Irrespeto a la inteligencia

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Por: Francisco Berchesi


Dicen que en los peores momentos es cuando uno puede ver lo que en realidad es, sea en el campo que sea, y así son los tiempos que corren.

La pandemia ha desnudado y expuesto nuestras virtudes y debilidades, sobre todo lo segundo. Ha desmitificado y elevado algunos presuntos errores y ha demostrado que algunas propuestas, programas, intereses o intenciones se encontraban por debajo del nivel del suelo.

El asistencialismo y el demonizado Ministerio de Desarrollo Social, por ejemplo, demostraron ser de gran ayuda para el Gobierno y la gente en momentos en los que realmente –en cuanto a cantidad- son necesarios. Pasada la tormenta considero habrá que rever cómo seguir adelante con ello.

Pero lo que quiero resaltar para todo aquél que esté leyendo estas líneas, es el patético espíritu de algunos. Patético en cuanto a su efecto en los demás y en el todo, ya que el suscrito es un defensor acérrimo de la libertad de expresión del pensamiento. Lo mencionado barca desde individuos hasta colectivos, sindicatos, centrales sindicales y federaciones.

Es que, en tiempos en los que sectores de la población no dan más y apenas pueden subsistir, algunos tratan de frenarlos del todo. En momentos como éste, en el que se está luchando en diversos frentes contra un enemigo invisible pero que está finalmente en la mira, el PIT-CNT decide aportar su grano de arena al combate y parar 24 horas.

En vísperas de la decadencia educativa que vivimos, con cifras como la mencionada en columnas pasadas en la que cuatro de cada diez estudiantes finalizan secundaria, ubicándonos en el último lugar en Sudamérica… sale a la luz que la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (FeNaPES) autorizaba licencias a una gran cantidad de sindicalistas violando las normas, presentando certificados falsos y lo más importante, dejando a miles de estudiantes sin clase.

En épocas de bonanza también saltan descoloridas imágenes a la luz. Como la declaración de Danilo Astori días atrás, diciendo que Gas Sayago “fue un grave error del Frente Amplio (…) hicimos una regasificadora que no tenía ningún sentido”. Le costó a todo el país, 213 millones de dólares…lean esa cifra nuevamente.

Nuevamente quiero dejar en negro sobre blanco lo siguiente: creo y reivindico la importancia de los sindicatos en todo sistema, defiendo su existencia con fundamentos teóricos y empíricos. ¡Pero jamás! Jamás defenderé abusos ni excesos. Y estos colectivos, que terminan no siendo más que un brazo operador de un Partido que ha sufrido eso que tanto pretenden ocultar pero salta por todos lados, abusos y excesos.

Piden reducir la movilidad a cuatro vientos, los vimos y escuchamos hasta el cansancio, pero colocan cientos de puntos de recolección de firmas para, a su modo, desconocer la voluntad popular una vez más.

Gritan, que las acciones para detener la pandemia no son suficientes y que se necesitan más medidas, como por ejemplo, seguir cortando actividades económicas o… parar 24 hs, no trabajar donde corresponde, para recorrer todo el país, políticos y sindicalistas, militantes todos, y juntar firmas contra la LUC.

Son máscaras. Su verdadero interés, es bajar la calidad de vida de los demás y mejorar la suya. Miren a quienes apoyan internacionalmente, escuchen lo que pregonan, cuestiónense a quienes votan.

Porque si no pueden igualar hacia abajo, tironean. Para eso tienen estos brazos operadores, para cinchar a la fuerza cuando sus medidas regresivas no funcionan.

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