UNIDOS, PERO NO ENTREVERADOS

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HINCHA TAMBIEN DE LA COALICIÓN
La lógica de las coaliciones exitosas es esa. Debemos ser humildes y aprender las lecciones que nos da la vida política. Hasta el propio FA puede ser nuestra fuente de inspiración.
¿Qué mejor que una coalición para juntarse puntualmente con un objetivo común? Ganar las elecciones. El amor viene después. Como decía mi abuela. Primero elegí con la cabeza a tu compañera de ruta. El amor viene después. Rechinaba a muchos esa frase y era políticamente incorrecta y –tal vez- moralmente incorrecta también. Pero aplicada a la política no tengo dudas que es válida. La unión y la consolidación de una cultura compartida entre partidos afines es una construcción colectiva que lleva tiempo y una “affectio societatis” que debe emerger de la vocación por buscar acuerdos más que por desunir entre socios.
Lacalle terminó un día comprendiendo que el país necesitaba una fuerte coalición de fuerzas liberales que respaldar un nuevo proyecto. Bajó a tierra esa idea y armó una coalición (llamada multicolor) con la sabia mezcla de un destino común y una diversidad permanente que hace que ningún partido integrante pierde jamás su identidad. Logró establecer en un compromiso por el país una cantidad importante de puntos en los que sí o sí hay que actuar en unidad. Y todo lo que está por fuera de esos puntos los partidos tienen el derecho a actuar en libertad. Ese modus operandi y formato abierto le es funcional a él también. En la medida que todos lo reconocen como el líder indiscutido de la coalición podrá haber diferencias y hasta rencillas entre socios pero la última palabra la tiene Lacalle. Es el factor de unión. Y hasta puede darse el lujo de enfrentar a algún socio díscolo sin que eso suponga un quiebre en la affectio societatis ya referida. El amor perdura y supera cualquier pelea cotidiana.
¿Por qué pasa eso? Es simple. Si no pasara eso seguiríamos tranquilos y a paso cansino hacia el proceso de venezualización que nos llevaban los “amigos” Andrade, Pacha Sanchez, Mujica y cía. Cuando los uruguayos empezamos a despertarnos que íbamos hacia allí de a poco, reaccionamos y cambiamos el voto. Nos hicieron sentir bien durante un tiempo mientras sobraba el dinero. Viento de cola mundial y políticas distributivas y asistencialistas nos marearon un poco. Pero “si saca y no pon…se acaba el montón” como le decía siempre la Abuela Tita al contador Damiani. Y eso le fue pasando al FA. Y ahí mostraron la hilacha. Corrupción, malos negocios del Estado, desempleo, exceso de funcionarios públicos y mucha inseguridad pública para ir acostumbrando al pueblo a perder sus pertenencias de la asquerosa “propiedad privada” de a poco y sin expropiaciones. Empezar por el “choreo” de malandrines y rapiñeros para que la gente vaya haciendo boca.
Nos dimos cuenta como venía la cosa y reaccionamos. Los corrimos del poder. Pero eso no es definitivo. Y ese es un riesgo que aún persiste. Si no levantamos a este país y le mostramos a la gente las bondades de vivir en un régimen liberal los muchachos del FA pueden regresar.
Y cuando vuelvan vendrán por todo. Habrán aprendido la lección de los peligros de un desmesurado gradualismo. Nos corresponde a nosotros responder con eficacia en la acción de gobierno ante ese embate anticipándonos y siendo eficaces. No nos asustemos por algunos problemas intestinos de “diversidad” en los líos entre socios. Eso si no se va de madre, nos hace más fuertes. Mostramos más opciones para futuras elecciones. Eso sí. Consolidemos la Coalición para que sea algo más que una suma aritmética de partidos políticos. Busquemos no lastimarnos unos a otros en las disputas internas. No tenemos obligación de pensar lo mismo en todos los temas. Solo tenemos el deber de respetar lo pactado en la génesis de la Coalición.
Y por último empecemos a pensar en darle una organicidad que nos visualice como una opción duradera que consolide la herramienta y la plataforma Coalición casi como un PARTIDO POLITICO MAS.
Abramos la posibilidad que cada Partido mantenga su cultura, sus historias y su filosofía para aportar su individualidad al proceso pero también ¿por qué no? Que haya gente como puede ser mi caso y el de otros que cada día nos sintamos más identificados con la misma con la adhesión que podríamos tener a un partido en particular. Yo soy hincha de la Coalición y no dejo de ser colorado por ese motivo. Pero si hoy me rascas un poco mis esfuerzos y mis energías las quiero destinar a contribuir en que la Coalición sea per se UN PARTIDO POLÍTICO. Un enorme Partido con un collage de matices y perfiles, pero con una fuerte inspiración liberal. Ese lugar donde coexisten los liberales de este Uruguay. Algunas con mayor inspiración social que otros. Algunos con más vocación que otros hacia una agenda de derechos mientras ninguno caiga en fanatismos…yo la llevo y la aliento. Algunos que tengan una mirada más hacia la represión de los delitos que hacia vivir siempre mirándose el ombligo de las causas del mismo. ¿Por qué no? O ¿es que todos tenemos que pensar igual en todo? Y también ¿por qué no?: no todos tenemos que tener exactamente la misma mirada respecto de las empresas públicas en la medida que todos seamos conscientes que las mismas tienen que estar al servicio del ciudadano y no a la inversa. Discutamos entre nosotros su tamaño y preponderancia. ¿vamos a ser menos amigos entre nosotros por eso? Claro que no. Repito. Discrepemos sí, pero cuidemos las formas y no nos pasemos la vida marcando más nuestros perfiles propios que nuestros puntos en común. Si logramos ese equilibrio lo habremos logrado TODO.
Casi que puedo decir que nací colorado y batllista. Está en mi ADN. Sin embargo, no tengo empacho en decir que hoy un Lacalle Pou me representa. Y eso no es porque no haya gente buena en el coloradismo. Tal vez es porque me estoy volviendo hincha de la Coalición. ¿está mal? Y no me pasa solo a mí. Ser orgullosamente colorado o blanco etc y al mismo tiempo ser orgullosamente un votante y militante de una nueva causa suprapartidaria. ¿Por qué no?
Pensemos si no llegó el tiempo de juntar más y más hinchas para esa causa.
Jrpuppo.

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