SAHARA OCCIDENTAL

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Por: Tilio Coronel Grillo.

La sociedad saharaui

Ahmed era Cabo del Frente Polisario.Era mecànico.Tenìa unos cincuenta años y hablaba el Idioma Español.Me explicó al detalle todo lo referente a su pueblo,el saharaui,asì como las tradiciones del desierto.”Me gusta contar cosas de mi raza–decìa-pero nadie pregunta nada”.

Como la mayoría de las sociedades tradicionales del Sahara, la sociedad saharaui fue siempre claramente jerarquizada.”Toda persona forma parte de una tribu”-decìa Ahmed.Cada tribu mantenía relaciones de dominio respecto a otras.

Las tribus se agrupaban en tres grandes grupos.Los HASANIAS eran guerreros y tenìan el poder militar,los ZUAIA eran el grupo religioso y existía un grupo de CRIADORES DE GANADO.Èstos pagaban tributo a otras tribus.

La familia tradicional estaba formada por un hombre,una mujer,los hijos,abuelos,tios y primos.Existìa una familia en Mijek cuyo jefe era el abuelo, a quièn todos llamaban “el viejo”.Vivìa con ellos un niño negro.Me aclarò el jefe de familia: “Ese niño negro es nuestro esclavo”.
La familia vivìa en una «jaema»   ( tienda).Es raro que estè aislada,sino junto a otras formando campamento,de tres a quince, siempre ubicadas al pie de un cerro o una altura dominante,del lado contrario del cuàl sopla el viento.

Me explicó Amed: “En tiempos antiguos,cuando había guerra,se acumulaban hasta dosciento  cincuenta  jaemas en un solo emplazamiento”. En esos tiempos,los hombres cuidaban cabras y defendían el campamento”.  “Las mujeres acarreaban agua,recogían leña y ordeñaban las camellas.Tambièn tejìan y preparaban la comida”.
Observè como hacìan esas tareas durante mi tiempo en el Sahara.Las mujeres màs jòvenes preparaban el tè y luego lavaban los utensilios prolijamente.Era costumbre rociar al visitante con perfume.Eso lo hacìa el hombre de mayor edad.
En mis recorridas,observè una costumbre singular.Cuando llegaba de visita a una “jaema”,me recibiàn las mujeres.Los hombres se ocultaban y aparecìan mucho despuès.”
«Es por precauciòn” -decìa Ahmed-”Nunca sabemos de dònde puede venir cualquier peligro”. Tenìa razòn. Hay que ser astuto para vivir en el desierto.Los saharauis lo son.
Y su condición de extrema pobreza agudiza
su astucia.Tambien su sabiduría.



En una entrevista le preguntaron a un refugiado sahararui: ”En su opinión…¿què significa ser pobre?” El hombre respondió:”Significa tener lo mínimo en recursos materiales.La ropa que uno lleva puesta, una olla,un plato,una cuchara y un vaso.Tambièn un colchòn y una frazada para dormir”.

“Sin embargo-contìnuò el entrevistado-hay otro tipo de hombre pobre.Quièn carece de recursos espirituales también es pobre.Mucho màs pobre,creo yo,porque ni siquiera tiene fuerzas para procurar lo indispensable para vivir.Siempre espera la ayuda que le llega,pero no siempre sale a buscarla cuando la necesita.”

“Existen asì dos tipos de pobreza:una material y otra espiritual.El dinero soluciona la primera,el espíritu soluciona la segunda.Se cree en la educación como herramienta para erradicar todo tipo de pobreza,porque la educación educa , modela la mente e incrementa la capacidad de raciocinio.Puede dar acceso a ilimitados recursos materiales y el hombre se hace rico”.

“Pero no siempre la educación educa el espíritu.Ni siquiera te da fuerza,porque apela al raciocinio y anula la fuerza espiritual,que no necesita educación para su desarrollo,sino el impulso dado por cada uno de nosotros”.

“Asi tenemos hombres educados y ricos en recursos materiales,pero pobres de espíritu. Tambièn hay hombres sin educación y escasos de recursos materiales,pero ricos en espíritu”.

Todo eso dijo el refugiado.El sahararui apenas sabìa leer y escribir.

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