¿QUE PASÓ EN LAS PASO? Por Daniel García

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Así se denominan las elecciones recientes en Argentina por ser Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

Lo que sucede en el vecino país siempre nos convoca de diferentes formas por las repercusiones que hay sobre nuestro país, cuando se trata de política o elecciones como es el caso, seguramente aumenta en expectativas e interés.

Con un sistema más complejo de elecciones comparando con el nuestro, puede resultar engorroso explicar, cómo intentar interpretar los resultados, cuando en definitiva aún quedan las elecciones generales para elegir futuro presidente.

Y muy importante para ubicarnos en contexto, hubo cerca de un 40% de los posibles votantes que no concurrieron a ejercer su derecho.

No obstante, nos gustaría realizar algunas consideraciones, comentar hechos y emitir ciertas conclusiones desde nuestra óptica.

Argentina con un territorio quince veces mayor y unas doce veces nuestra población, es un vecino poderoso y con el que estamos ligados de múltiples formas desde nuestra historia, costumbres, idioma, deportes, familias, etc.

Todos sabemos que es un país riquísimo en cuanto a las bondades naturales, recursos de todo tipo, tierras, ganado y población.

Pero nuestra cercanía, también nos advierte, que desde hace varias décadas su situación socio cultural, económica y política, se desenvuelve en una especie de tembladeral que dificulta obtener estabilidad, desarrollo, prosperidad.

Argentina es un hermoso país que a comienzos del siglo XX era considerada la quinta economía mundial y se destacaba en las artes y en otras áreas como la investigación en numerosas ramas del conocimiento.

Supo ser potencia mundial, y el hecho de haber caído a lugares tan alejados de aquellos índices, solo nos alerta que hay muchas cosas que seguramente no funcionan adecuadamente por allí.

Curiosamente sigue siendo el granero, pero está cerrado al mundo y sigue teniendo recursos naturales que explota mal y nunca, en una especie de suicidio colectivo.

Las gestiones de diferentes gobiernos desde la década de 1940 han llevado a esta situación, donde la sucesión de crisis políticas, económicas y sociales, han conducido casi a postrar un país que de ninguna forma debería estar en estos niveles de alarma y caos.

No hay condiciones objetivas para tal alarma como no sea la corrupción galopante que se apodera de todo.

Casi la mitad de la población es hoy considerada pobre, alarmante índice de inflación que supera el 100% largamente, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y del dinero ante múltiples devaluaciones, reiteradas negociaciones con organismos de crédito que no terminan de solucionar ningún asunto en una economía en caída libre

Violencia desatada con una ferocidad llamativa, la droga como en tantos lugares produciendo sus estragos, un sistema político salpicado por actos de corrupción increíbles, que algunos se han visto en vivo y en directo.

Además, hay millones de personas que viven de la ayuda del Estado o de los llamados “planes”, que no son otra cosa que dádivas para sobrevivir, como los osos en el Circo, que son esclavizados para hacer funcionar el espectáculo y el negocio de otros a quienes Milei llama ¨La Casta¨.

 Los argentinos están entonces casi domesticados y resignados a vivir en esa situación, por nombrar algunos ingredientes de un cóctel socialmente explosivo.

Si desde el Uruguay, nos sorprende y llama la atención todo este panorama, lo que debe ser para los propios argentinos convivir en esa realidad sin que no haya alguien, o muchos, que se indignen y quieran hacer algo diferente.

De allí, que, en estas recientes elecciones primarias, los resultados hayan generado tanta turbulencia, sorpresa y también temor.

El Sr. Javier Milei, alguien relativamente nuevo en política que llegó a ser diputado provincial recién en la última elección y que está por fuera de los grandes núcleos de la política tradicional argentina, emergió como el candidato más votado, a pesar de que su movimiento no tenía competencia interna, ni tenía cobertura y representación en todas las provincias.

Milei viene cuestionando al propio sistema político y ahí radica su arma secreta. Dicho sistema está salpicado de actos de corrupción, pero también de inoperancia para resolver o encaminar a una nación rica en recursos para que su destino y realidad sea diferente a la actual.

Hoy Argentina tiene un aparato estatal cada vez más gigante, que suma constantemente la atención y asistencia de millones de personas, a quienes se les crea una dependencia insostenible en el tiempo, que asfixia a los contribuyentes por.

A nosotros nos pasó lo mismo desde 2015, cuando Astori dio su famoso aval para dar un aumento de carga impositiva de manera de poder mantener las cuentas públicas equilibradas luego del defalco de ANCAP hecho por Sendic, que nos costara 800 millones de dólares y para financiar el asistencialismo de Mujica que multiplicó por cuatro nuestra deuda externa.

Milei nos sacude en algunos de sus planteos, porque, en definitiva, desde este lado del río también tenemos parecidos asuntos que nos afectan y preocupan.

Convivimos con un estado sobredimensionado y que además sigue creciendo, los sindicatos reclaman más funcionarios, más recursos de asistencia, más presupuesto para infinidad de actividades, sin que a nadie se le ocurra reclamar acciones a cambio, alguna forma de devolución o un término a las mismas.

Por ende, eso implica, un estado insaciable en cuanto a recursos, cuya única forma de encontrarlos, es mediante una carga fiscal interminable que asfixia a la actividad de pequeñas y medianas empresas que generan empleo genuino.

Un estado que al final no cumple sus cometidos esenciales como es el caso de la seguridad, un tema prioritario en la preocupación de la población de muchos países de la región y a la vez, asigna fondos a políticas improductivas como fomentar lo relacionado al género y sus temas afines.

Cosas que a veces vemos en pequeños detalles, como ocurrió días pasados en un episodio de desacato de un joven que pretendió desobedecer y burlarse de la policía, en ese reiterado desconocimiento del principio de autoridad.

La reprimenda ejercida por el jefe de Policía seguramente fue acompañada por la voluntad de miles de ciudadanos que nos vimos identificados y que de alguna forma queríamos estar ahí aplicando un correctivo hoy tan escaso.

Eso, que para muchos puede resultar horroroso, en función de los derechos, garantías y demás sentimentalismos actuales, es un sentir de una gran mayoría que aguarda con ansiedad otras actitudes por parte de las autoridades, que hoy parecen tener una especie de “pánico escénico”, donde todo es tan tibio.

Allí están algunas razones no visibles, de porque alguien, con propuestas tan aparentemente “alocadas”, consigue una adhesión tan significativa.

Hay sed de líderes firmes que tomen las astas del toro y nos devuelvan la sensatez

Milei habla sin vergüenza, de que se deben revalorizar sus FFAA, equiparlas con tecnología moderna, respetarlas, porque son quienes defienden la Nación.

Aquí, cada día debemos leer o escuchar, agentes políticos o ciudadanos de a pie, criticar, cuestionar nuestras fuerzas del orden.

Incluso algunos ya fuertemente ideologizados, sostener la eliminación de estas, emitir insultos y demostrar un alto desprecio injustificado, salvo el inducido por aquellos divulgadores de odio y resentimiento.

Sin embargo, cualquier encuesta de opinión, siempre coloca en alta consideración y aprecio a las fuerzas armadas y policiales, que pocos en el sistema político se ocupan de enaltecer y defender.

El discurso y propuestas de Milei, encontró una porción de la población, la de muchos jóvenes, que entendieron que había una opción diferente a la escuchada de otros líderes políticos, o al pregón cotidiano que los culturiza en diferentes programas supuestamente informativos o educativos.

Esto me parece muy significativo, en una Argentina que hace no tantos años, miles de jóvenes optaron por empuñar armas para tomar el poder, sembrando muerte y destrucción, como también aconteció en nuestro país, al integrarse en movimientos terroristas.

Que tantos jóvenes, en esa edad tan especial, descubran opciones de cambio por medios democráticos y acompañen estas propuestas revolucionarias tal vez, pero en sentido diferente a las de los terroristas de antaño, parece un aspecto a considerar por el solo hecho de saber introducir visiones nuevas y analizarlas más allá de lo políticamente correcto.

Seguimos a algunos referentes ideológicos, jóvenes y bien formados de la propia Argentina, como Agustín Laje o Nicolás Márquez, quienes han removido el campo de las ideas dinamitando la hegemonía cultural que nos domina, introduciendo la posibilidad de razonamientos diferentes y atractivos para miles de jóvenes.

Allí hay buena parte de la explicación de los apoyos a Milei por tanta juventud, que encontró un camino con cierta esperanza de cambios y a favor de sus expectativas y futuro.

¿Amigo lector, no ve usted algo similar que necesita nuestra sociedad?

Hoy asistimos a altos índices de abandono en sus estudios a cientos de jóvenes, altos índice de desesperanza por no ver expectativas, ante un discurso político que no propone caminos adecuados.

¿Cuál es la alternativa? ¿Talleres de murga, tocar el tamboril?

Podrán ser válidas opciones artísticas, pero no creemos que sea un contenido a promocionar como un camino a seguir, cuando deberíamos formar programadores, analistas de sistema, ingenieros, investigadores, emprendedores, etc.

Milei se metió también con la ideología de género, con ese feminismo radical que nos dice que menstruar es un hecho político y que merece la atención estatal correspondiente.

Ese tipo de propuestas, que hemos escuchado presentar a nivel legislativo en Argentina, sobre temas que van en dirección a demoler el sentido común, también alimentan otras opciones que deslegitiman, al final de cuentas,  a quienes las promueven.

Como el lector sabrá, por aquí también no han faltado legisladores de izquierda, que afines a estos desquicios, también nos regalan estas barbaridades.

Lo que inquieta a Milei y tiene el coraje de presentar, no es ajeno a situaciones que preocupan en Uruguay también.

Podremos discutir si aquí puede surgir una persona de tales características, tal vez no sea el estilo de seducir a los uruguayos, pero alguna de las ideas y conceptos en general, no estarían en discrepancia con situaciones que aquí suceden.

No es objetivo de la nota defender al candidato Milei, cuando su histriónico estilo o presencia, no sea la que podríamos defender, solo queremos destacar que la aparición de estos nuevos políticos y alguna de las ideas y propuestas, no están alejadas de la problemática que aquí debemos encarar y resolver.

Como vemos, las famosas PASO, no han pasado desapercibidas en nuestro país, concitando una atención especial tanto por los resultados, como por el portador de tantas ideas, que se evaden de lo “políticamente correcto” y generan tanta polémica, como explicaciones de su triunfo.

Las llamadas PASO de Argentina, nos dejan algunas reflexiones, algo pasó y algo puede pasar, cuando alguien emerge y nos sacude en esos asuntos que sabemos nos hacen ruido, nos perturban, ansiosos esperamos que alguien los ponga en discusión y comencemos a tratarlos en serio, de cara al futuro.

Daniel García

3 COMENTARIOS

  1. Totalmente de acuerdo con estos conceptos.
    Se debería considerar en un capítulo aparte la injerencia negativa que da nuestro actual inestable sistema jurídico, donde la conveniencia política y permisividad, es determinativo para el deterioro social cada vez más profundo en que nos encontramos.

  2. Muchas gracias estimado Hugo por sus comentarios. Coincido plenamente con el mismo. Nuestra justicia no da garantías ni certezas eso es verdad.
    Cordial saludo

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