LO TUYO, LO MIO, LO QUE NOS DEJAN…

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            El gran filósofo Dr. Julián Marías, en su artículo “La Fuerza de la Verdad”, expresaba: “…en nuestra época, lamentablemente, la verdad goza de muy poco prestigio. La verdad es algo coherente; la mentira en cierta forma puede llegar a ser utilizada desde el punto de vista político, incluso desde los medios de comunicación”. Sobre la crisis de representación política, los casos de corrupción, y las instituciones de la democracia, respondió: “La democracia me parece el único régimen legítimo, adecuado para nuestra época. Es decir, la voluntad del país expresada periódicamente, de un modo público, pero con una condición, QUE ESTÉ INSPIRADA POR EL LIBERALISMO. Si la democracia no es liberal se convierte en un instrumento de opresión, como cualquier otro. Una opresión legal, pero es una opresión. De modo que en definitiva la libertad se extingue.”“Una democracia liberal, es una democracia en la cual el poder se limita a sí mismo. Sabe que no puede intervenir en la vida privada de las personas. La política se refiere a las normas generales de la convivencia y nada más. Ninguna política por legítima que sea puede decirme que debo opinar en religión, en filosofía, qué gustos debo tener literarios o en pintura, o en mis relaciones personales. En eso no tiene nada que decir la política… Yo creo que ha habido un desastre del liberalismo y la democracia. Es que han tenido unos padres intelectuales no demasiado buenos. Esto se origina en los empiristas ingleses del siglo XVII y comienzos del XVIII, que creían en la libertad política pero no creían mucho en la libertad humana. Si el liberalismo y la democracia se hubieran fundado más el Leibnitz, creería más en esa libertad. La democracia liberal es la democracia que limita el poder a los asuntos rigurosamente políticos”.

En una democracia liberal NADIE puede AVASALLAR el patrimonio lícito que construyó cada individuo legítima y honradamente. Esa acción es característica de quienes ejercen el poder bastardeando la libertad individual. Los que asumen despiadadamente como propio el patrimonio de quienes representan. Los que piensan que cada necesidad da un derecho, que dar derechos rinde votos, y no les interesa lo que cuestan esos derechos ya que lo pagarán otros, nunca ellos. Los que no manifiestan remordimiento por quitarnos salarios y pasividades, o aplicarlos a fines espurios. Reniegan sin piedad que altos impuestos y endeudamiento, generan más desempleo. Se financian con inflación emitiendo más pesos, que nunca impacta en sus salarios. Se exoneran de pagar tributos y disfrutan de prebendas que asumen eternas que salen de nuestra lonja. Rebaño de giles, los nabos de siempre, que pagamos multas e intereses confiscatorios por el mínimo incumplimiento. Entienden el poder político como una licencia para esquilmarnos, sin límites, sin responsabilidad, con absoluta impunidad, privilegio de una justicia desigual. Siempre el “lawfare”, la “justicia politizada”; la que tardíamente exculpa a los procesados y manda a los excepcionales condenados a limpiar plazas.

La obra pública hace pasar por manos porosas al dinero público. Camuflada de necesidad ineludible, generadora de trabajo, es realmente anatema de altos niveles de inflación de precios, que impacta veinticinco veces más sobre los deciles de pobres e indigentes, a los que aleja definitivamente de la necesidad de “reciclar basura”. Para el sistema político auto ordenar su desquicio económico es una tarea imposible. Gastan nuestra plata en 300.000 sueldos públicos mensuales, aguinaldos, licencias, inservibles o ausentes con estabilidad laboral garantizada, a los que cada uruguayo destina cinco de sus ingresos mensuales, además de soportar toda la carga tributaria. Los que no pagamos cuota sindical, estamos condenados a no tener presente, futuro, ni esperanza; no podemos ejercer presión sobre los cómplices del saqueo. Los pasivos, los desempleados, los marginados, vemos crecer cuentas públicas impagables, y licuar los pesos ganados con esfuerzo propio. Paradigma del “paga el otro” ideológicamente incorporado, Cosse y Orsi aumentan el valor catastral de las viviendas. Voracidad fiscal, ineficacia en controlar gasto improductivo y endeudamiento contumaz. El verso de que pague más el que tiene más, como buen comunista, debió alertarnos de que nos van a igualar en la pobreza, quedándose con la riqueza. Los ediles opositores aplauden más préstamos impunemente, sin considerar el rojo presupuestal. Cubren la rapiña destinando unos pesos para niños y jóvenes uruguayos chapaleando en aguas servidas. Gobernar es acumular deuda a la de sus predecesores, abusando de quienes la pagan. Por si fuera poco, burlan lo que le quitaron al trabajador para su retiro. Camuflan esa apropiación indebida, con dádivas “redistributivas” para los que están en actividad: asignaciones familiares, seguro de desempleo prolongados, incapacidades con o sin prueba, jubilaciones para ex terroristas, extendidas a familiares. Prestaciones que imputan al rojo de los pasivos. En realidad, ese déficit lo integran: licencias médicas truchas, fondos de sustentabilidad que cargan Rentas Generales, irregularidades y corrupción. En el BPS, ningún dinero es propiedad legítima de quien lo aportó. El pasivo, no tiene seguridad que le paguen el “haber jubilatorio”, porque, puede no haber, santificados por la necesidad fiscal. Eso sí, al jubilado se aplica doble imposición para postergar la eutanasia política del sistema., Está a merced de los políticos, como en el caso de los delegados del Poder Ejecutivo directores de “contralor” de las Cajas Paraestatales. En cumplimiento del otro deber, las fundieron. Se asignaron sueldos por un trabajo mal hecho, pagaron gerentes a precio de CEO y personal familiar con sueldos del Banco Central. Las deudas del sistema se cargan sobre el jubilado que auto percibe rapiñado su montepío, majo la consigna pasividad estatal para “administrarlo mejor” y “garantizarle una jubilación digna”. Ese recurso que te “cuidaron” los que votaste para representar tus intereses, no alcanzó, dieron quiebra. La limosna que te dejan la sacaron de tu bolsillo, pero depende de su superior voluntad lo que te dejan. Todos los sistemas previsionales están quebrados. Se identificó a los coautores y cómplices del escrache final: la vieja política, el FA y Murro, incorporando miles de pasivos sin aportes. Ahora la opción política no es denunciarlo y corregirlo; es maquillarlo. Una reforma “técnicamente sustentable”, resistida por la dirigencia sindical. Por motivos justamente contrarios puede alegarse su inutilidad. La propuesta mantiene el déficit grosero del presupuesto nacional y la incertidumbre hasta el 2043; aumenta la edad de retiro (más montepío del que trabaja), y preanuncia una tercera reforma previsional inevitable por la razón del artillero: no habrá más balas. Las variables actuariales dependen de la conducta presupuestal de futuros gobiernos y de circunstancias absolutamente inciertas. Más impuestos, más inflación, y pérdida del grado inversor, equivaldría a menor producción, más jóvenes emigrando, más funcionarios públicos, más gente en negro no aportando. Y ni hablar de las condiciones de disminución laboral que impone la tecnología: más UBER, más MERCADO LIBRE, más PEDIDOS YA, más sistema financiero electrónico, es menos burocracia, menos recaudación tributaria, empleos sólo para los tecnológicamente capacitados; más carga tributaria, inflación de precios, desempleo, emigración, e índices demográficos decrecientes. Para el jubilado se anuncian: más beneficios a colectivos auto percibidos “discriminados”; seguirán pagando asignaciones familiares a las personas que tienen a su cargo niños y adolescentes beneficiarios, aunque no los envíen a estudiar. Nada de bajar el gasto, bajar impuestos, eliminar regulaciones imposibles de cumplir que impiden trabajar y aportar al BPS. Ni ajustar “derechos” laborales a la realidad económica de los pequeños emprendedores, que fomenta el negro porvenir. La oposición travestida de sindicalistas a políticos, recrea demandas impagables que conspiran contra quienes quisieran tomar más trabajadores. El fatídico “grado inversor”, sigue auspiciando que les presten y te apliquen más intereses de la deuda futura. Agotada la espalda del contribuyente y la temida “rebelión” de “Un solo Uruguay”, la política toma más préstamos para cumplir con UPM 2 (gracias al FA).Y para el final, otro proyecto embarrado por el dúo Martínez-Cosse: la UAM, sustituto del Mercado Modelo, que en pocos meses enterró a los granjeros en deudas impagables con el BROU por los locales de la Intendencia. Otro endeudamiento incobrable que el FA socializará con todos nosotros, los montevideanos. Nada novedoso, deuda efectiva, entierro de lo tuyo y lo mío, que recibimos sin beneficio de inventario de nuestros gobiernos. Nuestro dinero, aquellos recursos por trabajar o estar jubilados, carga además de la miríada de impuestos nacionales y departamentales, con todo tipo de endeudamiento, saqueo por la inflación. El resto podemos disfrutarlo, destinarlo a ahorro, inversión, empleo, productividad nacional. Ese Estado que al menos debiera cumplir bien los fines primarios, seguridad, justicia, defensa y correcta administración de cada peso del contribuyente, ha jugado a “inversor” con nuestra plata. Se la ha timbeado en inversiones sospechadas de corrupción, que casualmente, ningún privado arriesga. Muchas, luego de enjundiosas investigaciones parlamentarias, duermen el sueño injusto en los cajones judiciales. La inversión en energía renovable, alto costo adicional en la tarifa que pagamos a UTE; costos incalculables de una planta regasificadora, que brilla por su ausencia; estudios para el puerto de aguas profundamente descartados; ALUR y su sustitución de petróleo por remolacha que pagamos en el combustible, la arena en la que convirtió nuestra plata en Cosse en ANTEL, las “in-versiones” de Sendic en ANCAP, una caldera que sigue helada que nos costó 90 millones de dólares, tirados; además de un slip de baño y el colchón presidencial por los que fue condenado. El Estado de Bienestar hoy se convirtió en Estado de Malestar manejado por una oprobiosa oligarquía, que nos coloca en el bolsillo pesos desvalorizados, fraude con el que pagan su farra. Un elenco promiscuo de burócratas insaciables que se nos imponen, sindicalistas sin personería que exigen cogobernar, empresarios prebendarios protegidos por altos aranceles que burlan en las fronteras. Los políticos nos quieren convencer que “vamos bien” comparándonos con quienes ya llegaron al abismo económico, social, educativo, anómico, disgregante de una sociedad cada vez más enfrentada, cada vez más violenta, cada vez más marginal, cada vez más drogada.

            Dice bien Julián Marías, hay cosas esenciales que caracterizaron a la democracia liberal. Cuando el gobernante respetaba lo tuyo y lo mío, mejoraba toda la sociedad. Ahora, es un instrumento de opresión sobre lo tuyo, lo mío; tenemos lo que nos dejan.

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