BASTA DE MENTIRAS

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La Seguridad Social es de TODOS y PARA TODOS.

El Frente Amplio y la Izquierda uruguaya se apropia del patrimonio de la Justicia Social, como si fuese un invento suyo.

No vecina, vecino, el Frente Amplio y sus satélites, como el Pit Cnt y Organizaciones Sociales, no son los iluminados y únicos que piensan y defienden al pueblo en materia de Seguridad Social.

Usando un término muy común hoy día “copio y pego”, es lo que hace la llamada izquierda local, haciendo su juego perverso con los sentimientos y necesidades de una importante porción de la población, con una única finalidad electoral.

Perdió las elecciones pasadas por alejarse del pueblo, y ahora quiere congraciarse con ellos con el firme y único propósito de recuperar el PODER.

El concepto de Justicia Social aquí en Uruguay comienza a forjarse a partir de los primeros años del siglo XX durante el “reformismo” liderado por José Batlle y Ordóñez.

Su historicidad se inicia durante el primer batllismo (1903-1933), período en el que se conciliaron la Defensa de las Libertades Individuales y los Derechos Sociales, en que el Estado conducía la Reforma Social y que llevaron a ubicar a Uruguay como un país adelantado en América Latina.

Gerardo Caetano, historiador de notoria ideología de izquierda, ha señalado que el batllismo tenía ideas y perfiles mucho más republicanos que liberales, enfatizaba una visión más activista de la política y del ejercicio de la ciudadanía, una concepción más cercana a la de Libertad Positiva (Libertad para) que una Libertad Negativa (Libertad de) jerarquizando la participación y movilización ciudadanas, privilegiando los objetivos colectivos sobre las reivindicaciones individuales.

El concepto de Justicia Social, en el campo político ideológico, se había desarrollado en Europa a partir de la segunda mitad del siglo XIX como respuesta a la cuestión social y a las luchas por la democratización; se defendía el rol regulador del Estado, la intervención del Estado en los asuntos económicos y sociales, el principio de igualdad de oportunidades, el sufragio universal (mediado por un proceso de reforma electoral y extensión de la educación), de la desacralización de la propiedad privada y de la universalización de la educación.

No podemos olvidar que las reformas sociales del Batllismo dejaron “una herencia perdurable que marca un punto de inflexión, casi fundacional en la historia del bienestar social en el Uruguay: la sanción de una amplia legislación social y el crecimiento de la cobertura pública de servicios sociales con carácter universal (educación y salud).

Como ejemplo recordemos un discurso de Luis Batlle Berres en el Congreso de Parlamentarios Americanos en Chile al que asistió como Presidente de la Cámara de Diputados el 14 de abril de 1944. Allí señalaba: “… no debemos olvidar que la democracia no es sólo libertad y que los pueblos están reclamando algo más. (…) La Democracia no tiene por qué suponer, necesariamente, evolución lenta en su marcha y discusión prolongada para atreverse a dar un paso por el progreso y la justicia social. El hombre del pueblo que sufre hambre, no puede esperar que, a través de la justicia evolutiva, recién coma su nieto.”

Basta de Mentiras, la Seguridad Social es de TODOS y PARA TODOS, y es para AHORA no para nuestros nietos.

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