Las Palabras

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Por Daniel García

Montevideo, 29 de Mayo de 2021.

Las palabras.

La semántica como ciencia que estudia el significado de las palabras, ha sufrido en los últimos años un importante acoso, que ha buscado tergiversar su utilización, torcer fundamentalmente los verdaderos significados de muchas de ellas.

La incursión de grupos identificados como LGBT, defensores de ciertas minorías y eventuales excluidos, ha venido operando con éxito, a nivel global, por lo que han introducido modas y modificaciones en nuestra forma de hablar.

Es interesante y casi cómico, ver a determinados dirigentes políticos, sindicales y tantos otros, hacer un esfuerzo para hablar mal, alterando el buen uso del idioma español, el cual tiene reglas claras y determinadas para expresarse correctamente.

El famoso y gastado, “todas y todos”, “vecinos y vecinas”, por nombrar algo solamente, vienen a invadir el buen uso y economía en la comunicación, violando reglas gramaticales como ya ha advertido la Real Academia Española.

El término inclusivo ha sellado la suerte de aquellos que no acepten el mismo, so pena de escraches, denostaciones y hasta exclusiones por no comprender estos cambios estilo huracán, que amenazan arrasar y dar vuelta todo.

Se esconde la realidad jugando con los sentimientos de quien escucha.

Varios pensadores marxistas vienen trabajando desde décadas para instalar a través de cambios culturales y de costumbres, donde el lenguaje juega un papel preponderante, una vía de aproximación hacia determinadas corrientes filosóficas e ideológicas.

Así vemos invadidos los ambientes de la cultura, educación, trabajo y hasta actividades deportivas y empresariales, por un cierto aire de pensamiento único.

Desafío a pasar por la Facultad de Humanidades y comprobar una triste realidad, estilo Comité de Base, donde las consignas ideológicas abundan, cosa no muy distinta en otras Facultades lamentablemente.

Aquel que ose discrepar, puede verse afectado por una discriminación y crítica despiadada.

Hoy somos testigos de ejemplos que son muy elocuentes, equipos de fútbol profesional que salen a jugar sus partidos, luciendo en su vestimenta, claras posturas políticas, como por ejemplo rememorar o hacer alusión al “Día de los Desaparecidos”. Podrán ser fechas o consignas muy justificadas y loables para muchas personas, pero también muy polémicas para otros y que no deberían contaminar el deporte.

Desde hace años escuchamos hablar de que en los años 60 y 70 tuvimos “terrorismo de estado”. Y son términos que se lanzan y repiten sin que se analicen o alguien pueda explicar certeramente de que se trata, solo el repetirlo por parte de políticos, analistas, periodistas, sindicalistas, parece revestirlo de un halo de garantía.

Pocos parecen recordar o tener en cuenta, que en el año 1972 el Parlamento del momento decretó el “Estado de Guerra Interno”, fruto de los enfrentamientos que grupos subversivos, en su pretensión de tomar el poder por la lucha armada, habían provocado.
Si hubo un terrorismo, que fue idéntico en propósitos, métodos e ideología, al que se condena por sanguinario y violento, como hemos visto en varias partes del mundo, ese fue el que tuvimos en nuestro país.

Basta investigar en la prensa de la época para comprobar esto, sin muchas alternativas de discusión.

¿Y entonces, el Estado que hizo?

Se defendió de una agresión, sin antecedentes, un nuevo tipo de guerra, donde el enemigo se hacía difuso en su identificación, que se preparaba para los interrogatorios, como reciente material encontrado lo demostró y donde buena parte de la caída de su estructura fue dada por las declaraciones de detenidos, algunos muy notorios y famosos, que entregaron a sus compañeros de fechorías, como también estos documentos han revelado.

En toda guerra hay bajas de un bando o del otro, se cometen excesos y se pierden los puntos de referencia, como altas jerarquías de las FF.AA han admitido y reconocido desde hace varios años.

Ahora de ahí, a querer presentar estas acciones como un Estado comprometido y orientado a cometer terrorismo, hay un trecho largo a recorrer.

Esta puesta a punto histórica, pretende poner en contexto los acontecimientos, desde hace algunas décadas callados o tergiversados, para valorarlos debidamente.

Pero volviendo al significado de las palabras, el término “terrorismo de estado” se pregona y utiliza sin freno y se da casi de hecho que esto es una verdad. Lo peor que se puede hacer siempre es contar la película por la mitad y en esto las palabras son las que orientan como debiera entenderse la misma, según mi criterio.

En centros de enseñanza vemos como se pretende influir en niños para orientar sus palabras y significados a pensar de determinada forma. Se insiste y se fomenta de mil maneras a percibir realidades con un lente tendencioso.

No pensemos que esto sucede en nuestro país, la sanción recibida por un conocido jugador de fútbol en Inglaterra, por utilizar en sus redes el término “gracias negrito”, algo más que usual y coloquial entre nosotros, nos pone en evidencia de los alcances de estos nuevos paradigmas.

Esto nos muestra que es un movimiento global y que no se rige por el sentido común cuando se comprueba esta dimensión de represalias, donde ninguna voz defensora de derechos humanos se hace sentir, además.

Estas cosas no suceden por generación espontánea, hay que saber que existen laboratorios de ingeniería social, que estudian y elaboran estrategias de comunicación, teorías y tendencias que son llevadas a las grandes masas a través de centros de enseñanza, literatura, medios de comunicación que van difundiendo estas visiones en forma insistente y continua. No se trata de ser “conspiranoico” como se dice hoy en día.

Se puede investigar el Instituto Tavistock o la famosa Escuela de Frankfurt para dimensionar lo que aquí describimos.

Está todo escrito, basta investigar, analizar, así como acceder a fuentes que no gozan de tanta difusión o prestigio, para descubrir y entender el porqué de algunas cosas.

El viejo dicho que a las “palabras se las lleva el viento”, le podemos decir que nuevos vientos traen palabras, con significados que no se ajustan al contexto.

Cordial saludo,
Daniel García

1 COMENTARIO

  1. exactamente así, el presidente Batlle sostenía lo mismo en momentos que le hicieran una entrevista remarcaba la terminología baja que usaba Mujica y pensar que fue presidente.-
    como se arregla esto???

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