«Hubris»

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Raul Blanco Editorial

Raúl Blanco

“HUBRIS”
“El líder que no sepa escuchar, pronto tendrá colaboradores que no tengan nada que decir”.
(Diego Ledesma, Coaching&Consulting Argentina)

El síndrome de Hubris es típico de quienes llegan a ostentar el poder en el campo político, militar, religioso, empresarial, deportivo o en otras actividades con autoridad sobre grupos de personas, y lo padecen casi todos los que han adquirido mucho poder sin estar dotados de la necesaria autocrítica ni de las condiciones para manejarlo, y si se consigue en poco tiempo, es peor.
Una persona intoxicada por el poder puede tener efectos devastadores, porque no siempre el poder está en manos del más capaz, pero quien lo ostenta cree que sí, que de él se esperan grandes hechos, y cree saberlo todo y en todas las circunstancias.

En el año 2008, el político y médico británico David Owen publicó el libro “En el poder y en la enfermedad” donde establece los elementos psiquiátricos del Síndrome de Hubris.
La palabra ‘hubris’ proviene del griego ‘hybris’ (desmesura).

El Dr. Owen sostiene que los políticos, así como cualquier persona, que ostentan el poder tienden a desarrollar un comportamiento muy próximo a la inestable mentalmente, grandiosidad y al narcisismo.

Bertrand Russell aseguraba que cuando una persona poderosa adolece de falta de humildad, ésta se encamina hacia “la embriaguez del poder”.

Para Franklin Roosevelt, “el poder es peligroso, enlentece la percepción, nubla la visión, aprisiona a su víctima, por muy bien intencionada que sea, y la aísla en un aura de infalibilidad intelectual contraria a los principios democráticos”.

Para el Libertador San Martín, “la soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.

Y desde el punto de vista psicopatológico, el origen de esta iniquidad se inicia en un contexto favorecedor y reforzador a la vez, en el que la persona recibe tanto estímulo positivo y reconocimiento, que le lleva a un incremento de la autoestima tan grande que le conduce a una situación próxima a la megalomanía.

Comienza a tener un concepto de sí mismo mucho más elevado del real, y se siente el más inteligente, el más atractivo, el más ingenioso, casi un Dios que todo lo sabe. Es una situación de enajenación y placer que supera incluso a cualquier droga.

Con respecto al tratamiento del Hubris, El Dr. Owen expresa que basta con que la persona pierda el poder para que se “cure”; en otros casos, el hubrístico trata de mantener el poder de forma indefinida para alimentar su trastorno.

Desde un escritorio no se escucha a la gente. Los “Iluminados” se auto engañan sobre el conocimiento de los problemas de la gente y muchas veces se rodean de personas que endulzan sus oídos con versos que le son gratos y van en sintonía con su pensamiento.
Adulones funcionales que se dice.

Hay un dicho popular en Argentina que ilustra muy claramente esto último: “Si sólo lees el diario de Yrigoyen te va a pasar lo que le pasó a Yrigoyen”, donde se hace alusión al Ex Presidente de la Nación Argentina, cuyos más directos, con el objetivo de no preocupar al mandatario ante una situación que le era desfavorable, hicieron imprimir un diario especial para él, con una imagen de la Argentina que poco y nada tenía que ver con la realidad.

¿Quiénes son los Hubris en Uruguay?

Los iluminados creen que desde sus altares en el Olimpo pueden solucionar los problemas de la gente. No necesitan caminar por la calle para ver la realidad, viven su realidad, o lo que creen que es la realidad.
La falta de empatía y humildad es lo que caracteriza a los Hubris.
Desde una 4 x 4 o vehículo de alta gama, o detrás de un escritorio no se escuchan ni se aprecian las necesidades del pueblo.

No es necesario nombrarlos, la gente es más sabia de lo que se imaginan y sabe quiénes son los Hubris uruguayos.
No son exclusividad de un partido o de una organización, los vemos y apreciamos su gestión, estén donde estén, y los juzgamos. Porque ya llegará el momento de que se acerquen a nosotros a pedirnos el voto.

Hace tiempo, el Dr. Ignacio de Posadas del Partido Nacional dijo: “El olor al poder es el pegamento más fuerte que tiene un partido”. Y más allá de consideraciones personales, no se equivoca, es Amor al Sillón, apasionadamente.

“A quien le quepa el sayo, que se lo ponga”.

2 COMENTARIOS

  1. Sr. Raúl Blanco, leí atentamente su artículo y me pareció muy interesante desde lo conceptual y sobre todo en el mensaje final. Apoyo la idea de sacudir el ego de quienes les «quepa el sayo» e intentar la toma de conciencia de sus conductas y principalmente de la miopía que puedan estar atravesando en este momento, siempre y cuando sea involuntaria.

    Comparto que la humildad es cimiento del liderazgo tanto como la permanente actitud de aprendiz.

    Quedo a la espera del próximo artículo. Muchos éxitos!!!

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