LOS QUE QUEDAN EN LA HISTORIA… (Parte I) Por Nelson Jorge Mosco Castellano

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Desde la época del Emperador Adriano, los dirigentes políticos que quedan en la mejor historia son aquellos que se atreven a hacer grandes cambios, consiguen hitos transformadores, destacan por sobre los mediocres, los pusilánimes, los cobardes, los corruptos y los dictadores.

Son los que asumen romper estructuras cuando las organizaciones políticas y sociales desfiguran la realidad económica en detrimento de sus administrados, produciendo “basura” presupuestal acumulada, que, si no se depura, multiplica costos indeseables sobre quienes conduce, distorsiona los procesos productivos, y reduce la economía a la mínima expresión. Todo lo que conforma una espiral viciosa, devastadora de países, regiones, y hasta imperios.

Ejemplo paradigmático ha sido la implosión desordenada de la URSS que agotó el sistema productivo, hizo sucumbir al país más grande del mundo, cuya conducción totalitaria formó una burocracia parásita, que no supo, no pudo y no quiso, evitar el colapso de millones de seres humanos, enfrentando la tiránica realidad. El comunismo en la URSS desapareció, dejó al totalitarismo.

Mao planteaba que el socialismo era la única respuesta para China debido a que las potencias occidentales, y particularmente los Estados Unidos, nunca permitirían que China avanzara bajo un régimen capitalista. No solamente se equivocó, construyó una sociedad policíaca para imponer esa ideología a sangre y fuego, condenando a más de 100 millones de chinos a morir de hambre. La libertad económica desmintió su elegía de terror. El programa de reformas económicas el 18 de diciembre de 1978 (durante el período Boluan Fanzheng) por los reformistas dirigidos por Deng Xiaoping, consiguió sacar de la miseria absoluta a millones, y a otros hacerlos capitalistas multimillonarios.

Esas reformas económicas liberales no han podido democratizar ese país-continente, ni siquiera hay un reconocimiento de que el Estado corporativo ha sido un espantoso destructor de recursos, que sigue consumiendo riqueza, que debiera estar destinada a mejorar la espantosa condición de los más postergados. Si el liderazgo chino tuviera claras las prioridades, y capacidad de desarmar una organización política castradora temerosa de perder privilegios impropios de la condición humana, podría pasar a la mejor historia.  

Nayib Bukele presidente de la República de El Salvador, recibió un país arruinado. Las organizaciones narco-mafiosas eran dueñas de la mayor parte del territorio enquistadas en el sistema político, exigiendo extorsivamente alcanzar el poder total. El mundo recibe una expatriación sangrienta de sus “refugiados”, y no hace nada por resolver la interna sangrienta del país.

Bukele ha dado ejemplo de gobierno con decisión de cambiar una realidad desesperante para los más infelices. Pasará a la historia. Ha implementado acciones para terminar con las maras, organizaciones terroristas mafiosas dueñas de la vida y los bienes más modestos de los salvadoreños.

Ahora buscan otro país para asentarse y desarrollar su acción delictiva. Según advirtió el vicepresidente de El Salvador, ese país podría ser Uruguay.

Esas actividades del narco terrorismo no están en el radar de enemigos de los gobernantes neo populistas cuya sensibilidad social egoísta está en su bolsillo.

Las críticas a Bukele y su gobierno llovieron desde posaderas ubicadas en cómodas butacas internacionales bien remuneradas. Juzgan duramente a los demócratas, pero son benevolentes y cómplices con las dictaduras. Encubren que el presidente salvadoreño cuenta con 90% de aprobación de su pueblo, porque sienten que asumió con decisión cambiar el oprobio que vivían. Desde su metaverso construyen su realidad paralela de acuerdo a los intereses del poder; enancados en oscuros personajes y sus “non santas” actividades.

Nadie se horroriza ya de los asesinatos denunciados por Bachelet de la vesánica dictadura de Maduro. O del presidente de Colombia que volvió a negociar con la narco-guerrilla otra “amnistía” de espaldas a su pueblo. Casualmente, o no tanto, en territorio cubano, en donde los terroristas están apañados por sus autoridades. Otra “tregua” (…y van), asegurándole bancas parlamentarias a cambio de intentar recuperar la soberanía colombiana al territorio narco-ocupado. Claudicación de espacio democrático resignado, del que el propio ex guerrillero Petro es producto genuino. Un dirigente depredador de su propia Patria conduciéndola hacia la desintegración acordada con el enemigo.

Mientras eso ocurría en Cuba, el Congreso de El Salvador está acelerando la aprobación de reformas propuestas por el presidente Nayib Bukele que moldearían la política nacional de cara a las elecciones generales de 2024. Durante un discurso ante los legisladores a principios de junio, Bukele presentó un paquete de cambios que incluía planes para combatir la corrupción y construir una cárcel para albergar a los delincuentes condenados por este delito. También contiene una propuesta para reducir el número de municipios de los actuales 262 a solo 44 y otra que recorta el número de legisladores de 84 a 60. “El reordenamiento territorial era una tarea pendiente”, señaló el vicepresidente Félix Ulloa durante una entrevista difundida en redes sociales el 2 de junio. “Hemos tenido una forma anárquica de gestionar nuestro territorio. Tener 262 municipios en un país tan pequeño no es muy lógico”.

Una reforma del Estado a fondo. El programa de salvación nacional implicó utilizar todas las herramientas constitucionales y legales para el Estado volviera a recuperar la anomia, devolviéndole un ámbito de seguridad pública indispensable a los que padecían la aniquilación de sus derechos humanos. Bukele encara ahora enfrentarse con la burocracia, el nepotismo, la multiplicación de cargos públicos inútiles que ahogan la economía, el trabajo y a la dignidad individual, fomentan la informalidad, la pobreza, las prebendas, la coima como política pública. Habituarse a vivir de un cargo público, aunque sea absolutamente innecesario, es un peso insoportable para toda la sociedad que la condena a la miseria. Es también corrupción, políticamente transada.

LA INOPERANCIA AL PALO.

Otros ejemplos de abulia gubernamental y corporativismo militante se da en Francia, donde Macron no puede conformar políticas públicas de orden presupuestal pacíficamente debatidas frente a una realidad que colapsa. Rousseau desmentido en cuanto al “contrato social”. Otra Revolución Francesa rebelándose contra la institucionalidad que fracasa. Napoleón no vendrá a poner orden a la burocracia aristocrática.

Biden juega al límite. La ruleta “rusa” del mayor gasto público exorbitantemente deficitario pone al “imperio” al borde del “default”. Palabra paradójicamente francesa para indicar que están en bancarrota. La corporación política engaña a su pueblo para sostenerse, emitiendo billetes verdes sin respaldo en la realidad económica. Una estafa a quienes confiamos en dólares para resguardarnos de otros “estafadores”.

Sin una violación parlamentariamente aceptada del gasto ya votado, no pueden cumplir con el pago de sueldos públicos, pensiones estatales y un presupuesto que se desplomaría. Se requiere urgente un consorcio inconstitucional con parte de la oposición para “ampliar” el límite del gasto “autorizado” por el propio Parlamento al gobierno.

Una debilidad que vuelve a exponer al mundo un liderazgo con pies de barro.

LOS DE AFUERA NO SON DE PALO.

Cuando la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible fue adoptada por los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas en la Cumbre de Desarrollo Sostenible en Nueva York en septiembre de 2015 como “un plan compartido para la paz y la prosperidad de las personas y el planeta, ahora y en el futuro”, se presentó una oportunidad histórica para América Latina y el Caribe. Pero avisaba: “A pesar del progreso, la región debe aumentar sus esfuerzos”.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) es una de las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas. Se fundó en 1948 para “…contribuir al desarrollo económico y social sustentable de los países de la región”. Una tarea eternamente inconclusa que tuvo un arranque palmariamente equivocado.

La malhadada idea de la CEPAL, con la prédica inicial encabezada por Raúl Prebisch de “Vivir con lo nuestro”, terminó concluyendo con la premisa de que es posible “Vivir con lo ajeno”.

Transformó un error en un apotegma, y finalmente, en una doctrina. Fue con ello precursor de liderazgos ineptos que endeudaron generaciones sucesivas bajo la consigna: “si se puede…” al gasto público. Resultado: cepo, default, 40 tipos de cambio, regalo a los amigos y acomodados de dólares baratos que vende el estado a sus favorecedores y que se revenden al día siguiente al doble. Subsidios a los ricos, devolución de impuestos a pseudo exportadores; privilegiados que expoliaron a sus bancos públicos y a sus economías nacionales.

No sólo impidió el desarrollo del valor agregado autóctono, sino que predicó lo que ahora plantean gobiernos populacheros como un catecismo: los dólares son del Estado, o su precio lo fija el Estado, no importa si se exporta menos, o no se importa ni lo elemental para hacer funcionar la economía.

Esta política exhibió con impudicia, con origen en los Bancos Centrales una corrupción de Estado, vendiendo bajo el poncho permisos para exportar, para importar, para comprar dólares a menor precio, para permitir lo que estaba prohibido. Precursora de las prebendas, de la falsa competencia, de la industria de “focas aplaudidoras” socialistas, de las falsas industrias armadoras compitiendo con economías de escala mundial, de acomodos con los privados. Cuando la discursiva de moda anti política ha reflotado el mote de “casta”, o sea la Nueva Clase como escribiera Milovan Djilas en 1957, el público desprevenido cree que se trata sólo de los políticos. El antecedente argentino llamado “…la causa de los cuadernos”, donde tantos empresarios han aceptado sus delitos venales ejemplifica el extremo al que estas ideas, adaptadas por una dirigencia impúdica, con “sensibilidad social” puede alcanzar, con la pacífica aceptación de sociedades rebaño que han sido “cocidas” a fuego lento.

El sistema mussoliniano de empresas del Estado, empresas privadas asociadas o transando con el Estado, o dependientes del Estado, las trabas para la radicación y funcionamiento de las empresas extranjeras, florecieron en nuestra sufrida Hispano América a partir del fin de la Segunda Guerra.

Las coimas también. Astilleros privados subsidiados de un solo barco, o con un solo cliente: el estado; petróleo en manos privadas que reparten coimas sin licitación. Y los casos de corrupción permeada a los más recónditos resquicios del poder público que florecen en sustitución de la dignidad del trabajo genuino.

No es la política la causante de estos males. Seguramente los políticos son responsables, cómplices o encubridores, por acción, omisión, o tolerancia. Algunos por no haber encarado frente a su pueblo la denuncia estridente del NO VA MAS.

AQUELLOS LODOS.

Nuestro presupuesto nacional URUGUAYO es un resultado de aquellos lodos, de componendas políticas, de la injerencia nefasta de cónclaves pseudo técnicos como la CEPAL, especuladores con la desgracia de sus pueblos forjada por gobernantes incapaces, deshonestos, insaciables del cargo, en conjunción con organismos politizados hacia el poder económico concentrado o enquistado, que de adentro y de afuera condicionan al gobierno.

 Diplomacia de “amigos” que ha transformado organizaciones otrora jerarquizadas de la ONU, la OMS, la OEA, la ALADI, en organizaciones para someter, o apenas para sostenerse.

El viejo Lula intentó revivir el cadáver de la UNASUR para gloria de su Foro de San Pablo. Pretendió ignorar que hace rato las maldades de dictadores del “Socialismo Siglo XXI” han quedado en evidencia internacional.

Conciliábulo itinerante de gramscianos personajes le siguen sacando el jugo al marxismo que odian porque son monárquicos, al esqueleto del comunismo cuyos huesos ya son polvo, y a cualquier pseudo ideología cuyos ropajes puedan servirles para alcanzar el poder y vivir de los demás. Su consigna es engañar y abusar del poder, dividir a la sociedad, al estilo de los Médici en el “El Príncipe”.

Ese antiguo elixir de hybris. Sentirse superior pese a sus acciones, omisiones, y brutalidad ofreciendo el espectáculo oprobioso de mafia.

Persiguen el poder a toda costa, desvirtuando conceptos elementales de economía que tarde o temprano se imponen. Reprimen valores naturales que la sociedad ha mantenido porque probaron ser superiores. Relativizan responsabilidad política de acciones consorciadas disolventes, delictivas que bastardean la democracia y el republicanismo. Conforman grupos de interés económico, político, y prebendarios obscenos, que entierran a pueblos enteros, sin que les pese en la conciencia la cara del hambre y depresión de la gente.

Funden países llamando a estatizar a veces; a privatizar cuando les conviene a ellos; a compartir ganancia con especuladores de dentro y de afuera. Avanzan sobre los derechos básicos naturales de todos, al grito de igualdad, dividiendo con discriminaciones que nunca anidaron en el alma de la buena gente. Recrean la esclavitud de sus conciudadanos a su servicio.

LA URSS EN EL TRÓPICO.

Siete millones de expatriados venezolanos son para Lula una “narrativas”; los muertos y torturados no existen en la dictadura en Venezuela.

La Venezuela bolivariana tiene varios “milagros” conseguidos. Ha logrado eliminar al capitalismo, salvo el de la aristocracia del autócrata. La tenencia privada de los medios de producción, convertida en esqueletos de infraestructura industrial. La explotación desigual de los trabajadores, unificada en una explotación igualitaria por la mafia gobernante. La riqueza legítima ganada con sacrificio que invierte en producción y da trabajo, totalmente acopiada para gloria y disfrute del dictador y su corte.

Todos los fósiles de la arrasada Venezuela bolivariana, solamente pueden apreciarse en la casta dirigente que se sacrifica y disfruta de ellos. Para conservarlos, en 2013, Maduro creó el Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA) para unificar la información que sus espías -propios y castristas- reunían de los opositores. La maquinaria de espionaje incluía expertos en ataques cibernéticos, hackers, control de llamadas y escuchas telefónicas. Esos datos no sólo eran procesados por el CESPPA, sino también por Cuba. Toda la información acaba en manos de los servicios de inteligencia cubanos, el G2, milicia de ocupación extranjera en Venezuela.

Se mantiene como resabio del comercio la importación de combustibles de Irán. Paradoja de productividad: Venezuela el país con mayores recursos petroleros de América exhibe sin tapujos al mundo que no tiene combustibles. Colas kilométricas de vehículos paralizados son el resultado del “socialismo del S. XXI”. Eso sí, no se contaminan más importando el combustible de más las refinerías yanquis, porque carecen de dólares.

No obstante el férreo control del régimen se produjo una desviación. La tozudez de la economía por resurgir, y el repudio a la moneda bolivariana sin ningún valor, convirtió al dólar extraoficialmente en la moneda oficial.

Gracias al dólar, la economía enterrada está paulatinamente volviendo alimentos a los supermercados vaciados; el comercio interno absolutamente extinguido, que transaba en bienes, volvió al dólar como moneda de intercambio.

Pero duelen aún los derechos humanos conculcados por los dictadores férreamente, para evitar que los decepcionados del “paraíso” de Maduro y sus cubanitos, quieran recuperar sus libertades, su trabajo, su propiedad, y su país.

El intento de reflotar al hundido Maduro en el retiro espiritual de Lula, que incluyó a unos pocos presidentes democráticos y a una runfla de coimeros viejos, corruptos, condenados por la Justicia y pseudo liberados, se arruinó.

Una voz representando al país más pequeño de la región, que luego de un interregno genuflexo con la corrupción y las dictaduras, recuperó su presencia internacional en defensa de históricos y clarísimos conceptos de libertad, democracia y republicanismo le arruinó el pastel, y la cena de despedida. Conceptos éticos, morales, democráticos, igualitarios en defender a los derechos humanos plantó cara a los autócratas.

Un estruendoso silencio de los poderosos en el concierto internacional indica que la democracia auténtica no está de moda.

Hoy paga respaldar dictadores, aunque se junten con lo peor de las tiranías del mundo.

Sigue imperando la fracasada versión diplomática de que hay que encubrirlos porque son “sus” dictadores.

Quedan de lado las vidas que se sacrificaron para defender la libertad.

Quedan de lado los valores que distinguieron a los liderazgos que pasaron a la mejor Historia por impulsar el bienestar de la Humanidad.

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