SI QUIERES LA PAZ, PREPARA LA GUERRA. Por Daniel García

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Esta famosa frase fue pronunciada por Publio Flavio Vegecio, “Si vis pacem, para bellum”, “si quieres la paz, prepárate para la guerra”, escrita por el siglo IV D.C., la cual parecería un contra sentido cuando hablamos de guerra y paz al mismo tiempo.

Desde que estamos en el planeta, el ser humano se ha caracterizado por su permanente guerrear bajo diferentes circunstancias.

Para defender sus espacios, territorios, riquezas, bienes, etc, para lo cual ha ido perfeccionando también sus elementos de defensa, hasta llegar a nuestros días donde el arsenal nuclear existente nos podría hacer desaparecer.

Pero sabemos por la historia que esta condición de estar en guerra ha sido constante y la suerte de los diferentes actores ha sido siempre muy diferente.

No siempre se da la lógica de que David fuera vencido por Goliat, ya que en esto la historia es muy elocuente y nos acerca ejemplos significativos, hasta de la nuestra, sabiendo que hemos combatido a españoles, portugueses, ingleses.

El mundo ha asistido a grandes conflagraciones con millones de muertos, con destrucción y miserias que han llevado décadas poder volver a la normalidad.

Solo por decir algo, España sufrió una invasión musulmana que le llevó ocho siglos para poder expulsar a esos invasores y conquistadores.

Solo queremos significar, con estos primeros comentarios, que alcanzar climas de paz o tranquilidad, siempre implican sacrificios y pérdidas en todo tiempo y lugar.

Como hemos detallado en nuestra última columna, los hechos del pasado reciente involucraron acciones de guerra, para poder combatir a un enemigo que se generó internamente, pero con grandes apoyos desde el exterior.

Asistimos hoy en día a un intenso y áspero debate sobre asuntos relativos a la seguridad, el cual no es un tema ajeno a lo que estamos desarrollando.

La seguridad individual como colectiva, nos ocupa y preocupa a todos los ciudadanos, velamos por ella y tomamos medidas para hacerla efectiva.

Todos tenemos recaudos sobre nuestros bienes, contamos con cerraduras, alarmas, rejas, cámaras, vigilancia, perros, que apuntan en la dirección de aumentar y asegurar la seguridad.

El estado nos aporta la policía como elemento público que asegure esto y como fuerza organizada, preparada e instruida para responder eficientemente a nuestros requerimientos en seguridad y protección ciudadana.

Desde los tiempos del gobierno cívico militar se trató de hacer hincapié en este asunto de la seguridad, de significación estratégica para el futuro nacional, pero miradas politizadas, de corto alcance, hacían distraer la atención sobre supuestas intenciones perversas que animaban a los actores de entonces.

Para que se entienda, las obras que se hicieron de infraestructura en varios campos, como el caso tan latente hoy de Paso Severino, han podido asegurar pese a la gran crisis hídrica, que aún tengamos un recurso al cual echar mano.

Eso es parte de lo que se reclama al sistema político, que se tengan miradas de largo alcance, una visión de estrategia nacional.

La seguridad es un tema que atraviesa nuestra sociedad desde hace muchos años, aunque seguramente en los últimos quince, por lo menos, con una preocupación en notorio aumento.

¿Y esto porque sucede? Múltiples factores deberían explicar el fenómeno, ya que las causas son variadas.

La vuelta al sistema institucional trajo aparejada una suerte de libertad total, desenfreno y un “vale todo”, alentado por una visión, como que veníamos de las tinieblas y era necesario romper los precintos de una supuesta y mal entendida represión.

Se podrán decir o argumentar muchas cosas, pero que el clima de paz y tranquilidad era la norma, nadie lo podría discutir.

Si razonáramos como ahora se nos muestra, todo referido a estadísticas, números, análisis de cifras y sus comparaciones, no existiría un solo ítem en el que se prendieran tantas alarmas como sucede hoy.

¿Casualidad? Creemos que no, es un asunto de posibilidades, formas, políticas, actitudes, que confluyen a observar la realidad sobre eventuales estados de ánimo, hoy tan recurrentes en el discurso político.

Han pasado diferentes administraciones y la seguridad ha evolucionado hacia perspectivas negativas, la aplicación de medidas no acertadas, una visión equivocada de la prevención y del propio asunto, han dejado fracasos, así como un estado general de temores y dudas en la población.

Quince años de gobierno del Frente agudizaron negativamente todos los registros posibles, las bandas dedicadas al narcotráfico se expandieron considerablemente, los experimentos de legalizar el consumo de marihuana dejaron al descubierto una disminución del riesgo relativo al consumo.

Últimamente se ha hecho una situación común, la ejecución de personas a mano de sicarios, en una clara muestra de la violencia a la que se ha llegado.

Arsenales poderosos, cientos de municiones, arman bandas de delincuentes ya dispuestos a todo tipo de acciones, que parecería que la mayoría de la población no alcanza a comprender, cuando alguien está dispuesto a cortar a otra persona, cocinarla y comérsela, aunque esto suene muy escabroso y sanguinario.

No descubrimos nada cuando mencionamos que las cárceles son un gran dolor de cabeza por diferentes razones.

Por la cantidad de detenidos, por sus condiciones de higiene, seguridad, así como su continua vinculación con el mundo del delito, el que sigue siendo dirigido desde estos lugares.

Quizás, o sin quizás, no se han tomado todas las medidas necesarias para cortar este vínculo, así como tampoco se ha procedido a implementar medidas que sean cambios contundentes de una lógica perversa.

De nuestras cárceles, se han escapado caminando, importantes capos de la mafia internacional, ante un evidente resquebrajamiento de la seguridad, como una evidente alianza con elementos de corrupción notorias.

Se ha propuesto la construcción de una cárcel de máxima seguridad donde asesinos peligrosos y capos del narcotráfico sean aislados debidamente y bajo estrictas medidas de seguridad, que los saque realmente de la conducción directa o indirecta de sus bandas y la influencia perversa sobre otros detenidos.

Los centros de reclusión deben tener horarios a cumplir, trabajo obligatorio, disciplina asegurada, así como sanciones por no cumplir las normas.

A quien se le encuentre drogas, armas, celulares, se les debería aplicar otras sanciones sumatorias a la propia pena por la que allí se encuentra.

Quienes provoquen roturas, incendios, lesiones, motines, también se debería aumentar sensiblemente sus penas.

No estamos de acuerdo con esa visión que nos dice que aumentando las penas los delitos no ceden.

Eso creemos que no es así, que en la medida que los delincuentes perciban que estar preso es algo diferente, que hay obligaciones, horarios, disciplina, trabajo obligatorio y sanciones graves, nadie es tan tonto como para no comprender y asimilar rápidamente el mensaje y además hacerlo saber a quienes están libres aún.

Si el delincuente percibe que el estado ahora va en serio, que ya no hay escapes o consideraciones especiales para la reiteración de conductas ilícitas, nadie actuaría en forma constante o suicida contra sus intereses.

Pero debe haber voluntad política de llevar esto a cabo, porque el discurso contrario es muy potente y ha desbaratado los intentos de hacer cumplir las cosas de otra forma.

Claramente, estas políticas han fracasado, millones se han invertido en recursos que no han producido cambios que reviertan estas situaciones de preocupación.

Juntas, comisiones, diagnósticos han ocupado el espacio sin producir resultados de los que nos podamos jactar positivamente.

Determinadas posturas filosóficas vienen ganando una batalla a pesar de su notorio fracaso.

¿Qué otra política ha resistido tanto en el tiempo y tener la capacidad de mantenerse a pesar de su notorio fracaso?

El diputado Zubía ha sido claramente explícito, al decir, que las políticas que el Ministerio del Interior promueve tienen un notorio tinte de izquierda, con esa misma base filosófica responsable de los fracasos de los que fuimos testigos luego de quince años de mala gestión.

Asimismo, Cabildo Abierto ha presentado en varias ocasiones, planes sobre la seguridad ciudadana, orientados en otros sentidos, buscando que las comisarías vuelvan a ser centros de cercanía en cada zona con el conocimiento más próximo de las realidades del lugar, necesidades, problemas, etc.

El común de los ciudadanos percibimos, que, además, el sistema judicial en general, no responde a las expectativas en cuanto a las penas que se aplican a quienes violan la ley.

Seguramente el origen de este mal se genere en el Poder Legislativo, quien es el responsable de crear las leyes que luego se aplicarán.

Flota en el ambiente, la certeza que en general el sistema político no encuentra la voluntad necesaria para aplicar otro tipo de penas, seguramente influenciado por una filosofía que invade este mundo, donde la rigurosidad no es destacada.

Los cambios en un nuevo proceso penal han contribuido notoriamente a que hoy se conviva en un régimen que pocos aprueban, muchos critican, todos padecen y seguimos inmersos y a merced de algunas figuras públicas que tampoco nadie se anima a remover.

La prensa desnuda a diario, una y otra vez, delincuentes con cantidad de antecedentes, muchas veces muy graves y que sin embargo continúan su carrera delictiva luego de breves periodos en prisión.

La reincidencia de peligrosos delincuentes, por aplicación de tratos benevolentes, leyes benignas y concesiones incomprensibles, terminan en definitiva exponiendo a los ciudadanos honestos y trabajadores, a situaciones de vulnerabilidad, inseguridad y temor.

La famosa LUC pretendió dar solución a algunos problemas que se agudizaron durante la administración del Frente Amplio.

Algunas pueden haberse encaminado, pero hay algo de trascendencia y que es el apoyo y respaldo al accionar policial, sin que esto suponga otorgar una especie de cheque en blanco a la actuación de los uniformados.

El principio de autoridad está muy devaluado en Uruguay, como en otros lugares, donde cada actuación de justa acción policial, parece que debe ser sometida a análisis de todo tipo, donde el cuestionamiento es lo primero que sobresale.

La Policía es la institución que tiene la obligación de dar seguridad por parte del Estado legal, por lo tanto, merece nuestro respeto y reconocimiento.

Francia acaba de mostrarnos lo complejo del mundo actual, lo trascendente de los medios en cuanto a cómo nos presentan las noticias y como la opinión pública puede ser llevada a ver y valorar las cosas de determinada manera.

Prueba de que existen formas y organizaciones en estado latente, que pueden ser activadas ante determinadas razones y llevar al caos en pocos minutos a un país entero, con miles de inocentes perjudicados, cientos de heridos, detenidos y pérdidas millonarias en bienes afectados.

Chile hace muy poco nos mostró, una similar situación donde fuimos testigos de actos vandálicos sin razón o causa suficiente para adquirir esas dimensiones.

Eso demuestra que el tema seguridad no es una cosa menor, no puede estar en manos de inexpertos o improvisados, debe contar con gente especializada con probada formación y experiencia que den garantías en asesoramiento y en la toma de decisiones.

Esto fue un “talón de Aquiles” del gobierno anterior, no dejemos que él no torcer el rumbo nos empantane en este tema, ya que hoy en forma casi paradojal, el zorro está o quiere asesorar en cómo cuidar a las gallinas.

La seguridad debe ser algo seguro y tangible, por eso nunca mejor no olvidar, que “si se quiere la paz, hay que prepararse para la guerra”.

4 COMENTARIOS

  1. Conversar para educar es el plan A y esta bueno….pero si no se entiende viene la opción b para educar…un buen castigo a tiempo tiene muy buen éxito también….creo que el plan A esta tan masticado que lo escupen ..tendríamos que pasar al plan b ..urgente. ..me explico?
    Exelente la nota y gracias al escritor por darnos este mensaje para pensar….

    • Muchas gracias Claudia. Es tal cual lo expones, hay recetas gastadas que no hacen efecto. Entonces? Cambiar el método y enfoque. A eso debemos apostar y apuntar.
      Cordial saludo

  2. Excelente enfoque de un tema crucial que ya se fue de las manos a este gobierno tambien. El ejemplo de Francia, a pesar de la diferencia en cuanto a las causas, deberia hacer recapacitar a los gobernantes, si tuviesen realmente voluntad politica

    • Muchas gracias Coronel por el comentario, se aprecia. Espero no sea un talón de Aquiles como les pasó a ellos. Lo de Francia más que nada era como un equivalente de la permisividad en el tratar algunos temas, donde dialogar ya no conduce a nada.
      Cordial saludo

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