MILICO

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El ciudadano militar, como todo ser humano social y político, tiene una necesidad biológica no distinta a los demás: comer todos los días, él y su familia.

La otra necesidad es contar con buena salud, él y su núcleo familiar.

En estos tiempos, el ciudadano militar tiene dificultades para cubrir su comida diaria y más para atender su salud. Ambas luchas cotidianas solo le dejan tiempo para

pensar siempre en emigrar, es decir, integrar un contingente en una Misión de Paz.

A su regreso, intenta cumplir otra de sus aspiraciones: tener vivienda propia, levantada

con su propio dinero ganado en el extranjero y con sus propias manos, dado que no le faltan habilidad como albañil, carpintero, sanitario y electricista.

Si tiene suerte, edificará su casa en una zona donde tendrá como vecinos a otros amigos y camaradas de armas.

Al contrario, podrá establecerse en una zona marginal donde se verá obligado a convivir con delincuentes, o con otros ciudadanos carentes de simpatía por su condición de ciudadano militar.

Será entonces el «milico», ya que no será reconocido como «soldado».

A diario cumplirá la obligación de concurrir a su cuartel y cumplir sus tareas: instrucción, guardia, mantenimiento, destacamento y otras en apoyo a la población civil.

Y así será todos los días, con alegrías (los menos) y con sinsabores (los muchos), porque la profesión militar es ingrata y no muy cercana a la comodidad sino a la incomodidad, y no a la abundancia sino a la escasez.

Nadie reconoce eso, pero ya es tiempo de empezar a hacerlo. No somos apenas «milicos», sino «soldados «, pero el término nos identifica en todas las jerarquías.

No nos molesta, sino al contrario, nos da sentido de pertenencia. Nos brinda «Espíritu

de Cuerpo», que nosotros sabemos manejar muy bien. No podemos perderle, porque los tiempos se vienen cada vez más difíciles.

4 COMENTARIOS

  1. Cuando leo este tipo de notas, siento una enorme tristeza y compasión por estos abnegados ciudadanos. Donde iremos a parar si seguimos insultando a aquellos que están siempre en primera fila para sacrificar sus vidas por la CV patria y en la última fila cuando llega el tiempo de ser justos.

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