LOS VERDADEROS SOLDADOS NUNCA SE SEPARAN. Por Arquímedes Cabrera

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El canto militar durante los entrenamientos físicos es parte de la formación integral del cuerpo y la mente del combatiente. Complementa la parte física fomentando el espíritu de cuerpo.

Pero también ha sido para la izquierda una herramienta formidable. Desde los letristas que iniciaron la infiltración cultural, hasta las usinas de propaganda en que han transformado al carnaval, esta expresión cultural ha ocupado un lugar relevante en su historia.

Lo que parece que sigue molestándoles son los cantores en los cuarteles.

Como sabemos, aunque algunos profesores del Instituto Superior de Educación Física lo lamenten, la educación física tuvo sus orígenes históricos en el entrenamiento militar.

En Mesopotamia se ejercía la actividad física como destreza militar. En Japón, la actividad física se fundamenta en distintas disciplinas marciales ( Karate, sumo, judo, kendo) y tiro con arco (kyudo). En Grecia el fin supremo de la educación física era crear hombres de acción como los espartanos, inmortalizados en la batalla de Las Termopilas.

En Uruguay las actividades de educación física desde fines del siglo XIX tuvieron estrechos vínculos con la actividad física militar, persiguiendo el desarrollo físico integral. Tanto el paracaidismo, la equitación, el triatlón y demás especialidades de deportes extremos tienen orígenes militares.

Pero como ya esta normatizado en la nebulosa opaca del pensamiento único, parece que el frente amplio, tiene también atribuciones para cuestionar las más antiguas tradiciones castrenses.

Esta semana, volvimos a constatar, como la izquierda imprime su ritmo al gobierno esta vez a través del canto. Parece que ahora un simple militante pretende desde la ciudad de Treinta y Tres, que el Ejercito contrate letristas como las murgas para salir a trotar.

Como siempre maestros en la parodia, un militante de izquierda que estaba tomando mate en su casa – o sea haciendo nada- se disgustó con el canto de un grupo de militares que en su entrenamiento diario pasaron cantándole a sus cuatro camaradas emboscados por asesinos terroristas en el pasado reciente.

Como hijo de estas generaciones académicas – es abogado-, así como la impunidad que le otorga la cobertura mediática de los medios obsecuentes, no podía tener otra idea mejor que recurrir a la prensa compañera para publicitar una destemplada carta al ministro de Defensa Nacional.

No solo quejándose por la letra de la canción y porque pasaron frente a su casa, sino que también reclamando información de cómo, dónde, cuándo y quién libreta esos cánticos, como si de un concurso carnavalero se tratara.

Y como el Ministerio de Defensa es uno de los mejores bailarines de los ritmos impuestos por la izquierda contra sus Fuerzas Armadas, el oficial al mando de esa fracción en Treinta y Tres terminó sancionado.

Un asunto que, aunque ridículo, no es menor porque demuestra hasta adonde las fuerzas pueden esperar respaldo de sus superiores en caso de tener que ser empleadas.

Si por hacer alusión a la muerte de sus camaradas, un militante de izquierda hace que los sancionen, no imagino lo que pasaría si algún amigote mafioso – de los tantos que pululan cerca del poder político – les inventa una denuncia. No importa su legitimidad, ya se sabe que todo lo decidirá un militante tomando mate.

Lo concreto es que mientras tanto, la Ciudad de Treinta y Tres luce impertérrita el monumento con los símbolos del partido comunista, y que mientras todos los años esos mismos militantes insultan y agreden a nuestros militares en marchas programadas y libretadas por los mismos que les erigen monumentos, memoriales y museos, la justicia continua su persecución implacable a sus veteranos condenándolos a cadena perpetua. 

 Así lo sigue reafirmando el linchamiento público de un simple agente de policía, que tuvo la mala suerte de hacer guardia hace 50 años durante las operaciones para desmantelar el aparato armado clandestino del partido comunista. El mismo al que pertenecen quienes esta semana le condenaron.

Una patética parodia de justicia que linchó al ex agente de segunda Alejandro Ferreira en una parodia de audiencia pública, enmarcada por un coro de viejos comunistas hambrientos de venganza y dinero.

Esta sentencia, comentada con deleite por el fiscal Perciballe y Chargoña, el abogado acusador de un grupo de comunistas, que babeantes de odio festejaban la perpetración de su felonía en la puerta del juzgado.

Es la primera sentencia sobre estos casos dictada en un juicio público y como en casi todos los demás contra nuestros veteranos, violó todos los principios generales del derecho, así como las más importantes convenciones internacionales, que establecen como principios inmutables, el de legalidad y el de la irretroactividad de la ley penal.
Nuevamente se le aplica a un hombre largamente octogenario, que como agente de segunda tenía cero responsabilidades en cualquier operación, una pena de 9 años, o sea, a esa altura de su vida, perpetua.

Otra vez más, aquí no se presumió inocencia, ni se contó con ninguna garantía. Fue un linchamiento público, con una claque en la puerta del juzgada gritando asesino y pidiendo venganza con la prensa militante registrando otra hazaña más de esta insania.

Como de costumbre, ni una nota a la parte del acusado, que es la verdadera víctima de este circo. Por el contrario, solo los inquisidores y sus pandillas cuentan con este privilegio para reafirmar su victimización paga y sin pruebas, en una verdadera apología al odio.

Así es como se construyen en Uruguay verdaderas condenas a muerte, como la del Coronel Arturo Aguirre, fallecido enfermo y en solitario en cautiverio esta semana, después de haber dejado lo mejor de su vida para su Familia y su Patria.

Sin embargo, al gobierno parece que solo le inquieta que los colectivos compañeros se ofendan por una simple plaqueta en memoria a sus mártires o que algún militante insolente se moleste porque sus camaradas los recuerden en sus cantos guerreros.

Si alguien quisiera diseñar un plan para profundizar la grieta y alejarse cada vez mas de la pacificación nacional no le saldría tan espectacularmente bien.

Mientras tanto, los Veteranos de La Reserva de las Fuerzas Armadas, se siguen reagrupando, auto convocándose en todo el país semana tras semana, dando un claro mensaje de voluntad pacificadora, pero también dejar bien en claro el mensaje que LOS VERDADEROS SOLDADOS NUNCA SE SEPARAN.

6 COMENTARIOS

  1. Emotivo artículo, ese es el punto álgido de la ignorancia de política de estos perversos, nómadas de nomenclatura, tomar la venganza por justicia:

    “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”

    Eso pasa con estos resentidos sociales igual que su Musa revolucionaria de la desesperación, Karl Marx y pasó bajo la orden bolchevique contra una familia inocente de la monarquía de Nicolas II, donde murieron infantes y gente que no tenía ni parte ni arte de las decisiones buenas o no de sus protagonistas.

    Para los déspotas comunistas y sus gregarios acólitos, no vale la razon, ni la verdad, sino una fidelidad insólita e hipócrita que los convierte a todos en cómplices de crímenes de lesa humanidad.

  2. Muy buena nota de Arquímedes Cabrera. Las FF AA y sus Reservas ya tienen varios casos de estos. Recuerdo que el 1er. mártir fue el Gral. Dalmao, muerto en cautiverio injustamente SIN PRUEBAS!

  3. A esta altura si hubiera…todas las unidades militares a la misma hora deberían haber salido a las calles a efectuar una corrida con sus cánticos total si nadie los defiende…

  4. Da bronca todo lo que está sucediendo contra nuestras FFAA, ahora apareció un personaje que le molestó lo que cantaban los soldados y para colmo de todos los males sancionaron al Oficial al mando, ¿el Ministro no dice nada ante esta sanción inmoral al Oficial? Estamos mal, muy mal.

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