Oposición y militancia

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Por Marcelo Olivera

La oposición es un elemento básico de los sistemas democráticos, es importante ya que es el factor de control y limitación de los gobiernos de turno, además de una posible alternativa ante un cambio de signo político en el mandato de un país.

Su tarea no es negativa, sino que, todo lo contrario, si se toma con seriedad. En un sistema multipartidista las combinaciones son casi infinitas, se puede hacer uso de los resortes del Legislativo para asociarse con otros partidos y llevar adelante diversas iniciativas.

En el caso de la oposición que tenemos en Uruguay desde el 01 de marzo de 2020 no se hizo otra cosa que militancia tribunera. Relatos poco creíbles, cifras imposibles de verificar o manipuladas con total desparpajo, medias verdades y mentiras absolutas. Basta recordar su primer “escándalo”, a pocas horas de cambiar la cabeza del Ministerio del Interior cuando empezaron los relatos que intentaban instalar la idea vetusta de la autoridad represora. Primero con un supuesto abuso hacia un empleado municipal y luego hacía unos jóvenes que tocaban el tamboril, ambos relatos cayeron en menos de 24 horas y el tiro de gracia fue justamente la inexistencia de denuncias de violaciones a los DDHH. Descubiertos en su desnudez moral de hicieron los distraídos y empezaron a fabricar otro relato.

Es en en momentos de crisis es cuando se ve la estatura política de los dirigentes y con el ingreso del SARS-COV2 todos pensamos que desde la oposición se iban a poner a la orden para sacar el país adelante.

Todo lo contrario.

Sus medidas eran tirar manteca (ajena) al techo a sabiendas de que la economía no podía soportar algo así, el fin fue revivir el viejo caballo de batalla amordazado en la campaña, oligarquía y pueblo. Su otra propuesta era aplicar medidas restrictivas con la clara intención de poder sustentar otro de sus fantasmas preferidos, el Estado opresor de las masas. Ambos relatos no dieron en el blanco, el gobierno opto por la libertad responsable, atender a los más necesitados asignando eficientemente los recursos disponibles y mantener la economía encendida. Eso sin contar con una gestión de la pandemia destacada en varios países y una vacunación rápida atendiendo a los más vulnerables.

Verdes de tanta bilis contenida elevaron otro relato y usaron su recurso más novedoso, el slogan: Estado ausente. Lo respaldaron con una actividad noble, las ollas populares. Pero todo ese esfuerzo se vino al suelo cuando usaron un móvil televisivo para aparecer con camisetas que invitaban a firmar contra la LUC. Daban así el puntapié inicial a su “plato fuerte”: el referéndum.

Vayamos por partes. Dicen que la victoria tiene muchos padres, pero que la derrota es huérfana. La izquierda les dio padres adoptivos y los hizo saltar cual fusibles para evitar un cortocircuito. Lo vimos en las presidenciales cuando vieron con espanto que aunque llegando al balotaje no pudieron alcanzar el poder por cuarta vez. El segundo balde de agua fría fue con las municipales cuando casi pierden su bastión, Montevideo. Lo consiguieron con la ley de lemas contra la cual despotricaron en su momento, así que la victoria tiene sabor agridulce.

Ante ese escenario y con miedo a la autocritica que les permita abrir los ojos se tenía que colocar un barómetro para ver a la altura a la que se encontraban.

La recolección de firmas y el llamado a las urnas para que el pueblo se exprese es el máximo privilegio que tenemos en nuestro país. Eso debemos celebrarlo y cuidarlo haciendo uso de nuestros principios republicanos. Pero haciendo uso del slogan de la izquierda, “el miedo no es la forma”, vemos como se ha torcido un mecanismo previsto en nuestra Constitución para poder mantener a la militancia activa en una campaña dónde todo vintencito sirve a una causa dónde la épica es más importante que la ética.

A esta altura de la campaña, en franco descenso de calidad y argumentos, se nota claramente que no son oposición. Con su personalismo mezquino dejan en claro que hacen militancia y que lo menos que les importa es la gente.

1 COMENTARIO

  1. Un artículo que no dice nada, sin argumentos ,sin información de calidad y para la tribuna .La política es otra cosa .
    Está bueno hablar cuando se tiene conocimiento de las cosas y no criticar a organizaciones políticas a las cuales se desconoce y envidia por estar con el pueblo . El batllismo es otra cosa, no está sarta de mentiras tiradas en un artículo que es mejor olvidar y dejar pasar.

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