UNA REFORMA NÓRDICA ATADA CON ALAMBRES

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Por: Dr. Juan Ramón Rodríguez Puppo.

Desde que tengo uso de razón (dudo que este episodio haya ocurrido alguna vez) he oído hablar de la reforma “postergada”, la relación 1 a 1 (pasivos vs activos), la “materia pendiente” etc.

En fin, el Uruguay es un país donde todas las cosas viven -año a año cambiando en los discursos- pero en la realidad todo se mantiene -más o menos- igual. Puede cambiar el signo del gobierno y hasta se puede pasar de una democracia a un autoritarismo, pero a Ancap nadie la va a tocar, por ejemplo. Más o menos lo mismo pasa con la seguridad social. Seguimos la lógica del “gatopardismo”,y luego con la presión de las corporaciones y los genuinos intereses individuales de las personas se opera finalmente en favor de un statu quo. 

Hoy la Comisión de Expertos en Seguridad Social representando los partidos que integran la Coalición del gobierno nos ha presentado un proyecto de reforma que insinúa cambios y uno no puede menos que esperar sabiendo que somos Uruguay, que se van a animar a pequeños retoques de un sistema que muestra fisuras y –a la vez- adiposidades que lo vuelven un ancla para la economía al mismo tiempo que no resuelve las necesidades de las personas. A la hora de la ejecución del presupuesto de la nación de cada 100 pesos que se gastan o invierten 24.4$ provienen del concepto Seguridad Social. El Uruguay sin crecimiento demográfico y con una población envejecida “surfea” en aguas apacibles sí, pero yendo directo a estrellarse con una roca. Es imperioso un cambio. Y el cambio que se nos presenta es apenas un parche. Son retoques de edad previendo una transición hacia la jubilación a los 65 años. Un sistema mixto en el que lo más positivo es que se ata un poco más la jubilación a la cuenta personal de ahorros de toda una vida y menos a la solidaridad intergeneracional. Pero el intento para un primer documento de trabajo es muy tímido. Y como era de esperar el representante del FA no iba a apoyar dicha propuesta. Por tanto, vendrán horas de negociación en búsqueda de acuerdos que en cualquier caso emparejarán el sistema hacia el statu quo. 

A la propuesta original le faltó audacia. El régimen de AFAP vino para quedarse en los 90´s pero demostró que no fue solución. No alcanza con normas programáticas de buenos deseos para “controlar” que no haya exceso de ganancias en dichas empresas. Las cajas paralelas que están fundidas o a punto de fundirse no queda claro ¿cómo se las va a rescatar? y ¿qué reformas se espera? para darle alguna respuesta a los jubilados del mañana. Se debió haber sido un poco más audaz en el tema de las edades jubilatorias de cajas especiales como la militar. Y me preocupa el silencio de la Comisión respecto de las prestaciones que se sirven a familiares de ex guerrilleros a título de pensiones hereditarias en las que se generó una excepción a todo el régimen y que deberían ser al menos topeadas,si no eliminadas. 

En fin, no deja de ser un primer documento y me hubiera –al menos- contentado si a partir del mismo se desprendía un acuerdo nacional que emerja como política de Estado. Pero la postura intransigente y radical del FA nos augura el peor escenario posible en el corto plazo. Me imagino una comisión de expertos buscando desesperadamente y a partir de un documento tibio generar consenso con quien te va a arrimar de nuevo a un escenario de “No toquen nada” o lo que es peor “que paguen el pato los que vienen atrás”. (esta expresión viene del siglo XVI y en realidad originalmente se referían a pagar el pacto. Era una amenaza del cristianismo a los judíos). Acá también tendremos que pagar el “pacto”. 

Las democracias en el mundo han repetido esta historia de Uruguay porque a casi todas les ha pasado vivir este tipo de situaciones. Los nórdicos fueron los primeros en experimentarla. Avanzaron en la legislación protectora y se dieron cuenta que no alcanzaba con las buenas intenciones. Fueron los suecos, los polacos y los daneses quienes se arrimaron a una reforma de este tipo combinando solidaridad, cuentas privadas y ahorro combinado. Pero fueron a fondo y con el paso de las décadas salieron a flote. No importaba mucho si eran de izquierda o de derecha los gobiernos. Las cuentas no les cerraban y cambiaron. Acá eso no se puede. Existe el FA y el PitCnt. Y van a trancar y no tienen dentro de sus filas una línea moderada con cierta fuerza que les diga al oído: 

”che ..mirá que nosotros podemos llegar a ser gobierno de nuevo alguna vez. Conviene acordar algo razonable”. Eso ya no existe más. Al FA hoy le falta “centro” y algo de “pelota al piso”. 

Por tanto, entre el proyecto timorato y la necesidad de bloquear…solo espero una reformita nórdica atadita con alambre y con olor a torta frita, y poca cosa más.

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