¿CÓMO ESCONDER UN ELEFANTE EN UNA CANCHA DE FÚTBOL?

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Aunque parezca algo difícil de hacer, o casi imposible dirán algunos, Uruguay no deja de sorprendernos, y así como se dice que la “política es el arte de lo posible”, también esconder un elefante en una cancha de fútbol ¡es posible!. Es más, sucede, por lo que podemos decir también que “la política es el arte de lo imposible”.

Vamos a los hechos que resuelven y responden la pregunta del título.

¿Hay oportunistas en el Poder Legislativo? SI, muchos.

¿Hay incompetentes y acomodados en la Administración Pública? SI, demasiados.

¿Hay vivos, avivados y ventajeros en las Organizaciones Sindicales? SI, bastantes.

¿Hay malos docentes en la Enseñanza Pública? SI, basta ver el nivel o desnivel educativo.

¿Hay ineficaces y profanos en el Poder Judicial? SI, ¡Qué injusticia!

Nadie debe rasgarse las vestiduras y ofenderse con las preguntas anteriores, porque con honestidad intelectual, deben reconocer que los hay.

Y ahora voy al título, la mejor forma de esconder un elefante en una cancha de fútbol es llenar la misma de elefantes, para no poder distinguir el elefante que queremos esconder.

¿Cuántos elefantes hay en el Poder Legislativo?

¿Cuántos elefantes hay en la Administración Pública?

¿Cuántos elefantes hay en las Organizaciones Sindicales?

¿Cuántos elefantes hay en la Enseñanza Pública?

¿Cuántos elefantes hay en el Poder Judicial?

La pregunta importante que se impone es: ¿Cuál es el elefante que se pretende esconder?

¿Hay uno sólo, o son muchos los que hay que esconder?

¿Hay un solo oportunista, incompetente, acomodado, vivo, avivado, ventajero, malo, ineficaz y profano para esconder, o son muchos los elefantes a esconder?

El gran problema a resolver es cuando hay demasiados elefantes, y desgraciadamente, cada vez son más.

¿Quiénes son los responsables de colocar o acomodar a esos elefantes?

¿Es positivo para el país que haya muchos, y se llenen las organizaciones de elefantes?

¿Cuánto se gasta en comida para alimentar a esos elefantes, que bien sabemos que no producen y sólo generan problemas y gastos al pueblo?

Quizás alguno me responda que la culpa no la tiene el chancho sino quien le rasca el lomo, pero en realidad éste tampoco tiene la culpa. La culpa es de nosotros.

NOSOTROS, los que desde las tribunas y gradas, por acción o por omisión, miramos y damos de comer a esos elefantes, y a quienes los ponen en la cancha.

2 COMENTARIOS

  1. Sr Raúl Blanco
    Hemos leído varias veces su editorial Que comienza así »

    Aunque parezca algo difícil de hacer, o casi imposible dirán algunos, Uruguay no deja de sorprendernos, y así como se dice que la “política es el arte de lo posible”, también esconder un elefante en una cancha de fútbol ¡es posible!. Es más, sucede, por lo que podemos decir también que “la política es el arte de lo imposible”. etcétera

    Con todo respeto nos parece que no está a la altura de este semanario que seguimos y leemos con suma atención . Si bien entendimos el tema, obviamente no tiene la profundidad que pensamos que debería tener y que fue escrito rápidamente como para rellenar un espacio.
    Disculpenos pero es lo que pensamos a leerlo .

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