PLAN ESTRATÉGICO ARTIGUISTA

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Por: Mario A. Menyou.

Introducción

Es probable que el título cause confusión, dado que son  conocidos: el Plan de Artigas que presentara a la Junta del Buenos Aires en 1812 para luchar contra la ocupación portuguesa de la Banda Oriental, y  el Plan de Artigas de 1816 ante la invasión portuguesa a la Provincia Oriental, pero a ninguno se le llamó “estratégico” ni “artiguista”.

En la oportunidad encararemos estos planes, pero integrados a lo que consideramos un plan general sobre las acciones llevadas a cabo por el General don José Gervasio Artigas, en sus 10 años de participación en la Revolución de la Provincias Unidas del Río de la Plata.

Es común ver apreciaciones de historiadores y escritores sobre los hechos históricos, interpretándolos  a la luz del conocimiento con que hoy en día se analizan los sucesos de actualidad; como también han quedado descriptos excelentes estudios que analizaron los hechos y documentos  de una época, en la coyuntura del momento, cotejándolos con las ideas y pensamientos preponderantes en esos tiempos.

Lo que se pretende exponer es una mixtura de ambos enfoques, atendiendo a historiadores y escritores que han orientado su estudio, sobre los hechos y su entorno en la época en que se sucedieron, así como visualizarlos a la luz de formas de estudio posteriores a cuando se produjeron.

Ubicándonos en el espacio y el tiempo de acción del General Artigas, podemos ver algunas influencias foráneas en su pensamiento, mas todas adaptadas a nuestro medio humano y geográfico de la época, con cabal conocimiento de lo que convenía para el desarrollo autónomo de esta Nación.

Se observan en la documentación y las acciones que produjo, aspectos  estratégicos, que equivalen generalmente a una visión a largo plazo, donde las alianzas o rivalidades coyunturales que se le presentan son atendidas en forma global, teniendo en cuenta no solo el momento y lugar en que se producen, sino lo que proseguirá a esa situación, y como estilo común de resolución, el empleo de todos los medios a su alcance para superar rápidamente esa etapa y prever la continuación de las acciones, ya sea en tiempo de paz como de guerra.

Del ordenamiento de la vasta documentación producida por nuestro Prócer, podemos apreciar un hilo conductor en sus ideas y proyectos, así como en sus acciones, que nos hemos permitido analizarlos a la luz del pensamiento estratégico, con la hipótesis de comprobar que se cumplieron durante el proceso de la revolución artiguista, la atención de todos los Factores del Poder en su desarrollo, lo que de ser así podríamos considerar que, aquello que generalmente se denomina como “Ideario Artiguista” es en realidad en términos de actualidad, un “Plan Estratégico Artiguista”.

Así, en este trabajo buscaremos verificar si se ha cumplido con el Factor Político, el Factor Económico, el Factor Social y el Factor Militar, formas de estudio muy posteriores a la época en que se desarrollaron los hechos históricos sobre los cuales nos basamos, todo lo cual, para demostrar que el hilo conductor del ideario artiguista puede ser tratado como un Plan Estratégico que evidencia en su creador, una capacidad que hasta ahora pocos le han atribuido y que en el marco académico internacional no se le ha reconocido, la de Artigas Estratega.

Factor Militar

Planes de Batalla de Artigas del 15 de febrero de 1812 y Plan contra las invasiones Portuguesas de Julio de 1816.

Producido el armisticio entre la Junta de Buenos Aires  y el Virrey Elío, el Gral. Artigas se niega a llevar su Ejército junto al argentino hacia la Capital y se dirige al norte, buscando como lo interpretan varios historiadores y el propio General lo manifiesta en carta que envía a la Junta del Paraguay el 7 de diciembre de 1811,   mantenerse en una posición desde la cual volver a efectuar operaciones militares contra quienes oprimían y usurpaban el territorio de un Pueblo que lo había erigido en su Jefe. 

Dice Artigas “…que se levantase el sitio de Montevideo, solo con el objeto de tomar una posición militar ventajosa para poder esperar a los portugueses…”

Desde el Ayuí dirigió la citada carta al Gobierno del Paraguay en la cual refiere toda la campaña militar desarrollada desde que se adhiriese a la causa de la Junta de Mayo hasta luego del Éxodo, en que se afincase en ese lugar. Posteriormente dirigirá otra correspondencia a la Junta de Buenos Aires en la cual redacta un Plan de Operaciones militares para actuar contra el Reino del Portugal; y aquí cabe una observación de historiador militar Cnel. don Oscar Antúnez de Olivera, que analizando la situación desde una visión netamente de su profesión expuso: “Obsérvese un poco el mapa y piénsese en lo que hubiera sido de la Provincia Oriental, Entre Ríos, Corrientes y también Paraguay, si no hubiera tenido Artigas la genial idea de mantener el Ejército Oriental y elegir un punto como el Ayuí, desde donde podía efectuar acertadamente sus operaciones militares, en combinación con las Fuerzas de Misiones y del Paraguay,…”.

El Plan implicaba la invasión de las Misiones Orientales con las Fuerzas de Yapeyú y de Misiones, y el posicionamiento de Artigas con sus tropas en Santa Tecla, en la frontera con Río Grande del Sur y sobre la Cuchilla Grande, impidiendo el pasaje al Brasil por la zona de Yaguarón y dejando libre el paso por La Angostura a las Tropas de ocupación que debían retirarse del territorio de la Banda Oriental. Consideraba también la intervención de tropas del Paraguay para consolidar las posiciones en las Misiones y permitir el desplazamiento de las Fuerzas de Yapeyú a cubrir la retaguardia de las Tropas de Artigas, si este debía empeñarse en combate con los portugueses para desalojarlos de Maldonado.

Vemos que aquí se cumple con la máxima de la estrategia de la aplicación de los medios disponibles en la consecución del objetivo. Volviendo a los conceptos de Antúnez Olivera, nos refiere: “…cuanto más se lee el Plan de Artigas, cuanto más se medita sobre el mismo, nos parece encontrarnos frente a un Profesor de Estrategia, en una Moderna Escuela de Guerra.”

Este brillante plan no pudo ejecutarse, pues aprobado por el Gobierno de Buenos Aires, dispusieron el envío de uno de sus miembros, Don Manuel de Sarratea para hacerse cargo del mismo, persona que no tenía para nada conocimientos militares como para conducir operaciones de la magnitud que preveía nuestro General. A su vez, nuevamente la diplomacia porteña habría de intervenir sellando el pacto llamado “Rademaker-Herrera” por el que las tropas luso-brasileñas se comprometían a abandonar el territorio Oriental, cosa que hicieron en un lapso de tres meses en los que asolaron completamente la campaña y arriaron al Brasil cuanto ganado y caballada pudieron reunir.

Pero, si este plan descripto fue considerado como brillante por sus contemporáneos y posteriores estudiosos, ante la certeza de otra invasión portuguesa en julio del año 1816, el General vuelve a elaborar otro Plan para contrarrestar los efectos de ésta, basado en las mismas premisas que el anterior. Llevar la guerra al territorio enemigo, evitar su entrada en el nuestro, emplear Ejércitos constituidos y prever la formación de milicias para el caso de tener que reforzar las tropas combatientes, atacar en lugar de defenderse, aplicar el conocimiento del terreno para favorecer las operaciones. En Julio 14 de 1816 escribe a Don Manuel Barreiro una extensa carta en la cual le detalla claramente su plan y entre muchas directivas le dispone aspectos que evidencian no solo el conocimiento teórico de la maniobra militar a desarrollar, sino la práctica en las cosas que hay que prever antes del desarrollo de las operaciones. Así complementa a un apoyo logístico detallado que solicita: “…y todo lo que vea Usted que ahí es superfluo, y que por acá puede sernos útil”. Recordando enseñanzas de grandes pensadores militares; en 1638 el militar y escritor portugués Francisco Manuel de Melo en su “Política Militar en Avisos de Generales” (libro que seguramente no llegó a conocimiento de Artigas), expresaba dirigiéndose a los  Capitanes de Mar y Guerra: “porque los viajes breves, y que se hacen a provincias amigas, bien pueden sufrir de falta de prevención, más los que se hubieren de hacer a reinos enemigos, y por largo tiempo, llevarán menos de lo necesario, si no llevan más de lo necesario.”

Siguiendo con las disposiciones de Artigas: “Al fin, a todos los Comandantes de Milicias tengo escrito para que marchen a buscar armamento y facilitar de ese modo su pronto reparto y conducción, y ejercitar la milicia mientras nosotros operamos, que si llega el caso se convocarán todos para cuando se necesiten y donde ocurra el peligro”.

También tuvo en cuenta en sus disposiciones, la guerra en los ríos y el mar, y a tales efectos dictó patentes de corso para atacar navíos portugueses y españolesdonde los encontrasen. Así, según explica la Señora Licenciada Cristina Montalban en sus escritos sobre “Los Corsarios de Artigas”, que el día 27 de julio de 1816 partían de la Villa Purificación, las dos primeras naves corsarias de Artigas, los faluchos “Sabeiro” y “Valiente”, que partieron según se puede leer en el Archivo Artigas: “…bien pertrechados y provistos de gente para auxiliar del río nuestros movimientos por tierra”.

También en Purificación, Artigas se reunirá con el Cónsul de Marina de los Estados Unidos en Buenos Aires, Thomas L. Halsey con quien tratará el tema de la impresión de las Patentes de Corso y la disposición de naves y tripulaciones norteamericanas. Así como, el 8 de agosto de 1817 firmará un Tratado de Comercio con Inglaterra, que ampliaba la presencia marítima de los intereses Orientales.

En conjunto, el Plan preveía movimientos por campos y ríos en las Misiones, Santa María, Santa Tecla, Yaguarón y Santa Teresa, con reservas desplazándose por las zonas interiores del territorio Oriental y atendía concepciones estratégicas al nivel de los grandes Conductores Militares de la época, fue puesto en práctica con una desequilibrante diferencia en armamentos, livianos y pesados, y despliegues tácticos que eran desconocidos para los combatientes americanos y que el grueso de las tropas portuguesas venía de practicarlos en las guerras contra Napoleón en Europa.

También en la oportunidad, el Gobierno de Buenos Aires tuvo primordial injerencia en los resultados, al abrir otro frente de combate a las Tropas Artiguistas por el sur de Entre Ríos, así como desconociendo y combatiendo los corsarios artiguistas en el Río Uruguay y el Río de la Plata, lo que restó apoyos a las Fuerzas que combatían en el territorio Misionero y Oriental.

Si bien en la ocasión el plan concebido atendía aspectos estratégicos de mucha consideración, en el terreno de la Táctica estuvo la derrota de los guerreros orientales.

Atendiendo al objeto de este estudio, el Factor Militar del Potencial Nacional en el ámbito de la Estrategia estuvo bien planificado pero efectos externos propiciaron su fracaso.Al decir de Don Eduardo Acevedo Díaz: “Artigas, descendiente de un Sargento de Zaragosa, era uno de esos Orientales fundidos en el molde de Marte, que tanto podrá admirar en la leyenda, el cronista de las guerras”.

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