SINDROME DE FACEBOOK

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A medida que aumentan los “me gusta”, el usuario contacta a más usuarios y hace más y más amigos. Es el “Síndrome de Facebook”. El “feisbuciano” tiene más contacto con gente de diversos países a través de un teclado y no tiene casi relación cara a cara con sus familiares cercanos.

Algunos usuarios la califican como una red “de viejos” e Instagram “de jóvenes”, pero los efectos sobre la mente es la misma: sus directores la pulverizan de la forma que quieran.

La red provoca una sensación de libertad al poder conseguir amistades en todo el mundo. Pero la aparente libertad es un mensaje engañoso. ¿No es una forma de coacción y dominio?

¿La Estrategia (o mejor dicho, los estrategas) la emplean como forma de control de la población? Porque a toda liberación sigue una forma de coacción. La absoluta liberación del progresismo provoca reacciones de control cuando se ve que muchas cosas se salieron de cauce. Y se explota en el usuario, en un sentido o el otro, las diferentes formas de libertad, la emoción, el juego y la comunicación.

El ciudadano de a pie ya se dio cuenta de lo incontrolable que es la opinión pública, especialmente en Facebook. Salvo los censores de la red, no hay autoridad capaz de regirla y pertenece esa opinión a cientos de millones de personas, quienes con el deseo incontenible de “participar” (aunque no sabe bien en que) y de “comunicarse” (aunque no se tiene claro para que). Aunque desde el punto de vista de la Estrategia la “opinión pública” puede encauzarse dentro de una correntada incontrolables como lo es Internet, todos pueden opinar y los cientos de millones de ciudadanos publican de todo: frases, reflexiones, ideas, fotos, chistes, mensajes y todo tipo de cosas con tal de “comunicarse”. Tanto es así que se ha llegado a cambiar los conceptos sobre religión, matrimonio, familia, drogas, política y otros asuntos. Y resulta hasta irónico que nadie se ve la cara. Hablamos con el teclado y nos contesta la pantalla.

En su libro “Psicopolítica”, el filósofo coreano Byung-Chul Han anota puntos interesantes al respecto. Afirma que al principio se celebró la red digital como un medio de libertad ilimitada, pero al mismo tiempo se responde a sí mismo: “Pues bien, esta euforia inicial se muestra hoy como una ilusión”. Y va más allá: “La libertad y la comunicación ilimitadas se convierten en control y vigilancia totales”.

 Las novelas son “pedazos de vida” traídos por los autores a sus obras. Quién haya leído la novela “1984” puede apreciar lo descripto por el filósofo coreano, quien habla del “panóptico digital”. ¿A qué se refiere? Un panóptico es un modelo de prisión ideado por el filósofo alemán Jeremy Bentham, en 1791. Su nombre viene de la raíz griega “verlo todo” (pan-opticón) y como su nombre indica, se basaba en una construcción circular opaca por su cara exterior y transparente por su zona interior, de forma que, colocando una torre de vigilancia en medio, se podría vigilar a todos los presos a la vez con mínimo consumo económico y personal. La peculiaridad del sistema radica en que la torre estaría tapada con celosías de forma que el que está en su interior vería fuera mientras que los presos no sabrían si hay alguien vigilándoles o no.

 Por consiguiente, nosotros, los ciudadanos “de a pie”, estaríamos vigilados y como nos comunicamos en forma permanente y frenética, nos desnudamos por propia voluntad. Siempre según este filósofo, la sociedad del “control digital” hace un uso intensivo de la libertad. Así, la entrega de datos no sucede por coacción, sino por la necesidad incontenible e inexplicable por parte del usuario. Y si se acelera la distribución de información y comunicación, mejor aún para quién controla.

Como herramienta político-partidaria, el Facebook puede ser una herramienta formidable. El estratega del futuro (¡si es que la Estrategia no desaparece antes por inacción de los pensadores!) tiene en Facebook una potente herramienta. El estratega puede convertir al votante en un consumidor de información donde destaque las bondades de su programa político y las acciones futuras que mejorarán su situación, más en nuestro caso, donde siempre esperamos que todas las soluciones provengan del gobierno de turno. Pero se puede hacer del ciudadano un consumidor de ideas. Si se observa con atención cada “post” de Facebook, el elector no está tan interesado en la política, sino en la opinión del político sobre algún tema o asunto. Tampoco está realmente capacitado para la acción política, a no ser la común: participar de una asamblea o reunión y allí opinar, en general para quejarse por las ideas que el político difunde. Es un potencial votante, pero antes que eso, consumidor. Su participación real (y representativa) la hace cada cinco años en las elecciones.

La presencia de Facebook también provocó, en parte, la desaparición de la figura del “caudillo” tradicional, porque en otros tiempos los seguidores de esas figuras tenían un contacto “presencial”. Eso ya no ocurre, si es que tenemos la posibilidad de emplear una red como forma de comunicación.

¿Y el estratega puede llevar a cabo una revolución o una revuelta social empleando Facebook? Puede, si estudia la conducta de la gente de la “Nube”, uno de los campos de batalla de la guerra del futuro. Debe estudiar sus expresiones de descontento o disconformidad, hacer propuestas y luego lanzar esa gente a la calle, porque no alcanza con hacer la revolución tan solo en el campo virtual sino también en el mundo real. Eso la maneja muy bien el Frente Amplio, coalición aglutinadora de masas si las hay. Al respecto, el ingeniero Químico Jorge Brovetto, siendo presidente de dicho partido político, expresó en una conferencia brindada en el CALEN (1) en 2010: “Hemos perdido adeptos presentes en los comités de base. Hacen su militancia en Internet”. Lo cuál es mucho decir si lo expresó esa destacada figura.

     La lucha por una causa social también tiene su sitio en Facebook. En Afganistàn, 2005, conocí a Unchizada Farukhleqa, graduada en Paquistán, quién luchaba por mejorar las condiciones de vida de los afganos y en particular de las mujeres. Su lucha fue dura e incluso su familia se oponía a tales actividades. En dos ocasiones, amenazada por los Taliban, huyó a Noruega y luego retornó a su país. Fue electa diputada, pero con la toma del poder por parte de éstos, logró asilo en Holanda, desde donde continúa su lucha empleando Facebook como herramienta de lucha.

   En fin, hoy todo gira en torno a las redes y la “red de redes” es

Internet. Pero si hablamos de “redes sociales”, sin duda lo primero que viene a la mente es Facebook. Y cuando tomamos el celular (a esta altura la prolongación de nuestro brazo) y abrimos la aplicación, Facebook pregunta: “¿Qué estás pensando?”. Y aunque no estemos pensando nada, algo “colgamos” en nuestro sitio.

2 COMENTARIOS

  1. Excelente sintesis! Hemos sustituido el dogma cartesiano de » je pense donc J y suis» por » Je me montre donc Je suis!
    Una manera sutil de narcisismo del siglo XXVI.
    Muy eficaz en las redes y tendencias….pero que no se ven reflejadas en las Urnas! Gracias a Dios!

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