos convoca, un homenaje a las llamadas «muchachas de abril», coloca hechos delictivos, protagonizados por terroristas, como parte de homenajes oficiales.

Para dejar en claro, cuando transcurría el año 1972 el parlamento democrático de la época decreto el Estado de Guerra Interna.

Medida más que extrema, que un gobierno deba recurrir a esto, para comprender lo que sucedía en aquellos años en el Uruguay.

La violencia desatada por el movimiento guerrillero representado básicamente por el MLT Tupamaros, venía de provocar un baño de sangre en varios lugares de la capital.

Los sucesos del 14 de abril de 1972, donde fueron asesinados 4 compatriotas con una crueldad extrema, llevaron a la adopción de estas medidas tan extraordinarias.

Recientemente, la Plaza de la Bandera, fue testigo del acto de homenaje y recordación de estos hechos, donde ninguna figura del gobierno ni autoridad oficial se hizo presente.

Salvo el senador Manini, el senador Lozano y el expresidente Sanguinetti, el gobierno nos marcó su ausencia, a pesar de que se homenajeaba a servidores públicos asesinados en emboscadas preparadas por un movimiento subversivo.

Me permito reseñar que, en agosto del año pasado 2022, el fiscal Ricardo Perciballe pidió la condena del personal sobreviviente de aquel hecho, basado en una autopsia histórica y admitiendo que la memoria es dinámica y cambia en base a un relato colectivo.

He allí un acto y posterior declaración sorprendente del fiscal y agrego la tercera, dice que el capitán Gutiérrez fue muerto por fuego amigo, basado en que la oficina forense de la facultad de medicina dice que pudo haber sido asesinado por un proyectil de un arma automática o semi automática y sabido es que una pistola es un arma semi automática, pero el fiscal asume que las sediciosas estaban armadas con revólveres.

En definitiva, el asunto está lejos de aclararse y las afirmaciones del fiscal son un producto deductivo propio con poco fundamento y absolutamente inadecuado desde lo jurídico, una vergüenza considerando la preferencia ideológica del fiscal que no se molesta en disimular y que es contraria a la institución Ejército. 

La injerencia de organismos internacionales, como acontece últimamente en varios hechos de orden nacional, sugiere la realización de estos homenajes a quienes atentaron vilmente contra compatriotas, violando el sentido común, así como despreciando los hechos históricos verdaderos.

En Uruguay se toman esas sugerencias como vinculantes y no lo son en lo absoluto. Recordemos que en la OEA esos órganos son claramente ideologizados y tendenciosos.

Una verdadera afrenta a nuestra soberanía, siguiendo la línea de tergiversar los acontecimientos, en defensa de quienes vomitaron su ira sobre nuestras instituciones, sus leyes y sobre una población que nunca los convocó a emprender las acciones delictivas y hechos de sangre que llevaron a cabo.

Las llamadas “muchachas de abril”, eran en realidad jóvenes que estaban requeridas por su participación en acciones del MLN, grupo sedicioso, ilegal que estaba operando en forma clandestina con el objetivo de alcanzar el poder a través de la lucha armada.

Sus parejas huyeron al exterior y las abandonaron a su suerte, triste epílogo para la lucha armada revolucionaria.

Lamentablemente, estas jóvenes, formaban parte del MLN-T, como tantos otros, seducidos por el enfrentamiento ideológico de la época, donde muchos ilusionados por su impulso juvenil, estaban convencidos de cambiar el mundo, ya enceguecidos por una ideología que coloca el odio y la violencia como motor de sus acciones.

Un operativo enmarcado en el estado de guerra interna era el año 1974, llevó a una patrulla militar hasta el escondite donde se encontraban estas jóvenes en la clandestinidad, por lo cual a los que argumentan que todo terminó en el año 1972, solo se les cae el relato de su interpretación histórica. 

Ese operativo es recibido con fuego y el lanzamiento de una granada que no detona y que era parte de un robo llevado a cabo en una unidad militar en Argentina.

En ese intercambio de disparos cae herido el Capitán Gutiérrez, quien a consecuencia de las heridas recibidas y luego de una larga agonía fallece dejando tras de sí una familia, su viuda y dos niños pequeños.

Es herido también el entonces teniente coronel Rebollo, quien años más tarde alcanzará el grado de General.

El antiguo y respetado soldado que supo ser comandante en jefe en el gobierno de Luis Lacalle Herrera es ahora condenado en base a esta débil prueba, muy mal concebida por no decir inválida.

En el intenso operativo, finalmente son abatidas las tres jóvenes de referencia y reiteramos el término abatidas y no asesinadas, como titulan algunos medios, que recuerdan este hecho y que pretenden asignar una carga emocional inexacta.

Es repudiable y no encuentro un adjetivo adecuado, que pueda dimensionar este supuesto homenaje que el parlamento se apresta a realizar por mandato de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuya injerencia en asuntos de orden nacional, parece haber rebasado todo tipo de límites.

Podría imaginar a esta comisión, mandatando al gobierno de EE. UU., a realizar un homenaje en el Congreso, a los terroristas que estrellaron aviones el 11 de Setiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, ni en Hollywood serían capaces de imaginar tal ficción y bochorno semejante.

El mismo parlamento que hace 50 años recurrió a convocar a sus FFAA para que combatiera a este accionar terrorista que tenía a la Nación en jaque, ahora, por una orden de un organismo ajeno al país, debe llevar a cabo este disparatado hecho.

Es realmente incomprensible que se preste el oficialismo a este chantaje, ya de corte internacional y se permita pisotear nuestra soberanía de forma tan siniestra.

Al escribir esta nota, nos enteramos de que los familiares de las abatidas pretenden, para que el acto se lleve a cabo, que sea el mismo presidente quien lo presida, cuando sería la vicepresidente la designada.

Esto de ser así, demuestra la finalidad política que este supuesto homenaje contiene, el nulo interés de sus familias en recordar o respetar a las fallecidas, cuando promueven instalar un sucio chantaje.

Solo cabe esperar que algunos valientes orientales pongan las cosas en su lugar condenando esta bofetada a nuestras instituciones y la soberanía nacional.

La secuencia de acontecimientos nos pone de cara al mes de mayo, en el cual el día 18, se conmemora uno de los providenciales hechos de nuestra historia, cuando el Gral. Artigas vence en Las Piedras al Ejército Español.

También es el festejo de aniversario de nuestro Ejército Nacional, coincidente en su nacimiento con esa heroica batalla.

Pero también es, la recordación de un luctuoso hecho histórico, cuando un 18 de mayo de 1972 son acribillados cuatro humildes soldados en custodia del entonces comandante del Ejército, fecha además elegida por los terroristas tupamaros con intención de humillar al Ejército Nacional. 

¿Veremos algún homenaje oficial a estos cuatro servidores, algún organismo preocupado por los manipulados Derechos Humanos dispondrá reparaciones?

Con las mismas características que los humildes soldados que Artigas tenía en aquellos tiempos, los gauchos de tierra adentro, con poca instrucción tal vez, pero con un profundo coraje y espíritu de servicio, estos Soldados fueron capaces de dar lo más preciado que tiene cualquier humano, que es su vida. 

En un planificado ataque, por la espalda son asesinados salvajemente estos cuatro mártires de la República.

En el lugar se recogen cientos de vainas, se sabe quiénes fueron los asesinos, pero fueron amnistiados y además compensados económicamente.

Una actitud de vergüenza y cobardía parece recorrer sobre nuestras autoridades, a las que les cuesta tanto encarar actos que recuerden, reivindiquen y enaltezcan a quienes dieron su sangre y existencia para que nuestro país no se convirtiera en una gigantesca cárcel bajo el yugo comunista.

La misma actitud que carecen, para habilitar indemnizaciones a víctimas de grupos sediciosos.

La misma actitud que no les permite terminar con la afrenta de que existan octogenarios soldados, prisioneros políticos acusados falsamente, sin pruebas, solo por la mera convicción de fiscales o el aporte de testigos inventados, autopsias históricas o psicológicas, declaraciones concertadas y colectivas, entre otras aberraciones.

Actitud de tantos, que son abogados y permiten la violación de normas básicas del derecho, como que las leyes no sean retroactivas, el principio de inocencia, y el desconocimiento del resultado de dos plebiscitos favorables a dar vuelta la página de los enfrentamientos, por nombrar algunos puntos.

Puede que la sociedad esté cambiando, que el paradigma social sea otro, pero aun así las sociedades que olvidan a quienes las defendieron y dieron su vida por ellas, tienen los días contados.

La Institución sigue recibiendo, hasta el accionar de seudos programas periodísticos de investigación, que valiéndose de personas que pasaron por sus filas, dan testimonios falaces del funcionamiento de unidades militares, con el fin de tener un rating televisivo, que se alimenta y produce en las cloacas donde se nutren los mentirosos

Frente a estas » muchachas de abril» que representan una vergüenza de nuestro pasado, colocamos a estos “mártires de mayo” que son un extracto del ser nacional y de los verdaderos valores de esta Patria, que con su martirio han permitido que nuestra bandera siga contando con un sol y nueve franjas.

Daniel García

2 COMENTARIOS

  1. Es aberrante tener que asistir a una degradación de nuestra soberanía para calmar a un destartalado pero virulento conjuro internacional con los adoradores del Foro de SP. No es posible tapar el sol con un dedo acusador. Resalto la imperiosa necesidad de defender y honrar a las víctimas de la crueldad tupamara. Salve Patria.

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